Ser grafitero en Colombia es un delito: Nuevo Código de Policía

Opina - Sociedad

2016-06-27

Ser grafitero en Colombia es un delito: Nuevo Código de Policía

“La gente no entiende los grafitis porque piensan que no tiene sentido que algo exista a menos que dé un beneficio”. Banksy

 

A doce días de su cumpleaños número 17, fue asesinado Diego Felipe Becerra, el 19 de agosto del 2011, en la avenida Boyacá de Bogotá. Estudiaba grado once en el Colegio Bilingüe de la Universidad El Bosque. “Trípido” así le decían sus amigos y compañeros del movimiento grafitero; quería ser productor musical, ya era compositor e intérprete, deja dos temas: “Odio” y “Eres tú” y nueve canciones más. Hincha del América de Cali, siguiendo el ejemplo de su madre, único hijo de su familia, la cual ha emprendido con ahínco una lucha para que se haga justicia en este emblemático caso en el cual se ven involucrado agentes de la Policía de Colombia.

La tesis que defiende la Policía de Colombia es mostrar a Diego Felipe Becerra como un delincuente peligroso, armado y que fue abatido en un enfrentamiento. Si alguien desconoce el contexto, se diría que se actuó según los procedimientos y que ante una tentativa de que el “delincuente” atacara, se debía proceder, eso plantean los protocolos.

Pero Diego Felipe, ni era delincuente, ni era peligroso, ni estaba armado, ni atentaba contra nadie, sólo era un joven que desde una apuesta artística transgresora le ponía color a los rutinarios muros de una ciudad como Bogotá.

Delincuente no, joven y artista sí. Aunque para la policía parece que no hay diferencia y así lo ratifica con el nuevo código, en el cual se permite la persecución a jóvenes y adolescentes y criminaliza el arte de ser grafitero.

Recordemos que el fiscal de ese entonces, Eduardo Montealegre, calificó el caso como “un falso positivo urbano”. Más que un falso positivo, es decir una ejecución extrajudicial, por parte de la Policía de Colombia, -fuerza legal del ordenamiento constitucional colombiano-, lo que se descubre con el caso de Diego Felipe es una gran empresa criminal del más alto nivel, con poder económico, político y judicial.

Diego Felipe Becerra 1Oficiales de diferente nivel de la policía, un grupo de abogados y otras personas se encuentran involucrados en querer ocultar lo evidente, el montaje que justificaría el asesinato de un joven grafitero de la ciudad de Bogotá. Algunos de los salpicados son: Coronel José Javier Vivas, Coronel Nelson de Jesús Arévalo, Teniente Coronel John Harvey Peña, Teniente Rosemberg Madrid Orozco, sub-intendentes Nelson Geovanny Tovar, Juan Carlos leal, Fleiber Zarabanda, Patrulleros Nelson Rodríguez, Freddy  Navarete y Wilmer Alarcón. Adicional a esto, el abogado Héctor Hernando Ruiz, el conductor Jorge Narváez y su esposa Nubia Mahecha. Todos los anteriores han estados detenidos, algunos recuperaron la libertad por vencimiento de términos y siguen vinculados al proceso.

Para Liliana y Gustavo los padres de Diego Felipe, se le suma a un nuevo problema a la libertad de expresión “El Estado debe generar más espacios para que los grafiteros puedan pintar. El hecho que se esté practicando el arte del grafiti no puede representar que se use excesivamente la fuerza contra las personas que están practicando este arte y que tampoco le sean decomisados los elementos con los que está trabajando… Que en ningún momento sea maltratado por parte de la fuerza pública, para evitar que sucedan casos como el de Diego Felipe”. La familia participó en las sesiones del Congreso buscando que no se aprobaran normas donde se criminalice a los artistas.

El nuevo Código de Policía, contempla en el artículo 140 los comportamientos contrarios al cuidado e integridad del espacio público, la prohibición para el desarrollo de la actividad artística del grafiti, de manera textual dice en el numeral 9 “Escribir o fijar en lugar público o abierto al público, postes, fachadas, antejardines, muros, paredes, elementos físicos naturales, tales como piedras y troncos de árbol, de propiedades públicas o privadas, leyendas, dibujos, grafitis, sin el debido permiso, cuando éste se requiera o incumpliendo la normatividad vigente” situación lesiva para un gran número de ciudadanos que consideran una actividad artística el grafiti.

Imagen cortesía de: metro.pr

Imagen cortesía de: metro.pr

Para el actor de televisión y cantante Juan Pablo Barragán, no hay claridad acerca de los parámetros y excepciones del nuevo código, “no se dice con quién hay que hablar, cuáles son los espacios permitidos, cuál es el conducto de comunicación para llegar a esos sitios que uno quiere grafitiar? Los chicos seguirán grafitiando pues hace parte del arte callejero y de una expresión en el ser humano, ¿Qué pasa si a uno lo ven grafitiando?, me preocupa ¿Cómo van a actuar las autoridades?”. Interrogantes legítimos y compartidos por integrantes del movimiento grafitero en el país.

Los Representantes a la Cámara: Angélica Lozano, Ángela Robledo, Inti Asprilla y Alirio Uribe representantes por Bogotá y Víctor Correa, Representante por Antioquia, entre otros que se opusieron a la retardataria ley del Código de Policía, que fue votada y aprobada por la maquinaria de la confitura santista en la Cámara y lo mismo sucedió en el Senado de la República. Al parecer hablan de paz y legislan para la represión de las expresiones alternativas de la sociedad colombiana. Diversos colectivos de ciudadanos han anunciado que demandarán la reciente ley, pues consideran que le da atribuciones a la policía para violar de los derechos humanos y restringir las libertades.

Al igual que el prolífico artista del street art británico Banksy, Diego Felipe creyó que “Una pared ha sido siempre el mejor sitio para publicar tu trabajo” y así lo hizo Trípido a su corta edad, a sus 16 años, “Imagina una ciudad donde el grafiti no sea ilegal… Donde cada calle esté llena de un millón de colores y pequeñas frases. Donde esperar en una parada de autobús nunca sea aburrido. Una ciudad que se sienta como una fiesta a la que todo el mundo esté invitado…”

Pero mientras en otros países del mundo las intervenciones con grafitis son alentadas desde los gobiernos como expresiones culturales, en Colombia imaginar una ciudad como lo hizo Diego Felipe y representarla a través del arte urbano, cuesta la vida.

Publicada el: 27 Jun de 2016

( 6 ) Comentarios

  1. ReplyMiguel Ángel Otalvaro

    A propósito de la muerte de Diego Felipe, hoy se cumplen cuatro años del asesinato de Zirka, grafitero y artista urbano de la ciudad de Medellín. Sin investigación hasta el momento. Da pesar ver en las noticias todo el despliegue que se hace porque le robaron a un fiscal y de inmediato hay investigación y sospechosos. De la muerte de Juan Manuel Otalvaro, nada se sabe aunque tengan tantas pistas que no nos falta sino detener nosotros los asesinos.

    • Hola… que más puede contarnos de ese asesinato?
      Tal vez se pueda empezar a hacer un mapilla nacional de estos asesinatos si algún periodista le hace follow-up a esta historia *guiño al que escribe*.

      Lamento esa pérdida. Acá en Tabogo están pendientes de NADA artistas locales en ese aspecto… muy “pues sí que triste pero igual tengo que trabajar entonces paila”.

      Saludos desde la nevera.

  2. Nunca antes había leído a “Con la Oreja Roja” y al menos en este caso, me parece muy desacertado, pues lo que hace es desinformar a sus lectores y generar enfrentamientos innecesarios al interior de la sociedad misma (que entre otras cosas busca la paz) incluso desde el título mismo con afirmaciones como “Ser grafitero en Colombia es un delito: Nuevo Código de Policía”.

    En mi concepto, lo que hace el artículo 140 del Nuevo Código de Policía, es invitar a al artista urbano o grafitero a organizarse (reglamentarlo, precisamente para sacarlo de la ilegalidad), hacerlo consciente de sus derechos (expresar su arte), pero también le hace un llamado a ser consciente de sus deberes (respetar la propiedad privada e incluso la propiedad pública) ser justo, buscar armonía en la sociedad, lo cual, es sin duda alguna, construcción de paz 😉 !!

    Además, al señor Carlos Andrés Cardona ,le hace bastante falta conocer Bogotá, en la que se le da un espacio muy interesante al Grafitero, al punto de que se convierte en uno de los atractivos turísticos alternativos de la ciudad.

  3. Que interesante es leer esta columna, soy mujer y como grafitera sé lo que es correr peligro ante la policía es que ni siquiera en la calle, en la calle hay personas malas pero ellas te acogen más que la policía, ellos simplemente piensan que todo es vandalismo, si eres graffitero y te ven pintando entonces eres un ladrón, un criminal, me preocupa este nuevo código si no más cuando no existía la policía hacia de las suyas con el código se están adueñando hasta de nuestra forma de pensar, y expresar, basura.

  4. Buenos dias: no estoy muy de acuerdo con el artículo, si bien el graffiti puede ser una manera de expresión y arte. Pero vemos en la ciudad de bogota que estos más bien o la mayoría, por no generalizar, parecen más un acto de vandalismo, donde los negocios, y, casas se ven perjudicados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carlos Andrés Cardona
Defensor de derechos humanos y columnista de opinión. En Twitter: @CardonaRamirez