¿Polarizados o escépticos?

Opina - Sociedad

2016-06-24

¿Polarizados o escépticos?

Maldita “polarización” de mierda. Está defenestrando por la ventana más grande que a su vez da al más oscuro abismo de la historia, la poca sensatez que quizá, aún yazca en la mente de un puñado importante de colombianos.

¿Quién no preferiría ver a un subversivo haciendo política y no volando oleoductos, secuestrando cobardemente o masacrando vilmente ciudadanos indefensos? Quizá la respuesta sea obvia, a menos que quienes la respondan sean seres sedientos de guerra y muerte. Pero, no tan obvia a su vez, para quienes a ciencia cierta y sobre la base de una experiencia verificable y palpable, sabemos que en esta nación pocos o ninguno hacen política robusta. Aquí se labra un futuro y el fangoso y pérfido camino hacia el odioso poder se conquista a punta de politiquería. (Que siendo casi lo mismo, no lo es.) De clientelismo, de compra venta de votos y conciencias; de mercadear con la víscera del hombre que más hiede a ambición y dinero y, de traficar y explotar la necesidad del miserable y la voracidad del insaciable. Ahí se enquista la politiquería, en el nódulo más engangrenado del ser humano.

Y aquí, sí que lo hemos visto en nuestros teñidos mandatarios, dirigentes y especies afines. Aquí los políticos transpiran eso. Exudan bazofia politiquera. Y, la politiquería es de los males, el peor. Eso lo sabe cualquiera con un conocimiento medianamente sensato del devenir gubernativo de este país.

La politiquería, cebo de la perversión y, cuna de la corrupción, es la causa de los principales males de Colombia.  Subversión, narcotráfico, terrorismo y demás; todos, quistes derivados de la repugnante politiquería, perfumada siempre, de corrupción y depravación administrativa. Por ello, justamente, es que somos tantos, demasiados, los que no tenemos certeza  plena, de sí, un guerrillero haciendo politiquería sea menos lesivo que otro que esté en el monte delinquiendo. La disyuntiva es tan compleja como escoger entre el sarampión o la viruela.

Hay un segmento enorme y reflexivo de la población dentro del cual me incluyo, que no queremos ver a guerrilleros desmovilizados embarcados en una politiquería atroz y nauseabunda que tarde o temprano va a sobrevenir en un mal igual o peor que aquél que desde las montañas de Colombia ha erosionado y carbonizado la dermis de la patria.

Imagen cortesía de: semana.com

Imagen cortesía de: semana.com

Así las cosas, justifico y respeto plenamente a quienes se oponen a una salida mal negociada con la guerrilla, que pretenda sacar a los terroristas del infierno que han construido desde sus guaridas en la selva y busque incrustarlos en otra caldera no menos hirviente y endiablada como es la política criolla, léase politiquería.

Es un dilema para el ciudadano cuerdo, perfectamente respetable. Para el compatriota que vislumbra efectos a largo plazo de una salida dialogada (que más bien parece vorazmente mercantilizada) como la que hoy concentra la atención no solo de nuestro territorio sino de toda la región hemisférica.

De tal modo pues que, no aplaudo a quienes azuzan la guerra porque sí (si es que los hay; seguramente…) pero, sí se dé un gran volumen de colombianos que aborrecemos la politiquería practicada desde cualquier vertiente o bandera, que no queremos que el país se siga pudriendo desde el poder y el malsano ejercicio de la politiquería como se ha venido haciendo desde hace muchas décadas.

Por ello, es que el escepticismo trazado desde la óptica anteriormente descrita, de cara al mal llamado “proceso de paz” debe de ser bienvenido, oído, abrigado y blindado. Y, no necia, absurda y mórbidamente, calificado como “enemigo de la paz”.

Publicada el: 24 Jun de 2016

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Fernando Carrillo V.
Abogado del la U. Libre de Colombia, nacido en Bogotá, amante de las letras, siervo del diccionario y discípulo de la palabra bien hilvanada, coherente e impactante. Lector asiduo y explorador nato. En mi Haber literario reposan sendas publicaciones en periódicos de consagrado renombre y participaciones exitosas en concursos de micro relatos a nivel internacional. En la actualidad soy asesor jurídico independiente y consultor en materia gramatical y de redacción, en la composición de tesis, y elaboración de documentos investigativos y textos en general.