¡Salvemos el Magdalena!

Opina - Ambiente

2016-07-14

¡Salvemos el Magdalena!

Recorrer los 29 municipios que integran al Departamento del Magdalena; es una tarea maratónica y físicamente agotadora, debido al pésimo estado de las vías que comunican cada una de las subregiones del Departamento. Además en el plano emocional, basta con recorrer algunos de los municipios de la subregión río, Zona que limita con el Departamento de Atlántico y Bolívar; (por mencionar una de las subregiones) para terminar emocionalmente devastado con el viaje. “todos” o casi todos sabemos que el Magdalena es uno de los Departamentos más pobres del país, con pésima calidad educativa, casi todos sus municipios sin agua potable, entre otras cosas; las condiciones en las que se encuentra el departamento, la calidad de vida de sus habitantes, la falta de oportunidades y desarrollo humano es “tema viejo”, dirían algunos.

A los Magdalenenses nos atacan desde todos los frentes:

  1. El Ambiental; El Departamento cuenta con un capital ambiental insuperable: Sierra Nevada de Santa Marta, el Río Magdalena, la Ciénaga Grande de Santa Marta (CGSM), Zona costera (Mar Caribe. Capital ambiental que ha sido mal administrado y desaprovechado históricamente. La situación actual del Departamento, en temas ambientales, proviene de malas (pésimas) decisiones del pasado,  los cuales se encuentran estrechamente relacionados con el tema de Pobreza y Necesidades Básicas Insatisfechas, pues para muchas familias el aprovechamiento de los recursos naturales con los que cuenta el departamento es un asunto de supervivencia, de sustento diario, de su legítimo derecho al mínimo vital; las familias de pescadores tanto de la Ciénaga como del Mar Caribe; los pueblos palafitos, por ejemplo, los campesinos de la Sierra Nevada, de las zonas rurales. El capital ambiental del Magdalena (actualmente en crisis); en últimas, no ha tenido la relevancia estratégica que debería tener. En el Magdalena, el modelo de gobierno se llama: clientelismo y corrupción.
  2. Imagen cortesía de: regioncaribe.org

    Imagen cortesía de: regioncaribe.org

    El social; La política social del Magdalena se ha direccionado hacia proyectos cortoplacistas, e intervenciones asistencialistas, algo así como: “No nos conviene que los pobres salgan de pobres” las inversiones en este sentido no se enfocan a mejorar la calidad de vida de la gente, una muestra de esto es que en éste siglo, los corregimientos del Magdalena no tienen agua potable; Hoy, muchos Magdalenenses se bañan y lavan su ropa en aquel río que atraviesa o pasa más cercano a su vivienda. (Si tienen vivienda); la traducción es que al dueño del territorio, (quien detenta el poder en el momento) no le resulta atractiva la palabra autonomía o independencia que solo que consigue en la medida en que la gente tenga educación y empleo digno. Es más atractivo tener a todo un pueblo pidiendo favores y seguir siendo el salvador, que le soluciona el día a día y “ayuda” a las familias que tengan suerte y logren ganarse el premio de la solidaridad del “patrón”. Si desarrollo humano no es una prioridad, desarrollo económico equitativo mucho menos, los Magdalenenses viven de su ingenio o más bien, de su capacidad e instinto de supervivencia: informalidad.

  3. El político; gobernadores condenados, inhabilitados, separados de su cargo sin terminar el periodo de gobierno, investigados, cuestionados, parapolítica, vías sin terminar, vías de la prosperidad que no prosperan, etc. El Magdalena ha sido históricamente golpeado no solo por malas decisiones de sus dirigentes, sino por corrupción, corrupción sin contemplación, corrupción en todas sus instituciones, politizadas, repartidas a dedo, cómo quien divide o parcela el departamento y lo reparte a aquellos grupos y familias con poder económico y político, estratégicamente con el fin de equilibrar fuerzas y mantener el status quo, casi que para siempre, amarrado ahí con todos los nudos posibles.

La fortaleza institucional, la transparencia, la apuesta ética con que se debe construir el modelo de gobierno departamental, la gobernanza participativa, la clase política que camine hacia una gobernanza ambiental  prioritaria y necesaria para el desarrollo del Dpto., la voluntad de hacer las cosas como deben ser, el alejarse del “¿Cómo voy?” para acercarse al “¿Cómo salimos del hueco?” no debe verse representado en la figura de un salvador (caudillo) sino en la fuerza de un departamento que decide luchar por subvertir las formas y estructuras que lo dominan en la actualidad. Y seguirá siendo un sueño, mientras las formas, las estructuras que manejan la llave mágica que tiene el Departamento para salir del hueco: LA EDUCACIÓN, sea una réplica de las formas y el ejercicio de la política departamental.

La Universidad del Magdalena, es el centro de pensamiento del Departamento; es la llave mágica que tenemos los Magdalenenses para salir del hueco; que la democracia interna en la Universidad de un Departamento en crisis, sea una réplica del ejercicio político exterior: clientelismo, contratación a cambio de votos, el “¿Cómo voy?” por encima de todo, el fin justifica los medios, entre otros; es una cachetada que termina de hundirnos y enredarnos en ese espiral sin fin llamado pobreza.

Publicada el: 14 Jul de 2016

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Maria José Navarro