Recuperando la fe

Opina - Sociedad

2017-05-11

Recuperando la fe

Todo el día estuve con los audífonos sin despegarse de mis oídos, eso pasaba únicamente los días de elecciones, en los que disfruto los comentarios durante el día, y cerradas las mesas, el conteo de los votos, el ingreso de quienes triunfan y la salida de los siempre presentes quemados.

Pero no era día de elecciones, tampoco la final de la Champions o del fútbol local; quería escuchar desde el inicio y hasta el final el debate alrededor del proyecto de acto legislativo que buscaba convocar a un referendo que, desde todo punto de vista pretendía -con la excusa de proteger a los niños y niñas- discriminar a las personas por sus preferencias sexuales y estado civil.

El acto legislativo buscaba instaurar un modelo de familia, -el único que para algunas personas debería existir- desconociendo las realidades de nuestro país y de la sociedad en general, pues a pesar de sus esfuerzos porque solo existan familias compuestas por papá, mamá e hijos, existen familias diversas, algunas compuestas por una sola mamá, otras por un solo papá, unas en las que abuelos se encargan de cuidar a esos nietos que sus padres abandonaron; familias compuestas por parejas del mismo sexo, o por tíos, hermanos mayores, viudos… Un sinnúmero de opciones, un sinnúmero de posibilidades para ser amado, cuidado, formado.

Frente a las cifras presentadas por Angélica Lozano, los estudios que compartió el Ministro de Salud Alejandro Gaviria, y los argumentos en derecho de la Procuraduría, la Defensoría del Pueblo y de un representante conservador por Nariño que me llamó mucho la atención, Óscar Fernando Bravo, entre otros muchos otros; el ruido ensordecedor que genera la falacia de la instauración de una ideología de género que pretende volvernos homosexuales a todos, se escucha en boca de Carlos Alonso Lucio, alguien que nunca quisiera me representara frente a ninguna causa, menos una que pretenden basar en la moral y las sanas costumbres.

Decir que una persona soltera, viuda, gay, lesbiana, trans o bisexual no es apta para adoptar por el hecho de que algunos las consideran menos personas, pecadoras o sucias, no es un argumento de peso. Por el contrario, son criterios discriminatorios, que señalan, ponen en peligro la vida y segregan; desconociendo y negando el derecho fundamental de niños, niñas y adolescentes a tener una familia.

Dividirnos más de lo que estamos, llevarnos a que nos enfrentemos entre liberales y conservadores en materia de derechos o, a creyentes, poco creyentes y no creyentes frente a creencias religiosas no es el camino. #TodosSomosFamilia, entre todos y todas podemos construir un país mejor, en el que quepamos sin distingo alguno.

Imagen cortesía de: elcolombiano.com

No pierdo la fe, por el contrario, el ejercicio democrático de escuchar las diferentes posiciones que se dieron en la comisión primera de la Cámara de Representantes, leer tanto trinos y estados de Facebook en contra del #ReferendoDiscriminatorio, además de la decisión que hoy tomó esta comisión, esperada con tantas ansias; me lleva a un proceso de recuperar la fe en las instituciones que nos representan y deben legislar en favor de todos y todas, y por supuesto en las personas que podemos unirnos en favor de los derechos y defender a las minorías, sin tener en cuenta raza, credo, posición económica u orientación sexual.

Esperemos que acepten la decisión democrática como lo juró Carlos Alonso Lucio al inicio de la discusión, quien al verse derrotado abandonó el papel de pastor conciliador en ayuno y oración, para convocar a concentraciones y realizar señalamientos desesperados, propios de seres poco iluminados.

 

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Óscar Marín Garcés
Hablo, enseño, hago política. Detesto la corrupción, el clientelismo, desconocer al otro y a los mesías políticos. Quod scripsi, scripsi.