Salsa al Parque y lo público

Opina - Cultura

2017-07-22

Salsa al Parque y lo público

Los amantes de la salsa como género musical que identifica, la cultura y la alegría caleña, encontraron en Salsa al Parque un lugar de encuentro para el disfrute de la música y de la rumba, pero también de un espacio público que está localizado en la tradicional Calle Quinta de Cali, muy cerca de reconocidas instituciones, como lo son el Colegio Santa Librada, la Biblioteca Departamental y el Hospital Infantil Club Nóel.

El parque de Jovita, así denominado por la escultura que el maestro Diego Pombo allí instalara, o el de los estudiantes, como también se le conoce, y el de la “maracachafa” por el olor a incienso que allí se percibe, se hizo chico para recibir la gran asistencia masiva de un público diverso y ávido de salsa.

Si algo me gustaba de Salsa al Parque era justamente eso, lo diverso de su público, sin que ello significara irrespeto o exceso alguno. Con tatuajes y sin ellos, con cabellos multicolores, piercing y “pintas” raras (por lo menos para mi), todos y todas cabíamos en este lugar, sin que nadie se sintiera extraño, unificados en la música, en la pasión por un ritmo que nos mueve a cantar y bailar, sin importar ser los mejores o peores, cuando de mover los pies a ritmo de salsa se trata.

Ante la imposibilidad de continuar haciendo Salsa al Parque en Jovita, sus organizadores decidieron llevarlo, en enero de 2016, a la Carpa del Antiguo Club San Fernando, decisión que no fue de mi agrado porque prefería el evento en el parque, en la calle, abierto al público.

Mi hija de 15 años, tan alegre y rumbera como su mamá, pidió permiso para ir a con sus amigos, y la respuesta inicial fue un NO rotundo; la responsabilidad de madre de familia, me indicaba que no era bueno que fuera sólo acompañada de jóvenes de su misma edad y sin un adulto que supervisara el no consumo de alcohol y otras sustancias. Ante su insistencia, también pensó esta madre de familia, amante de la rumba, que no era muy coherente prohibir a su hija algo que yo solía hacer, así que decidí acompañarlos y no me arrepiento.

Fui a Salsa al Parque con dos niñas de 15 y tres jovencitos de 16, 19 y 22 años, faltaron mis amigas cómplices de rumba, pero esta juventud estuvo a la altura del reto salsero. No solo bailaron sino que lo hicieron muy bien, y los que no, pues se dejaron enseñar, guiar y mejorar el paso. Fui la mamá de los pollitos, bailamos entre nosotros y con otras personas asistentes al evento disfrutamos la música y también de la compañía de ese público que solía encontrar en Jovita, eso sí, sin “maracachafa”.

Así las cosas, Salsa al Parque en el antiguo Club San Fernando sigue siendo un evento de ciudadanía y cultura caleña, que de alguna manera rescata la tradición rumbera, social, ambiental y emblemática del tradicional club, atacado por la voracidad del narcotráfico que sobornó al Presidente de la entidad para que, convocando una asamblea de socios amañada, consiguiera la autorización de los asociados para vender el club a una persona que luego resultó involucrada en temas de narcotráfico.

Los fallos de los jueces reconociendo la irregular venta del club llegaron demasiado tarde, y es así como del esplendoroso club San Fernando solo quedan algunos árboles que sobrevivieron las demoliciones y talas. Salsa al Parque rescata al Club, y el Club rescata al evento, ofreciendo un escenario que sigue siendo abierto y gratuito.

Este evento se financia con la venta de alimentos y bebidas, más el 30% que aporta la Alcaldía de Cali, garantizando así su supervivencia hasta diciembre de 2017.

Salsa al Parque se constituye en una actividad muy similar al Encuentro de Melómanos y Coleccionistas, el cual hace parte de la programación anual de la Feria de Cali, y que ahora podemos disfrutar cada mes. Un espacio donde música, licor (para quienes lo consumen) y alegría, no se traduce en riñas y muerte al final de la jornada. Rumba y violencia no son sinónimo, quienes amamos este ritmo, no solemos embriagarnos, de hecho muchos disfrutamos con solo agua o una bebida azucarada.

Así, el evento es apto para todo tipo de público, sin distingo de sexo, etnia o edad. Justo es hacer un reconocimiento a los organizadores: Alex Zuluaga de la Fundación Cultural Nuestra Cosa Latina y Andrés Díaz, amigo y colega periodista, quienes encontraron aliados estratégicas en la Secretaría de Cultura, hoy a cargo de la también comunicadora social Luz Adriana Betancourth, y la empresa Evenplus.

Ahora bien, y de lo público ¿Qué? Incluí esta palabreja en el título porque a propósito de parques y espacios públicos, un amigo, Álvaro José Aguado dijo en el programa “HABLANDO CON LIBERTAD”, que el Boulevar del Río Cali, una de las megaobras del exalcalde Jorge Iván Ospina, inaugurada por Rodrigo Guerrero, se había convertido en un antro de consumo de alcohol y drogas, que no había vigilancia alguna, y que los señores que están contratados para ejercer vigilancia no lo hacen.

También estuve en el lugar y lo que encontré me encantó: ciudadanía ejerciendo “ánimo de señor y dueño” en un espacio que nos pertenece a todos y todas porque lo pagamos con nuestros impuestos. Ningún desorden, personas diversas, funcionarios de la alcaldía, periodistas, artistas, señores y señoras, jóvenes, turistas, todos disfrutando de la brisa caleña, cerveza, empanadas o una botella de agua.

Una versión distinta de Salsa al Parque desde la calle 13 hasta la octava, a partir de ahí y hasta La calle 5ª, juventud urbana, de piercing y música metalera, que no es de mi gusto, pero es su derecho.

Ojalá la ciudadanía haga buen uso de sus espacios públicos, cerrando el paso a delincuentes y particulares que buscan apropiarse de eso que nos pertenece a todos.

Sitios para compartir en familia y con amigos, donde se puede disfrutar de la cultura caleña, sin cover, sin plata, solo con ganas, eso a que la población caleña, le sobra… ¡Qué viva la alegría salsera carajo!

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Alicia Sarmiento
Periodista, abogada de la Universidad Santiago de Cali y libre pensadora.