¿Valió la pena?

Opina - Medios

2016-09-01

¿Valió la pena?

1:55 de la tarde de un 20 de enero de 2002. Orlando Sierra, subdirector del diario La Patria de Manizales regresaba de almorzar con su hija Beatriz a la antigua sede del periódico. Las cámaras de seguridad registraban al sicario que los observaba detenidamente. Unos minutos más tarde el hombre dispara, Orlando cae. Acciona el arma una vez más en la cabeza del periodista, acabando así con su vida.

¿Cuál fue su pecado? combatir la corrupción, denunciar en sus columnas los actos cometidos por el dirigente político Ferney Tapasco quien tenía nexos con los paramilitares.

Las letras del periodista caldense fueron borradas en el marco de una guerra sangrienta entre sedientos de poder y que ha despedazado en miles de trozos el sueño de una Nación.

El mismo día en el que fue asesinado escribió: “Tratar de silenciar los medios de comunicación es un acto doblemente terrorista, porque es, al miedo, infundirle el silencio. Ya estamos enfrentando una guerra de armas, como para que tengamos que soportar una batalla de silencios”.

Colombia no solo perdió una voz crítica, se privó de seguir leyendo a un poeta y dramaturgo. Sierra, publicó tres libros de poemas y una novela titulada La estación de los sueños, pero varios de sus escritos quedaron guardados en un cajón así como sus propósitos.

Imagen cortesía de: eltiempo.com

Imagen cortesía de: eltiempo.com

Desde 1977 hasta 2015 esta guerra absurda se ha llevado la vida de 152 periodistas. Cifras que nos dejan en el vergonzoso segundo puesto, después de México, con más comunicadores asesinados en toda América. Eso sin contar a aquellos quienes fueron perseguidos y optaron por el silencio o se tuvieron que ir exiliados. En sociedades larvadas en la corrupción y la violencia informar se ha convertido en un acto revolucionario. La libertad de expresión tan reclamada en nuestro país, es necesaria porque ayuda a la construcción crítica, política e ideológica de las naciones.

Orlando Sierra murió como un valiente, hasta el último día denunció las atrocidades que se estaban cometiendo en su región, pero ¿su sacrificio valió la pena? ¿vale la pena morir en un país que años después sigue solucionando los problemas a punta de bala?

La paz debe ser nuestra prioridad y así honrar a los periodistas que ya no están, pero también es necesaria para proteger a las nuevas generaciones que merecen contar historias, narrar sucesos, denunciar injusticas, sin miedo a que los maten por ello.

Si perpetuamos la guerra, la muerte de Sierra, de Jaime Garzón, de Diana Turbay y de un largo listado de periodistas asesinados habrá sido en vano.

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Melissa De la Hoz
Comunicadora Social de la Pontificia Universidad Javeriana, Magister en Comunicación Digital. Ganadora del Premio Simón Bolívar 2014. Melómana incansable, cinéfila, politeísta anticlerical. Es caribe.