Una sociedad de incapacitados

Narra - Sociedad

2017-07-31

Una sociedad de incapacitados

Con la ayuda de mi madre, cuatro ruedas pueden reemplazar la función de mis pies para moverme. La multitud crece conforme llega la hora del espectáculo de La Feria Aeronáutica en el Aeropuerto de Rionegro, muchos chocan conmigo y ni se percatan de mi presencia; su mirada está en el cielo, esperando el truco de los aviones, pero mientras tanto yo concentro mi vista en el suelo para no meter las ruedas en una alcantarilla o chocar con los cables.

En cada avión expuesto hay una fila para subir y tomarse fotos, por mi parte solo puedo verlos desde afuera, ninguno está adecuado para que mis ruedas y yo podamos subir. Cuando anuncian que los aviones están en la pista, todos corren en manada para coger un puesto en el frente, y por estar a más baja altura me toca quedarme atrás y ver lo que se pueda.

No soy la única en cuatro ruedas, he contado diez y el número sigue aumentando conforme avanzo en la Feria.

Sin importar el número de personas en discapacidad el lugar debería estar adecuado y pensado para nosotros. A la entrada no había una rampa para facilitar el acceso, además “tampoco tenían sillas disponibles para prestar” explica Héctor Zapata, visitante que llevaba a su madre en silla de ruedas.

Incluso, el evento no contaba ni con baños adecuados para personas en situación de discapacidad, lo cual es una necesidad biológica fundamental. Lo que tocaba hacer era salir de la feria e ir a la terminal del aeropuerto en la zona de espera de llegadas nacionales.

El lugar no era asequible, así como afirma el visitante Leyder Ibargüen, que también iba en su silla de ruedas “No pensaron que vendrían personas en situación de discapacidad, esto no está adecuado para nosotros”.
Por los motivos dichos, intenté contactarme con Corferias pero no se pronunciaron.

Así mismo, hay un factor más preocupante: las personas en situación de discapacidad pasaban desapercibidas para los demás visitantes. “La mayoría de la gente se estrella con uno, piensan primero en ellos como dice el dicho” expresa Ibargüen.

A diferencia de otros países, donde es obligatoria la inclusión de las personas discapacitadas en cada evento y edificio público, en Colombia no se tiene muy en cuenta que digamos.

Por ejemplo en Estados Unidos cuentan con el Acta de Americanos con discapacidad (ADA), una división de los derechos civiles del Departamento de Justicia.

La experiencia que viví no solo se presenta en la feria, al contrario se vuelve paisaje. Yo estuve así por una incapacidad, pero el resto de personas se la deben batallar ya sea en eventos o en lugares de la ciudad, como expone Luis Eduardo Rojas, “Me pasó igual con un concierto en el Palacio de Exposiciones, no pude ver nada”.

Para que estas problemáticas no se vuelvan a repetir lo que se debe hacer es educar a la población para que también se piense en estas minorías y se incluyan más en los planes de la ciudad, porque hasta el momento hemos demostrado ser una sociedad de incapacitados para el buen tratamiento de estas situaciones.

 

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Laura Restrepo