Tenga cuidado, santo padre

Opina - Sociedad

2017-08-26

Tenga cuidado, santo padre

Para el pueblo colombiano es de enorme satisfacción, y motivo de inmensa alegría, la visita del papa Francisco al país. Se espera que con ella, el odio que lo inunda amaine un poco. Sin embargo, es necesario recomendarle al sumo pontífice que esté alerta, porque en este país del Sagrado Corazón de Jesús pasan muchas cosas que podrían no dejarle un buen recuerdo.

Sabemos todos que el honor de tener al Papa en Colombia se debe, en gran parte, al proceso de paz con las Farc, que recibió su bendición, y al respaldo que ha dado al diálogo y a la salida negociada a los conflictos, lo cual también ha sido un espaldarazo al presidente Juan Manuel Santos en su empeño por acabar, pacíficamente, con esa guerrilla que tanto daño hizo al país.

Es ahí donde van a empezar los problemas. Los férreos opositores del proceso, que ya todos conocemos, no desperdiciarán oportunidad para convertir las palabras, actitudes y discursos de Francisco en cosas totalmente distintas a las verdaderas, porque son especialistas en distorsionarlo todo.

El máximo líder del negativismo y de la oposición destructiva, el expresidente y senador Álvaro Uribe, escribió en su cuenta de Twitter: “Recibiremos con respeto y devoción a su Santidad Francisco, en los actos litúrgicos, haremos a un lado el tema político”, pero es de esperarse que sus áulicos -quizás él no, aunque uno no sabe-, alisten todo su arsenal de mentiras para despotricar del romano pontífice así luego vayan a que los bendiga y sean los primeros en estar listos para besarle el anillo.

En esas estarán también, me imagino yo, el exprocurador Ordóñez, la senadora Viviane Morales, su esposo, Carlos Alonso Lucio, la diputada de Santander, Ángela Hernández, y muchos otros, que deben rezar todo el día y parte de la noche, pero que cuando se levantan, discriminan a los homosexuales, a las minorías; denigran de la reconciliación y de la paz, y se sienten adalides de la moral cuando verdaderamente no tienen esa autoridad pues, por ejemplo, Alejandro Ordóñez, fue destituido de su cargo por maniobras non sanctas.

Pero como la doble moral es pan nuestro de cada día en este país entregado al Señor, pues nada es raro. El Papa debe tener mucho cuidado. Deberá tomar con cautela todos los acercamientos y todas las ofrendas que reciba porque muchos de ellos pueden estar cargados de la hipocresía propia de los que creen que con rezar y luego de pecar, empatan.

Aquí los fanáticos no van a cambiar ni durante ni después de la visita papal. Se viene una campaña presidencial que va a estar cargada de odio, mentiras, calumnias y bajezas. Ya se asoman, todos los días, en las redes sociales, en los programas de opinión, en la prensa y en los espacios radiales matutinos.

También deberá tener cuidado el obispo de Roma con las cosas que vea porque no son nada halagüeñas. En Colombia, pese a las buenas noticias de haber acabado con las Farc, sigue habiendo innumerables problemas que, con sus oraciones -que agradecemos, por supuesto-, no se van a arreglar, si los que tienen en sus manos las soluciones no ponen de su parte, y sobre todo, no le inyectan voluntad.

Para no ir tan lejos, el defensor del Pueblo, Carlos Negret, reveló, el pasado mes de julio, que en la Defensoría tienen registrados 186 líderes sociales asesinados desde el 1 de enero de 2016 y 52 en lo que va corrido del año 2017.

La gran mayoría de los homicidios y amenazas se han registrado en zonas donde antes estaban las Farc: La sociedad y el Estado tendrán que trabajar para que esto no vuelva a ocurrir porque si hemos logrado la paz con un grupo como las Farc, debemos buscar los espacios de reconciliación luego de que haya verdad y reparación“, dijo el defensor en un corto artículo de El Espectador.

Y hay más. La inseguridad no da tregua, hay aparición de bandas criminales que quieren ocupar los espacios abandonados por las Farc, el hurto a celulares ha ido in crescendo, las riñas y la intolerancia son registradas constantemente por los medios de comunicación y el fanatismo religioso permea la política nacional, lo cual, como dijo recientemente Gabriel Silva Luján, deja mucho que desear: “Muchas de las iglesias cristianas están ejerciendo una coacción electoral sobre sus feligreses que no solo es inmoral, sino que viola la Constitución y la ley”, aseguró.

Y para qué ahondar en las iglesias. Todas, aunque algunas no crean en él, estarán detrás del Papa para rendirle pleitesía, para tocarlo, para portarse como lagartos en lugar de acompañarlo con la verdad, que de hecho ocultarán. Esa verdad que existe aún hoy en Colombia, en donde hay hambre, delincuencia, corrupción y una lucha sin cuartel por el poder.

Mucho cuidado santo padre. Aquí en Colombia el vivo vive del bobo. La burocracia en extremo es parte de nuestra cotidianidad, fíjese que hasta boletas le pidieron a la gente para ir a verlo. Cuídese de los ladrones, que no solo están en las calles, podrían estrecharle la mano en Bogotá, en Medellín, en Villavicencio o en Cartagena.

En todo caso es de vital importancia esa visita de su santidad. Lo mejor que le puede pasar al país es que al menos un pequeño porcentaje de su población entienda su mensaje, entienda que las guerras nada bueno dejan, que las falsedades y el odio destruyen una sociedad y que la vida siempre debe estar por encima de todo.

Y ojalá la clase política comprenda que es precisamente la política la herramienta que debe llevarnos a ser antagonistas y no enemigos, como bien lo aseguró el filósofo Santiago Castro-Gómez, en una magnífica entrevista de Francisco Celis Albán, en el diario El Tiempo del pasado miércoles 23 de agosto.

Y traigo a colación esa entrevista porque con la venida del papa Francisco cae como anillo al dedo ya que los dos mensajes (el del diálogo con el filósofo y el del sumo pontífice) concatenan en varios aspectos que deberían tenerse en cuenta.

Por ejemplo, sabemos que es un ideal que en el país se dé una profundización de la democracia, como lo dice Castro-Gómez. “Lograr que podamos vivir juntos, que podamos compartir y respetar unas reglas de convivencia pacífica, aun en medio de las divergencias ideológicas. Pero para eso no basta una libertad puramente ‘formal’, como la defendida por el liberalismo. La libertad no supone solo que el Estado deba garantizar la ‘no interferencia’ sobre las libertades individuales, sino, por encima de todo, la garantía de que ningún ciudadano puede vivir en condición de servidumbre”. Los invito a leer este gran diálogo.

Dios quiera que todo salga bien en esa visita apostólica del Papa. Ojalá logre llevarse algún buen recuerdo de este país que sufre, ríe, llora, se lamenta, pero que con todo y eso, sigue adelante. Ojalá le cuenten todo lo que pasa fuera de la Nunciatura Apostólica, para ver si sus oraciones, realmente, ayudan a cambiarlo.

Adenda: Tenía que venir el Papa para que arreglaran algunas calles en Bogotá. Voy a entrar en cadena de oración para que luego de que se vea con el alcalde Peñalosa, continúe en comunicación frecuente con él.

 

( 1 ) Comentario

  1. JAIME VEO QUE ESTAS MUY LEJOS DE LA REALIDAD DE COLOMBIA, POR QUE NO TE HAS DADO CUENTA QUE SANTOS LO QUE HA HECHO ES ENTREGARLE EL PAIS A LAS FARC QUE CON SU COMUNISMO NOS VA A LLEVAR MUCHISIMO MAS RAPIDO A UNA REALIDAD PEOR QUE LA QUE ESTA VIVIENDO VENEZUELA

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mauricio Galindo Santofimio
Comunicador social - Periodista, docente universitario. Subdirector de Esfera Pública.