Ser travesti en Colombia es casi una tumba

Opina - Sexualidad

2017-06-13

Ser travesti en Colombia es casi una tumba

A nadie le pregunté cuando tomé la decisión de ser mujer trans, tampoco me dijeron que lo fuera. Tenía muy en claro que cuando tomara una nueva apariencia, iba a tener muchos problemas, comenzando por la familia. En mi discurso nunca digo que nací en el cuerpo equivocado y que me estorba mi pene, todo lo contrario, lo amo. Tampoco soy de las que me victimizo, porque si me volvía transgénero sabía a qué debía atenerme, o enfrentarme.

Había una gran diferencia, yo no me convertí en una mujer trans por convicción, moda o necesidad, lo que quería con Helen era que fuera una transgenerista que rompiera estereotipos, que la sociedad en general se diera cuenta que la orientación sexual o identidad de género no tiene nada que ver con lo que verdaderamente uno quiere ser o alcanzar.

La nueva generación de travestis, desde el año 2008 hacía acá, está demasiado degradada porque algunas se convirtieron en trans con un sólo propósito: el dinero rápido y fácil; mientras que otras lo hicieron por moda o por simple capricho.

Por ejemplo, hay algunas que fracasaron cuando fueron hombres homosexuales, quizás por su apariencia física, y se quisieron dar una oportunidad transitando al otro género.

Pero al dar ese paso su vida se volvió más caótica, porque si como hombres gais tenían demasiadas limitaciones económicas, ahora siendo una travesti necesitaban de más recursos, empezando con el proceso de hormonización, prendas femeninas, maquillaje, unas buenas extensiones de cabello, o por lo menos una peluca seminatural.

Comienzan a automedicarse con hormonas o siguen las recomendaciones de otra amiga trans y el riesgo es inmenso, porque si no van donde el endocrinólogo y las hormonas que consumen indebidamente comienzan a causarles problemas cardiovasculares, de hígado y riñón, incluso se ven más expuestas al cáncer de mama y de próstata.

No obstante, y en su afán por verse mujeres y que la sociedad las trate y acepte como tal, comienzan a modificar sus cuerpos mediante cirugías de garaje, o aún peor, ellas mismas se la hacen. Se inyectan una cantidad de sustancias que no son compatibles con el cuerpo, como el aceite de cocina o silicona para el cabello. Y he aquí la causa de gran parte de las muertes de travestis en Colombia.

La competencia es enorme, de quien ya tiene tetas o glúteos y la que no tiene ni siquiera aceite vegetal en sus nalgas. A estas las humillan y desprecian. Entonces para entrar en la moda de las entetadas-enculadas, hacen lo que sea para encajar en el cliché. Arriesgando su propia integridad.

Llevo 12 años como mujer trans y jamás me dejé envenenar por el círculo vicioso de las cirugías. A mi unos senos como un balón o un rabo de hormiga jamás me va a dar posición social o el respeto, lo que verdaderamente interesa es una persona educada, amable e inteligente.

Tampoco un genital decide por mí lo que quiero ser en realidad. Muchas se hacen la reasignación de sexo (se quitan el pene) sólo para complacer a terceros, no son ni viven felices para sí mismas.

La endodiscriminación es otro agravante, nos estamos matando y agrediendo entre nosotras mismas desde hace muchos años y hasta ahora nadie dice nada. A veces le echan la culpa a los heterosexuales, no sabiendo que la peor discriminación es la nuestra.

Imagen cortesía de: ElAntro

Me da más temor entrar a una discoteca para elegebetés, que de heteros, porque siempre desde la puerta nos niegan la entrada. Pero bueno, es de entender, porque por una pagamos todas.

Fueron desgraciadas cuando hombres y lo repiten como mujeres, creyendo que la vida se les iba a ser mejor, pero no, si no cambian la mentalidad, la forma de comportarse o expresarse, sino se educan o instruyen, seguirán siendo iguales toda la vida, con el género que sea.

Choco mucho con pensamientos de otros activistas que dicen que el Estado colombiano debe de hacerse cargo del tránsito de una persona transgénero, que es culpa de ellos y por eso se mueren; no estoy de acuerdo con esto porque si una persona se quiere volver metalera o punk, ¿el Gobierno debe de auspiciarle los tatuajes, perforaciones, etc?

¡Por favor! Es claro que sí necesitamos de una política pública nacional o una ley de género, pero en donde todas podamos tener trabajos dignos, pero como tampoco quieren estudiar para ser competentes para un cargo.

Hago un llamado a todos los activistas, líderes y lideresas que trabajan en pro de los derechos de los lgbti, que debemos trabajar es por las nuevas generaciones de trans, porque ya las viejas nadie puede con ellas.

Si quieren ser travesti y tienen todo los medios económicos para hacerlo, háganlo, pero háganlo bien, pero no se hagan travestis en menos de 5 meses, para vivir apenas tres años.

Yo por lo tanto sigo con mis pensamientos coherentes y el falo erecto. Si se me nota o no lo que soy, no me interesa, soy feliz es por y para mí. El promedio de vida de una mujer trans en Colombia es de 25 a 35 años, así que ser travesti en Colombia no es una opción de vida ni es lo último en guaracha.

En Colombia podemos ser mujeres trans profesionales, y con poder, por qué no, y eso lo estamos logrando con muchas compañeras como Tatiana Piñeros o Brigitte Baptiste; porque ya es hora de despertar y estar unidas, porque si no lo hacemos, lo harán los religiosos compulsivos y nos crucificarán vivas y desnudas.

Todo tiene un por qué, por eso el apoyo desde la familia y el hogar es fundamental, debemos cuidar y educar muy bien a nuestros niños y niñas en nuestro país, para que no terminen en una calle. Un padre maltratador, una madre alcohólica que no escucha, un niño que siempre está sólo, aislado, ahí es cuando ocurren las violaciones por sus consanguíneos, porque un gay o una trans difícilmente abusaremos de un infante,ya que muchas de nosotras y nosotros pasamos por eso, y no queremos que se repita la historia.

Todos estos temas y más los trato en mi libro: ‘Entre falda y tacón un pene juguetón’. Hablo de una realidad cruda y una verdad para la que nadie está preparado.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Helen García
Primera mujer trans en escribir un libro en Colombia; Comediante, activista LGBTI, diseñadora y conferencista. Pionera en Cali y Colombia en el año 2008 por sacar la primera marca de prendas de vestir para la población gay. Actualmente es la primera mujer trans del suroccidente colombiano en hacer comedia, y está de gira por el país con su monólogo 'Verga que nace torcida, jamás su culo endereza', y al mismo tiempo promocionando su obra literaria: 'Entre falda y tacón, un pene juguetón'.