¿Qué ganamos con desear la muerte?

Opina - Política

2017-07-13

¿Qué ganamos con desear la muerte?

Se enferma Timochenko y más de uno feliz decía que se muriera; le da un cáncer a Santos y todos deseando que se vaya para el más allá; se enferma el innombrable y muchos deseosos que emprenda camino hacia la luz (ya que en la oscuridad vive); ahora leo la noticia del “honorable doctor” De la Espriella y me encuentro con la noticia: “Muerte al Tirano”

¿Cuál es la joda que todo lo queremos solucionar con la sutil visita de la parca a nuestros contrincantes? ¿Sea por la enfermedad o el linchamiento público? ¿Por qué será?

Aboguemos por algo inicialmente y es el deseo primario de aniquilar al otro, como si eso solucionara nuestros problemas. Una cosa es el problema, el desorden social, la inequidad, la tiranía, el terrorismo, pero otra es el ser que lo represente, sea una dictador, un comandante guerrillero o paramilitar o un mafioso con ínfulas de poder; el asunto radica en el subconsciente, en el deseo inherente de limpiar, de acabar, de exterminar lo que nos parece asqueroso , desacertado, desviado o terrorífico y con ello lograr la solución a los problemas.

En la psicología existe una rama llamada la psicología cognitiva, el fin es eliminar aquellos “parásitos mentales” que perjudican nuestro comportamiento y convertirlos en pensamientos sanos. Por ejemplo, una persona con trastorno obsesivo compulsivo se le aplica este tipo de terapia para calmar y sanar dicha compulsión, sea de limpieza o de orden o de estructura; eso pasa también con aquellos que desean la “muerte al tirano”, desean limpiar la casa, desean acabar al opresor, a aquella figura que genera incomodidad, pero ¿en verdad esta es la solución: ver en un ataúd a Timochenko, Uribe, Santos, Maduro, Trump o a otra persona que represente aquello que para nosotros es indigno?

Desafortunadamente no, no se logra nada porque la muerte es solo un ciclo, un acto positivo o real que acaba a un sujeto, pero el objeto, el problema, la idea sigue.

Por eso desear que se muera un contrincante, además de absurdo es peligroso.

Volvamos a la idea del trastorno obsesivo compulsivo: una persona con un problema de compulsión se enfrenta a un situación incomoda donde debe realizar “un ritual de limpieza” si no lo realiza esa sensación hostigante que lo agobia seguirá constantemente, ahora aplicando la terapia cognitiva dicha sensación desparece o es irrisoria ya que aborda el problema de raíz y convierte dicho problema en un acto sanador

Y con todo esto ¿a qué va con la idea de desear la muerte a un contrincante político o una persona que le desagrada? Es sencillo, si muriera Timochenko, no resucitaría los muertos que produjo las FARC durante la guerra, ni se acabaría el negocio del narcotráfico que algunos cabecillas tienen, ni las guerrilla como actor político dejaría de actuar.

Si se muere Uribe sería una peligrosa imagen mesiánica surrealista donde pasaría de ser un líder político de las extrema y riesgosa derecha colombiana a convertirse en algo peor, en una leyenda, casi que en un mesías (aunque algunas de sus seguidoras tenga la imagen del Sagrado Corazón del “ubérrimo).

Si se muriera Santos seguirán Sarmiento Angulo, el grupo prisa, Ardila Lulle, Carlos Slim, Nutresa, el GEA, Fedegan y todas aquellas agremiaciones que gobiernan realmente (pagan las campañas políticas) esta “provincia neogranadina”.

Si se muriera Petro, Piedad, Robledo o Clara, la izquierda seguiría con otros liderazgos, no moriría, la “mamertada” continuaría en sus luchas de clases dentro de las diferentes agremiaciones, sean corporaciones, ONG o sindicatos.

Es un país donde la ignominia impera, donde las leyes existen porque la trampa debe existir, donde el odio y las ganas de aniquilar al otro dominan el subconsciente de varias almas, es difícil comprender la dimensión real del conflicto.

El problema no es Uribe, ni es Vargas Lleras, ni es Petro, ni Timochenko, ni los malandrines que gobiernan el hampa en las ciudades, no, el real problema es la idea que gobierna en la mente de más de uno de ellos, es lo que representa, es la cultura que manifiestan ya que con base a ella se alimenta de todo aquel que es débil y esto para ambicionar el poder.

Por eso como la terapia cognitiva, hay que ir a la raíz del problema, cambiar la mentalidad y enfrentar el desasosiego, ya que con ver en la tumba a Uribe o a Timochenko los problemas no se solucionaran, siempre estarán otros germinando el ideal que ellos representaban.

Adenda: Lo de Uribe será más doloroso que la tragedia de Fujimori; recuerdo que en los años noventa Fujimori subía en un avión desde Cartagena para Bogotá y todos gritaban ¡quédese, quédese!, tuvimos a nuestro Fujimori y miren. La justicia llegará, Uribe lo sabe, solo que como Pinochet, la está dilatando.

 

Juan F Lopez Giraldo
Feliz autodidacta. Lector, analistas, educador en la universidad de la Vida. Egresado de la Universidad de Antioquia Teólogo aficionado.