Yo por allá no voy

Opina - Sociedad

2017-05-12

Yo por allá no voy

Estiro la mano, el taxi se detiene y el conductor baja la ventana y me pregunta: ¿Para dónde va? Le digo que voy para Teusaquillo. El taxista me dice: Yo por allá no voy.

No importa dónde estemos o para donde vayamos, desde hace un tiempo resulta que somos nosotros los que tenemos que servirle al servicio público. “Los pájaros tirándole a las escopetas” dirán algunos. Nosotros no les pedimos una alfombra roja para subirnos y bajarnos del taxi. No les pedimos servicio de comida dentro del carro ni tampoco les exigimos que tienen que manejar un carro de alta gama para movilizarnos. Lo que pedimos es que de verdad presten el servicio, sino, ¿para qué trabajan ahí?

Nosotros como personas que a veces o siempre necesitamos un servicio rápido de taxi debemos entender que para ellos es perjudicial desde muchos puntos de vista meterse en un trancón que dure una hora o tener que transitar por calles llenas de huecos e inseguridad. Pero no por eso la mayoría de los taxistas están en el derecho de creerse los amos y dueños de las calles, el tiempo y la disponibilidad de las personas.

Si usted tiene uno o varios taxis pues manéjelos. Usted presta un servicio, una ayuda, una colaboración. Si ese es su trabajo pues hágalo bien. Si no lo hace pues lo van a cambiar y van a preferir a alguien más. Así es en todo lado. Si usted presta un buen servicio, es educado, no se atraviesa en las vías y tolera otras modalidades de desplazamiento, ignore este mensaje, usted es un excelente taxista y un gran conductor.

Amigo o amiga taxista, comprendo que sus denuncias sobre Uber son justificadas en tanto que la plataforma no ha sido avalada por el Ministerio de Transporte para prestar un servicio. No comparto que no esté avalada pues ellos también están en el derecho de ofrecer alternativas en la movilidad. Eso es democracia también, ¿no? El punto es que si usted se molesta porque Uber u otras plataformas tecnológicas brindan servicios de transporte y terminan siendo más apetecidos que el sistema tradicional de taxis pues es porque algo están haciendo bien ellos y algo están haciendo mal ustedes como gremio.

Imagen cortesía de: T13

Como les decía anteriormente, no les pedimos lujos ni reverencias. No se trata de status o de distinción. El asunto es que en un Uber usted recibe buena atención, en ocasiones hasta sale más económica una carrera. En Uber muchas veces, no todas, le preguntan si desea algún tipo de música, si tiene una ruta por elegir, y le especifican cuánto debe pagar desde un principio. Hasta práctico resulta. Que en ocasiones hay quienes pagan más de 40.000 por una carrera. Ya va en el bolsillo y el gusto de la persona elegir si paga esa suma de dinero o si sube a un taxi donde puede pagar menos.

He tenido la oportunidad y la fortuna de toparme con taxistas muy educados y muy sensatos. He podido charlar con ellos desde lo más cotidiano hasta lo más trascendental y polémico de este tiempo. Les he dado las gracias por su servicio y su cordialidad. Porque no se trata de estigmatizar y generalizar. Que sean taxistas no quiere decir que sean hampones. Que sean de Uber no quiere decir que sean “pulidos”. Pero infortunadamente en el gremio de los taxis ha habido una gran mayoría que se ha encargado de desprestigiar su imagen y su trabajo, por eso las personas ahora optan por un servicio diferente.

Porque se cansaron de que les cobren 500$,600$, 1000$ pesos de más de lo que marca el taxímetro. Se cansaron de hallar un taxímetro amañado para acelerar el cobro. Se cansaron de ser rechazados por ir muy al norte, muy al sur, o al centro de la ciudad. Se cansaron de ver cómo se meten de mala gana en las vías y cómo han llegado a la violencia para recuperar algo que no tienen hace rato: el dominio y el poder del servicio público rápido y eficaz en las principales ciudades del país.

Si no toleramos, de nuevo, la presencia de la diferencia y de la pluralidad, pues será muy difícil que podamos establecer nuestra democracia. Si a la mayoría de los taxistas les queda muy difícil recuperar la elección de los ciudadanos con buen trato y mayor cordialidad, pues será muy complejo que vuelvan a obtener ganancias. Si el camino y el lugar de muchos va a seguir siendo la violencia, la trampa y el mal servicio, amigo/a taxista, yo por allá no voy.

 

Jorge Andrés Osorio
Estudiante de filosofía y letras. Interesado en reconstruir historias y narrar al país desde el periodismo. Trabajo temas en cultura, sociedad, memoria, conflicto y literatura.