Un Estudio Comparado del Plan de Desarrollo de Bogotá Humana y Bogotá Para Todos

Opina - Política

2016-06-03

Un Estudio Comparado del Plan de Desarrollo de Bogotá Humana y Bogotá Para Todos

El Plan de desarrollo de Peñalosa presentado al concejo es una buena oportunidad para hacer un estudio comparativo y observar lo que ganaría la ciudad, lo que perdería, la continuidad de programas ya establecidos, su suspensión, la aparición de nuevos programas, y algo fundamental para quienes actuamos protagónicamente en Bogotá Humana y la quisimos: la visibilización de sus resultados y su comparación con los propuestos ahora.

La superación de la segregación social. El primer eje de la Bogotá Humana

El plan de Peñalosa no se plantea un objetivo específico de reducción de la pobreza multidimensional. Bogotá Humana redujo la pobreza multidimensional de 841.000 personas del 2011 a 368.000 personas en el 2015. Una cifra así muestra con mucha claridad que la profundización de las políticas sociales que implementamos podría llevar la pobreza multidimensional a cero en los próximos cuatro años. Pero el plan de Peñalosa tiene un profundo silencio al respecto.

Bogotá cada vez verá más que su población envejecida aumenta. La nueva pobreza surgirá de las personas que envejecen y no tienen pensión. Heredamos el gran fracaso del sistema pensional colombiano que no garantizó ni garantiza el derecho a la pensión. Por eso se crearon los bonos de ayuda pensional financiados con el presupuesto distrital.

Bogotá Humana pasó de 50.000 personas de la tercera edad atendida con bonos de ayuda pensional en el 2011 a 130.000 en el 2015, es decir un incremento del 160%, “Bogotá Mejor para Todos” solo propone un incremento del 9% para el 2019. Una meta insuficiente dado que aún existe un gran déficit de atención, y las personas que ingresan a la tercera edad lo hacen a una tasa altísima de crecimiento. La meta no logra siquiera alcanzar esta tasa.

En primera infancia: se plantea una meta para el 2019 de 83.000 niños atendidos en preescolares en la secretaria de educación, estos niños son los que van de tres a cinco años de edad. Nosotros llegamos a una matrícula de 87.000 en 2015; es decir que Peñalosa plantea una clara disminución de cupos preescolares cuando aún hay déficit.

Y respecto a los niños que se atienden integralmente en la secretaria de integración social, menores de tres años, empieza el gobierno de “Recuperar a Bogotá” por pervertir la cifra del 2015: la disminuye en 50.000 niños que desaparecen sin explicación. Solo pone como línea base 122.000 niños. Lo que en realidad han hecho es despedir personal profesional que visitaba los hogares y han disminuido la cobertura de atención. El procedimiento le permite poner como meta del plan de atención a la primera infancia 203.000 niños atendidos en el 2019 de cero a cinco años, es decir 50.000 niños menos que en el 2015.

La disminución de la cobertura tanto del programa ámbito familiar como del preescolar en educación inicia un proceso de marchitamiento a través de su tercerización, es decir privatización, como hace el ICBF en el país, sin ampliar la cobertura de atención. Aún existe un déficit de atención en la primera infancia, lograr cobertura total y aumentar la calidad del servicio es fundamental para la calidad educativa y la convivencia social en el largo plazo. El cuidado integral de la primera infancia es una orden de la Constitución y es la política de seguridad de largo plazo más eficaz de toda sociedad.

Peñalosa plantea bajar en cuatro puntos la tasa de trabajo infantil ampliada y tres puntos la tasa de embarazo adolescente. Nosotros bajamos la tasa de trabajo infantil estricta en tres puntos. Para una prensa y un concejo falto de investigación, pasa desapercibido que diferencia la tasa ampliada de la estricta en el trabajo infantil. Es muchísimo más importante reducir la estricta, dado que mientras esta son jornadas laborales completas, aquella, la ampliada, es trabajo infantil esporádico. La propuesta de Peñalosa es pasar de una tasa ampliada de 11,9, dato del 2014, no del 2015, a una de 7,9.

En el 2015 tuvimos una tasa de trabajo infantil ampliada de 9,6. Es decir solo disminuye la tasa en 1,9 puntos de tasa con criterio ampliado que es mucho menos que lo que ya había logrado la Bogotá Humana. Es importante que la ciudadanía sepa que los tres puntos de reducción de la tasa de trabajo infantil estricto que hizo Bogotá equivale a 40.000 niños que dejaron de trabajar en mi periodo, ni todas las ciudades sumadas de Colombia lograron esa meta, al contrario Barranquilla, por ejemplo, fue la ciudad que más subió el trabajo infantil con más de 6.000 niños

En cuanto al embarazo adolescente, Bogotá Humana logró bajar de 20.000 casos 2011 a 15.000 casos en 2015, la reducción en tres puntos de la tasa de embarazo es claramente insuficiente. La la tasa de embarazo adolescente está en función de la pertinencia y la calidad de la educación.

Veamos las metas en el sector educativo:

Peñalosa plantea pasar del 97 al 100% la cobertura bruta y del 89.5 al 95% la cobertura neta en el sistema escolar y reducir al 1.5% la tasa de deserción escolar, nosotros la dejamos en 2015 en el 2,3% con una reducción sustancial respecto al 2011 que fue de 3,9.

Para ello Peñalosa planea construir 30 colegios nuevos y dice que nosotros no hicimos ninguno, y coloca como meta dejar la jornada única en un 30% del total de estudiantes, nosotros la dejamos en 253.000 estudiantes en 2015 cuando la recibimos con 26.000 estudiantes en 2011.

Es sumamente preocupante la inconsistencia de las cifras del nuevo proyecto de Plan de Desarrollo. Si solo tenemos un 3% de déficit bruto escolar, para qué hacemos 30 colegios nuevos?, es decir un 8% más de colegios, que se entienden como entidades jurídicas diferentes.

El déficit bruto, y las necesidades de un incremento de la jornada única se cubren con infraestructura nueva de los colegios existentes, incluso en las zonas de reciente urbanización. Un colegio, como entidad jurídica, puede tener sedes nuevas, sin crear nueva burocracia administrativa.

En las zonas de Usme, o el occidente de Bogotá urbanizadas recientemente, se necesitan ampliaciones muy importantes de los colegios existentes, y en las zonas desocupadas del centro con colegios desocupados bien se podrían transformar en sedes universitarias de la Distrital y ampliar sus cupos de educación superior.

Puede parecer un poco insustancial la discusión de las diferencias entre hacer un colegio nuevo o hacer sedes nuevas separadas geográficamente para un colegio ya existente, al final daría lo mismo en términos de cobertura, pero creo que el asunto tiene otra significación.

O Peñalosa quiere ocultar el logro en infraestructura nueva alcanzado en Bogotá Humana, para colocar como línea base del 2015 cero colegios nuevos, cosa que ha sido repetida una y otra vez por los medios de comunicación, desconociendo que “Bogotá Humana” entregó: 25 sedes nuevas y 23 en construcción, algo que no había logrado ningún gobierno anterior.

O la obsesión de Peñalosa por crear entidades jurídicas nuevas en el entorno escolar tiene que ver más con su intención de entregar infraestructura escolar a entidades privadas a través de la concesión y profundizar su propuesta de privatización de la educación.

Una infraestructura nueva adicional de un colegio existente hace lo mismo que un colegio nuevo con infraestructura nueva, pero tiene la misma administración del colegio existente y no necesita una nueva. Solo crear instituciones jurídicas nuevas, implica nuevas administracuiones, y estas pueden ser privadas. Es claro que aquí la administración va hacia una mayor privatización de la educación escolar

El impacto que esta política tiene sobre la jornada única corrobora mis palabras. la infraestructura nueva dado que ya no tiene mucho sentido en términos de cobertura, sirve es para ampliar las horas de estudios de los estudiantes. La Reforma educativa que redujo los recursos potenciales de la educación en Colombia de Pastrana y Uribe, redujo el tiempo de estudio de ocho horas, jornada completa, a 5 horas, media jornada, y acabó con la calidad educativa de los colegios públicos del país.

Bogotá Humana decidió con los recursos del presupuesto distrital rehacer la jornada completa y llegó a 253.000 estudiantes en jornada única de 840.000 estudiantes en total, es decir un 30% del total, cuando en el 2011 solo habían 26.000 estudiantes. Pues bien, el plan de Peñalosa mantiene esta misma meta para el 2019, la jornada única no aumenta, y lo único que propone es llevar a un 35% de los estudiantes, entre aquellos que no se benefician de jornada única, a algunas extensiones como salidas pedagógicas, etc.

La pregunta que asoma es entonces, si no aumenta la jornada única que implica más infraestructura escolar, y tampoco aumenta la matricula total, dado el cambio demográfico de la ciudad, entonces para qué son los colegios nuevos? Para trasladar estudiantes de colegios públicos a colegios bajo administración privada?

Peñalosa plantea crear 25.000 nuevos cupos universitarios, dice que nosotros creamos 3.900 para el 2015, en realidad creamos 5.000 cupos; pero Peñalosa no aclara si es una cohorte inicial, numero de estudiantes que ingresan a primer semestre, lo cual significaría en cuatro años una universidad de por lo menos 125.000 estudiantes.

Un esfuerzo que podría valer 700.000 millones al año a partir del quinto año, y que es además, lo que Bogotá necesita; o la cifra del nuevo plan, no es de una cohorte inicial, sino un total por los cuatro años lo cual significaría que solo se propone mantener el esfuerzo de la Bogotá Humana sin ampliarlo, los 5.000 cupos de la cohorte inicial de Bogotá humana de mantenerse, se vuelven 20,000 estudiantes al pasar los semestres y la infraestructura para ello pues ya fue contratada por mi administración en el 2015 y no implica mayores esfuerzos financieros de la nueva administración.

El plan de Peñalosa plantea bajar la mortalidad infantil de menores de un año a 8.16 por cada diez mil nacidos vivos en el 2019, dice que nosotros obtuvimos una tasa de mortalidad de 9,6 en el 2014, y coloca esa cifra como línea base. Desconoce por completo el resultado del 2015, que es la verdadera línea base y que fue de 8,3 niños muertos por cada diez mil nacidos vivos. Nosotros recibimos la ciudad con una tasa de mortalidad infantil de 11,9

Pasar de 8,3 2015 a 8,16 en 2019 cuando “Bogotá Humana” la bajó del 11,9 al 8,3 es absolutamente insuficiente. Prácticamente el Distrito renuncia a reducir la tasa de mortalidad infantil para menores de un año.

No se plantea un objetivo de reducción de la tasa distrital de mortalidad materna, solo busca el nuevo plan disminuir diferencias entre localidades

Ahora bien el plan no menciona que pasa con los 10.000 cupos de los jóvenes en riesgo de delincuencia que sosteníamos con un ingreso de 800.000 pesos mensuales a cambio de su estudio, llegó a más de 5.000 cupos en el SENA, programa que redujo sustancialmente la inseguridad en el centro, ni qué pasará con la política nutricional para colegios, jardines o familias en vulnerabilidad

El eje de adaptar la ciudad ante el cambio climático y mitigarlo.

Este eje del plan Bogotá Humana ya no es un eje del Plan de Peñalosa, pero a final de mi gobierno se decretó un plan de gestión del Cambio Climático, con perspectivas hasta el 2050, que no fue tenido en cuenta en la elaboración del nuevo proyecto de plan de desarrollo.

El plan de Peñalosa busca pasar de 27.876 toneladas mensuales de residuos reciclados que alcanzamos en 2015 a 36.740 en 2019. El programa de reciclaje debería tener una meta más ambiciosa para el 2019, dado el Plan de gestión de cambio climático que firmé como decreto en diciembre del 2015 y que es nuestro compromiso con la humanidad y la vida en el planeta.

Este plan estipula llegar para el 2020 a reutilizar todo el material potencialmente reciclable, que conjuntamente con una reutilización del 25% de escombros nos daría una reducción de un millón de toneladas de CO2 equivalente de las cuatro millones de toneladas que se proponen para esa fecha. Sin esta meta no cumplimos el plan de mitigación del cambio climático.

Aumentar en 300 toneladas diarias los residuos para aprovechamiento es una meta absurda respecto al desafío del plan de gestión del cambio climático que sigue siendo vigente en el ordenamiento jurídico distrital. Ahora cumplir el plan de gestión del cambio climático implica para el 2020 reducir sustancialmente, a la mitad, los residuos depositados en el relleno, es decir reducir sustancialmente los ingresos de empresas privadas tradicionales de aseo, e incluso de la pública que Peñalosa piensa privatizar.

Plantea Peñalosa pasar de 36.000 luminarias que cambiamos por nuevas tecnologías LED y otras nuevas tecnologías eficientes, a 152.000 luminarias, la mitad de todo el alumbrado público, meta loable si no se financia por una contribución regresiva, pero respecto al plan de gestión de riesgos del cambio climático en cuanto a eficiencia energética insuficiente, dado que este tiene otras metas concomitantes que no aparecen: la sustitución progresiva de gas domiciliario por energía solar, meter a la EEB en generación de energía solar, disminuir pérdidas de agua en acueducto, y desarrollar la política de reutilización de aguas lluvias. En ninguno de estos temas encontramos metas en el nuevo plan de desarrollo, al contrario lo adelantado en gestión de aguas lluvias por Bogotá Humana fue suspendido en los primeros meses de gestión del nuevo gobierno.

La meta del Plan de Gestión de Cambio climático para el 2020 es plantar 3.000.000 millones de árboles y para el 2050 debemos haber plantado 22.000.000 millones de árboles. Solo así cumplimos, entre otras medidas, con los objetivos de reducir la emisión de CO2 equivalente por persona del nivel actual en Bogotá. Bogotá Humana solo logró sembrar 250.000 árboles. La priorización de recursos hacia las reservas naturales, su ampliación, las arborización urbana, y la transformación de la agricultura, por lo menos en un 25% hacia agricultura orgánica con sombrío, son indispensables para lograr un objetivo así.

Al contrario, la nueva administración está buscando destruir zonas de reserva e ir en contravía de este propósito del plan de gestión del cambio climático en Bogotá. En el Plan de Peñalosa no se establecen metas de arborización

En mejoramiento de vivienda se pasa de 3.785 que logramos al 2015 a 4.875 que lograrían en 2019, crece en importancia , pero el aumento es insuficiente si se quiere superar el déficit cualitativo de vivienda, qué es el más grande que tiene Bogotá. Aquí debería ponerse el mayor de los empeños de hábitat, después de la reubicación de familias en alto riesgo.

El reasentamiento de familias en alto riesgo, es el principal aspecto de una política de adaptación al cambio climático, nosotros llegamos a reubicar 7.491 familias a 2015, el nuevo plan plantea reubicar 4.000 familias a 2019. El plan de gestión del cambio climático en sus capítulos sobre la adaptación habla de 8.000 familias reasentadas para el 2020. La meta propuesta por Peñalosa es un absurdo.

El empeoramiento de las condiciones climáticas previsibles y el riesgo a la vida que conlleva deberían ubicar aquí una meta muchísimo más ambiciosa y con más recursos. Toda la normatividad para el efecto fue construida por la Bogotá Humana. El plan de gestión del cambio climático nos obliga a recuperar ambientalmente para el 2020 el 30% de las áreas en riesgo objeto de reasentamiento de familias. El plan de Peñalosa no menciona este aspecto, ni lo financia.

El uso racional e intensivo del territorio es fundamental para adaptarnos al cambio climático. Y para ello el plan de hábitat y ordenamiento territorial es fundamental

Extrañamente el plan de Peñalosa no recoge para el déficit de vivienda las cifras de la encuesta multipropósito del DANE del 2015 para hacer su línea base, sino la hecha en el 2011. Si lo hiciera, tendría que reconocer los avances en disminución del déficit de vivienda de Bogotá Humana, pero además tendría que reconocer que no necesita urbanizar la reserva Thomas Van Der Hammen.

El déficit de vivienda cuantitativo es de 87.200 hogares para el 2014 que implica para solventarlo, utilizar 872 hectáreas, con una densidad de 100 viviendas por hectárea. El crecimiento de hogares de aquí al 2028 se calcula en 400.000 nuevos hogares es decir que por este concepto se necesitarán 4.000 hectáreas más. La ciudad tiene disponible de acuerdo al POT año 2.000 7,947 hectáreas y de acuerdo al POT de Bogotá Humana, suspendido pero vigente, 6.757 hectáreas.

Ni la reserva Forestal del Norte, ni los cerros orientales, ni los otros municipios, necesitan ser tocados para tener una ciudad sin déficit habitacional, por lo menos hasta el año 2028.

Una de las políticas fundamentales en la Gestión del cambio climático es la movilidad sostenible, es la que más puede aportar en la disminución de los gases efecto invernadero en la ciudad:

El plan de Peñalosa reconoce que mejoramos la malla vial y que llegamos en el 2015 a un 43% de ella en estado bueno, era el 32% en el 2011, y se propone llevar este indicador al 50% en el 2019, es decir que disminuye el ritmo de mejoramiento que la Bogotá Humana logró. De casi 12 puntos de la malla a solo 7. Aquí existe un peligro y es que el ritmo de rehabilitación termine siendo más bajo que el ritmo del deterioro como ha sucedido durante todo el siglo XXI, excepto en mi gobierno.

El tiempo promedio de viaje en la ciudad, uno de los objetivos más importantes de una política pública de movilidad, que en el 2011 era de 62 minutos promedio, pasó a 56 minutos promedio en el 2014, según las encuestas de movilidad robustas del 2012 y 2015, y Peñalosa lo reconoce en su plan, pero coloca como objetivo para el 2019, los mismos 56 minutos.

Es decir que todo el plan de inversiones propuesto para movilidad, el mayor del plan, decenas de billones de pesos del erario, que incluye la privatización de la ETB, que sacrifica las metas sociales y climáticas, como ya vimos, es tan solo para mantener el tiempo promedio de viaje de lo(a)s bogotano(a)s alcanzado en el 2015.

Esta es la mayor crítica a su propio plan de movilidad y el costo de no priorizar el metro, los tranvías, la rehabilitación y densificación residencial de la urbanización del centro, la fibra óptica y el desestimulo al automóvil.

El plan de gestión del cambio climático en la ciudad suponía para el 2020 reducir en 800.000 toneladas de CO2 equivalente las emisiones previsibles por concepto de la movilidad en Bogotá.

Para ello se necesitaba aumentar el porcentaje de taxis eléctricos en la ciudad, realizar el salto tecnológico en buses tanto del SITP como en las troncales hacia vehículos eléctricos e híbridos en un porcentaje importante, desarrollar las cuatro líneas de metro ligero o tranvía, la línea de metro y los dos cables, prácticamente nada de estos objetivos aparece en el plan de desarrollo presentado. A pesar que tranvías, cables y metro no solo estaban diseñados, sino financiados, el nuevo gobierno decidió suspender este ambicioso plan de movilidad sostenible, uno de los mayores del mundo.

El que los tiempos promedios de viaje apenas se mantengan en el 2019 iguales a los del 2015, queda en duda. Indudablemente sistemas eléctricos como el metro, tranvías y cable no solo eran fundamentales para disminuir los gases efecto invernadero sino para mover más rápido la población usuaria y disminuir los tiempos promedio de viaje respecto al 2015.

La renuncia a estos objetivos pasa factura en el plan. Adicionalmente, es altamente probable que al dejar de usar las tuneladoras subterráneas del metro, los trabajos en corredores férreos, hoy no utilizados, del tranvía, lleva de nuevo el trabajo de construcción a las troncales de buses en vías altamente congestionadas: séptima, 68, Boyacá, que pone en duda siquiera que se mantengan los promedios de viaje alcanzados en el 2015, el cambio del modelo de transporte multimodal al unimodal de buses y la movilidad no sostenible y la expansión urbana de la ciudad propuesta, ayudará a que los tiempos de viaje promedio de los bogotanos, aumenten en vez de disminuir.

Imagen cortesía de eldiariobogotano.com

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La tasa de homicidios en el 2011 fue de 22.1 por cada 100.000 habitantes, y pasó a 17,1 en el 2015, con tasas de 16,9 en 2012 y 16,4 en 2013. Peñalosa plantea llevarla a 15 en el 2019. Es decir que mientras Bogotá Humana redujo efectivamente el homicidio en un 28%, el plan de Peñalosa plantea reducirlo en un 12%, menos de la mitad de la intensidad que alcanzamos. Una verdadera confesión de impotencia de la política de seguridad expuesta.

Peñalosa se propone bajar la contaminación del aire de 48 a 43,2, nosotros lo recibimos en 52 en el 2011. Para ello tendría que extender el taxi eléctrico y cambiar Diésel por electricidad en el Transmilenio.

Y se plantea mejorar en condición de agua aceptable los ríos de Bogotá de 20km que alcanzamos en 2015 a 30km en 2019. Objetivo alcanzable si por fin se pueden usar los colectores Fucha, Tunjuelo, construidos y terminados en el 2012 e inactivos por orden judicial del magistrado Marcos Velilla.

El Plan de Gestión del cambio Climático proponía dadas las metas de reciclaje, eficiencia energética, eco urbanismo y arborización, reducir de la linea potencial, 4.000.000 de toneladas de CO2 equivalente con las que nos comprometimos con la humanidad para el 2020. Peñalosa solo propone reducir 800.000 toneladas de CO2 para el 2019. El 20% de lo que Bogotá necesita reducir en ese año en su compromiso con la humanidad.

El plan de Peñalosa no solo no cumple con los objetivos de inclusión social que Bogotá necesita sino que incumple de manera grave los objetivos de reducción de gases efecto invernadero y adaptación al cambio climático para salvar la vida en el territorio.

Es un plan para construir más troncales de buses para un negocio privado de productores y operadores de buses para una ciudad que demanda otras necesidades en el siglo XXI.

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Gustavo Petro
Dirigente político, progresista colombiano.