Peñalosa y sus izquierdas

Opina - Política

2017-09-26

Peñalosa y sus izquierdas

En enero de 2001, Cecilia Orozco (actual directora de Noticias 1), entrevistó a Enrique Peñalosa quien para ese entonces ya había terminado su primer periodo en la Alcaldía de Bogotá y tenía las ideas claras sobre lo que sería de la política en Colombia en las décadas venideras.

Una de esas ideas se rescata en el libro Antología de grandes entrevistas Colombianas (Aguilar, 2002) donde lo menos sorprendente es quizá el título: ‘La izquierda del nuevo milenio’. Y sí, resulta paradójico pensar en que Enrique Peñalosa, el mismo que hoy está ad portas de una revocatoria congelada, especulará que la izquierda y su lineamiento progresista fueran a gobernar en un país de pocas fronteras políticas y muy acérrimo compañero de la derecha tradicionalista.

¿Tenía claro en el 2001 que volvería a la Alcaldía de Bogotá a prometer lo que en aquel mandato ya había prometido? Dieciséis años después y luego de heredar lo que el lineamiento progresista (el mismo que catalogaba en las luces del nuevo milenio como la medida salvadora para dar el paso a ser un país desarrollado) que Gustavo Petro dejó, pareciera que sus intereses e ideales políticos hubieran tomado otros rumbos menos escabrosos y más consecuentes con la política colombiana: pedir contratos a cuenta gotas, culpar a la anterior administración por los problemas eternos de la ciudad y aludir que no le preocupa la revocatoria, porque siempre sabe escabullirse de las preguntas espinosas de los periodistas. Buen soldado de la política colombiana, al fin y al cabo.

Los bogotanos siguen esperando una respuesta, no la política, la que siempre saber dar, la que deja ese sinsabor de un alcalde que piensa en los cerros orientales pero no en la ciudadanía que los vulnera; en las vías y sus huecos, en el embellecimiento de los postes y paredes pero no en el joven que espera una oportunidad al frente de la universidad pública.

La ciudadanía sigue esperando lo que hace más de tres lustros también prometió: una reforma urbana que aún no se ve; un metro que ni elevado, ni subterráneo, ni patas arriba parece comenzar; un modelo de desarrollo distinto para una ciudad que colapsa bajo las sombras de la indiferencia, la delincuencia, la corrupción y la ilegalidad en todas las esferas.

En aquel lejano 2001, Peñalosa afirmaba: ‘no tengo obsesión de poder’ […] ‘Sí. Soy de la nueva izquierda’, palabras que tal vez si hubiéramos encontrado antes revueltas en alguna revista o libro, el déjà vu que ahora nos tiene aferrados, no nos sorprendería tanto.

Para aquel entonces contaba con cuarenta y siete años, una edad idónea para reconocer ideas y madurar ideales, lo que realmente cabe preguntar aquí es ¿fue realmente Peñalosa alguna vez de la izquierda? Y de serlo así ¿por qué entonces se ve tan alejada de ella?

No vamos a considerar que una idea política hace más o menos por una ciudad, porque bien es cierto que tras tres largos periodos de izquierdas (Garzón, Moreno y Petro) la ciudad pareció triplicar el número de problemáticas (algunas atizadas por el gobierno nacional: desplazamiento, desigualdad social, violencia).

Lo que sí cabe resaltar es la facilidad para amañarse con quien más conviene: en 1991 perteneció a la ‘nueva derecha’ (neo-liberal) de Gaviria, en 1997 con el movimiento cívico «Por la Bogotá que soñamos», en 2006 una readecuación al nombre de su partido «Por la Colombia que soñamos» contó con la ayuda y apoyo del entonces presidente Álvaro Uribe, en 2007 volvió por la Alcaldía con Cambio Radical (centro-derecha), en 2010 fue precandidato a la presidencia por el Partido Verde tras ser derrotado en la consulta interna por Antanas Mockus, en 2011 reapareció por la Alcaldía (cuarta vez) con apoyo del Partido de la U y el Partido Conservador, en 2013 empezó su candidatura por la Presidencia (sí, una vez más) apoyado por Alianza Verde, en 2015 fue elegido Alcalde de Bogotá apoyado por Cambio Radical y el Partido Conservador.

Si hubiéramos prestado atención a sus palabras en el 2001 y ‘su no obsesión de poder’ quizá no nos creeríamos lo que sucedió luego de querer acceder tajantemente a alguno de los dos cargos más importantes de la política en el país: la Alcaldía de Bogotá y la Presidencia. Dieciséis años peleando por llegar otra vez ahí, a la cúspide ¿con qué razón? ¿A cuenta de qué?

Bien podemos como ciudadanos ver el reflejo de lo que somos en nuestros gobernantes, o tal vez, el espejo juegue siempre de forma inversa, y sean ellos nuestro reflejo. Para ello en todo caso siempre va existir una izquierda a quien culpar y una derecha en donde refugiarse.

 

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Elkin Arciniegas
Nacido en 1986 en Ibagué (Colombia). Es comunicador social y periodista. Escritor de las novelas El sol se ocultó para Manuel (2016), y Desterrados en silencio (2017).