Uribe y sus fantasmas: el pulso en Medellín

Opina - Política

2015-09-22

Uribe y sus fantasmas: el pulso en Medellín

Las recientes encuestas en Medellín, tanto las “serias” como las no tan “serias”, vienen coincidiendo en algo: la intención de voto para la Alcaldía de la ciudad la lidera Juan Carlos Vélez, “el candidato de Uribe”, como es frecuente escuchar a las persona decir para poder identificarlo.

Sus propuestas, que fuera del discurso rayado de “la seguridad democrática”, no dicen prácticamente más nada, rayan en la grosería más absoluta de todas cuando, mirando en contexto, se advierte que está haciendo política con un asunto nacional: la jornada única escolar. Además, su candidatura es de esas fantasmas, donde prevalece alguien más, como ha quedado en evidencia en los diferentes foros y debates a los que ha asistido, en los que, sin sonrojarse siquiera, ha expresado, palabras más, palabras menos, que él es Uribe, y que se hace lo que Uribe disponga.

Eso, que queda clarísimo con cada valla, o cualquier otro tipo de publicidad que circula, hiere a la vista, es más, no amerita que lo diga. No hay que hacer mucho esfuerzo para descubrir que el nivel de caudillismo es tal, que no hay candidato del Centro Democrático que aparezca en una valla sin su jefe.

Desde las propuestas hasta la publicidad, pasando por el discurso, ¡todo!, absolutamente todo remite a Uribe, llegando al colmo esas vallas en las que, ya sin disimular siquiera, aparece solo la imagen de Uribe, y en letra chica, al pie de la foto, alguna consigna del estilo “vote Alcaldía Juan Carlos Vélez”, o “vote a Gobernación Andrés Guerra”.

Y aun así, pese a que no termina uno de comprender cómo es que un candidato fantasma, al que su jefe político casi que le dice cómo es que tiene que hablar, y qué tiene que decir, esté liderando la intención de voto de una ciudad donde, se supone, el famoso “voto de opinión” tiene un gran peso, le toca a uno empezar a mirar hacia los lados.

Empecemos por decir, en medio del aparente asombro, que por más inaceptable que nos parezca, la estrategia empleada está muy bien calculada, y obedece a ese mismo populismo gestado por Álvaro Uribe. Si bien, a nivel argumentativo, Juan Carlos Vélez deja entrever ausencia de discurso, poco conocimiento de las problemáticas de la ciudad, y un vacío pasmoso a la hora de profundizar en propuestas que se salgan del margen de “la seguridad”, hay una sensación colectiva de que, si regresa Uribe, las cosas “mejoran”.

Y no es de gratis, a estas alturas, cuando el desgaste del proceso de paz se empieza a sentir en el ambiente, cuando la percepción de inseguridad se apodera de la ciudadanía, los pocos sondeos que algunos hacemos, en medio de cualquier conversación informal, de esas de esquina o de mesa de cafetería, dejan entrever esa lectura enfermiza de la inseguridad.

Pero no es para menos, el recrudecimiento del conflicto en este país ha terminado por parir bandas a una velocidad descomunal. La ciudad, que es cierto que está sitiada por la extorsión, el microtráfico, y apropiada territorialmente por bandas de toda índole, ve una esperanza en el uribismo para recobrar la seguridad. Apostar por otro candidato sería entregarle la ciudad al “castro-chavismo”, como expresó Vélez en una entrevista realizada por Telemedellín recientemente, discurso desgastado y sin trasfondo, para variar.

Imagen cortesía de: tnnpoliticas.com

Imagen cortesía de: tnnpoliticas.com

En este escenario, entonces, cuando estamos a casi un mes de las elecciones, y cuando a estas alturas no hay un contendor claro (desde la óptica de las encuestas), empiezan a alzarse algunas voces clamando alianzas. Las encuestas, que no siempre son el indicador más certero, y que muchas veces resultan vencidas en las urnas, vengan de donde vengan, de todas maneras gestan la duda.

Si bien es cierto, es sospechosa la manera como se disparó Vélez, estadísticamente hablando, no sorprende tanto cuando empieza uno a ver los frentes de alianzas que se han tejido alrededor de su candidatura. Y pese a ello, aunque pudiéramos hacernos los de la “vista gorda” con el tema de las encuestas, no creo que deba subestimarse del todo.

De esta manera, entonces, con el tiempo en contra, y con el clamor de un sector preocupado por el rumbo que están tomando las cosas, quizás, se avecinen alianzas. De las decisiones que se tomen, tal vez, dependerá continuar en la contienda, o despejarle el camino a Uribe.

La apuesta, que lejos de ser la garantía de ganarle el pulso a Uribe, creo que es la representación de la voluntad política que se tiene para continuar muchos proyectos de ciudad, y la capacidad de defender los esfuerzos de esos tantos que han ayudado a encaminar a la ciudad por otros rumbos, lejos de los intereses particulares que puedan converger entre los distintos frentes.

Al final, quizás, el clamor de muchos, expresados por el mismo Héctor Abad en una columna de hace dos meses, titulada “con la A de Antioquia”, reiterada en la más reciente: “historia de tres ciudades”, sea una apuesta sana y constructiva, pese a la defensa de no alianza, válida también, que ha hecho uno de los candidatos.

De ello, entonces, sería bueno revisar las posibilidades, pues, de seguir el rumbo actual las cosas, quizás, lo que termine convirtiéndose en la realidad más palpable y dolorosa de todas sean las encuestas el próximo 25 de Octubre.

( 1 ) Comentario

  1. ReplyJuan Esteban de la Calle

    Gracias por darle la debida importancia a Álvaro Uribe Vélez, decir que Juan Carlos es el fiel representante de las ideas que, según palabras del ex embajador de EEUU William Brownfield, “han rescatado a Colombia de ser considerado un Estado fallido”, el mismo embajador que dijo “estoy orgulloso de considerar a Álvaro Uribe mi amigo personal”.

    Bueno, eso da orgullo mostrarlo, en cambio, no dicen de frente que son candidatos de Santos, eso da vergüenza.

    Si lo del castrochavismo está tan desgastado, ¿Por qué gente como usted no apoya que los acuerdos de La Habana pasen por referendos? ¿Le gustan las leyes habilitantes? Si esa paz es tan buena, ¿por qué no la someten a las urnas de un referendo a ver si gana o no?

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Maria Jimena Padilla
Guajira, soñadora incorregible, aventurera innata, errante, despelucada, melómana... "Nací en Riohacha frente al mar caribe de donde muy pequeña me llevaron, allá en Planeta me bautizaron y en todo mi Caribe me hice libre"... Dizque economista, dizque abogada. Amante de la escritura.