Sin visa Schengen pero con el estigma intacto

Opina - Sociedad

2015-12-06

Sin visa Schengen pero con el estigma intacto

Mucho ha sido el ruido que se ha hecho con la eliminación de la visa Schengen para colombianos y peruanos. La Unión Europea se une a la lista de países donde se elimina el requisito de la expedición de una visa previa para permanencia turística en su territorio, y digo previa porque existen países donde la visa se puede solicitar en el aeropuerto como el caso de algunos del sur de Asia.

Me gusta despedir amigos en el aeropuerto. Ver gente yéndose de este agotante país me llena de felicidad. Ayer despedí a María Paula, una de mis grandes amigas que con una maleta llena de ilusiones viajó rumbo a Europa a cumplir el bohemio sueño de conocer París y de paso el resto de históricas ciudades de Europa.

Cortesía Ministerio de Relaciones Exteriores

Cortesía Ministerio de Relaciones Exteriores

Pasaron casi 12 horas para recibir un llamada. María Paula había sido retenida en el Aeropuerto de Barajas, incomunicada y maltratada, intentaba explicarle a los oficiales de migración que ella no iba a quedarse de camarera o de prostituta como le insinuaron, que iba de vacaciones y que iba a hospedarse en hostales de diferentes ciudades y en la casa de un amigo en Alemania. Aparte de eso no podía demostrar que llevaba los 2000 euros que le pedían como mínimo para su estancia de un mes porque básicamente nadie carga en su billetera un documento que así lo asegure, me llamaba para que de alguna manera le hiciera llegar al correo personal del oficial de migración sus últimos extractos bancarios pues no la dejaban acceder a internet. Dentro de las condiciones para ingresar al viejo continente le exigieron reservaciones en “hoteles serios” de cada ciudad que visitará y hacer llegar como anteriormente mencionaba los extractos bancarios.

Al final, luego de malas palabras y apelativos como “colombianos coqueros”, “hay muchas putitas colombianas” y otras, logro que la dejaran quedarse. Pasaron 3 horas para que esto ocurriera.

El inocente y confiado colombiano vio la eliminación de la visa Schengen como un logro de la diplomacia desconociendo los riesgos de esta aparente benevolente medida que supuestamente le permitirá llenar el pasaporte de sellos.

La exención de la exigencia de la visa no nos quitó el estigma: seguimos siendo los hijos de Pablo Escobar, las putas del mundo y los niños de las FARC.

Suena ofensivo para algunos, lo sé, y no aseguro que esto piensen los ciudadanos europeos de a pie. Lo que sí me atrevo a decir es que para la mayoría de agentes migratorios de entrada somos culpables hasta que a punta de humillaciones demostremos lo contrario.

No voy a poner a los colombianos en el papel de sufridos, pues es bien ganada la desconfianza de las otras naciones hacia el colombiano. Si bien no todos somos delincuentes, las experiencias de narcos, bandas criminales, atracadores, prostitutas y fleteros, entre otras, han hecho que adquiramos un rótulo que aún hoy en día nos agobia. Recordemos son más de 17.000 detenidos en el exterior de nacionalidad colombiana.

A pesar de que en ningún lado advierten el monto que cada quien debe llevar por día, ni que tipo de hotel es válido para ser reservado, casi va a ser segura su exigencia en los diferentes aeropuertos europeos.

Pareciera arrogancia del europeo, pero no. Países como México y Chile, compañeros de la Alianza del Pacífico y quienes suprimieron este trámite en el año 2012, también tienen un basto historial de “no admisiones” a colombianos a sus territorio.

El caso de México es especial ya que últimamente se ha convertido en un destino atractivo para el colombiano por el bajo costo de sus tiquetes (a veces resulta más barato ir a Cancún que a San Andrés); sin embargo en ocasiones se devuelven a casi 20 colombianos por vuelo, muchos de ellos por simple sospecha y amparados en la figura de “alta peligrosidad” que ampara a los oficiales migratorios. De Chile, ni hablar; pasar mochileando por la frontera Tacna-Arica es casi una misión imposible si es colombiano pues los peruanos y europeos pasan fácilmente mostrando solo su pasaporte.

Parece más que obvio el consejo para quienes se disponen a viajar: preparen con tiempo y solvencia sus reservas, no digan mentiras y sean coherentes con sus itinerarios. Dejar de viajar por miedo sería una estupidez grandísima, más aún cuando lo que Colombia necesita es cambiar su imagen y esto solo se logra con más experiencias positivas de colombianos en el extranjero.

Lo que es realmente preocupante es el estigma y la marca en la frente. Aparentemente los colombianos somos ciudadanos de cuarta categoría y me darán la razón quienes han sido sacados de una fila y llevados a una oficina migratoria en público por el hecho de ser colombiano. Eso daña la autoestima de cualquiera. Sentirse culpable aún sin serlo y sin poder decir o hacer algo que lo compruebe es frustrante y que a pesar de lo malo que le hemos brindado al mundo (que no nos mintamos es mucho), también le hemos dado grandes artistas, deportistas, hemos ofrecido nuestro territorio maravilloso para que los extranjeros mismos huyan de su abominable invierno, por ejemplo.

No nos queda de otra sino callar, hacer las cosas bien, caminar con la frente en alto y exigir respeto ante las autoridades competentes, que sin duda alguna no son los oficiales migratorios.

A esas mismas autoridades competentes en especial a las de nuestro país debemos exigirles ser tajantes: no es justo que en Colombia se endiose al extranjero, no se le pida tanto papel y le abramos las puertas de par en par. La mejor manera de acabar con este trato absurdo es pedir reciprocidad en trato, exigirlo y hacerlo cumplir.

( 1 ) Comentario

  1. Muy acertado!

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Diego Miranda
Realizador Audiovisual. Bogotano. Admirador de Enrique Colavizza y Carlos "El mocho" Sánchez.