Pangloss Abad Faciolince

Opina - Política

2016-06-29

Pangloss Abad Faciolince

Después de un tiempo fuera, Héctor Abad Faciolince ha vuelto al país. Al bajar del avión apareció una revelación ante sus ojos: “Colombia es un país nuevo, que ha venido mejorando poco a poco. Despacio, muy despacio, pero cada año un poco menos mal”. Ha formulado una interesante teoría sociológica: que esa imagen sobreexcitada, alarmista de la realidad social, que a veces parece caracterizar a los colombianos, sólo se explica por “nuestro” talento para producir y comercializar sustancias estimulantes como la cafeína y la cocaína.

No por una realidad concreta que la explique, porque el país, pese a la queja colectiva, va mejorando, eso sí poco a poco. Lo que le pasa a los colombianos es una especie de falsa conciencia que no es consecuente con la realidad material del país. Esto es lo que Abad nos contó el domingo 29 de mayo en su columna dominical de El Espectador.

Abad parece querer abrirnos los ojos para que seamos más realistas. ¿Que han secuestrado una periodista en el Catatumbo?, pero, hombre, si Colombia es “un país menos violento que hace ocho años”. ¿Han asesinado algunos dirigentes de izquierda?, pero ¡no se dan cuenta de que “no estamos en vísperas de otra masacre como la de la UP”! Que unos pocos secuestros o que unos marginales, insignificantes y lejanos asesinatos no nos hagan perder de vista que el país es mucho mejor que antes. Eso es lo que dice Abad con su mensaje lleno de optimismo, propio de un manual de autoayuda. Un mensaje que, entiendo, debería inspirarnos a creer en el futuro, a ser realistas, “en vez de tanto escándalo y tanto ruido”.

Imagen cortesía de: las2orillas.co

Imagen cortesía de: las2orillas.co

A su favor debemos admitir que no es el primer intelectual que ve la realidad de esta manera dulce, bonita, optimista. El doctor Pangloss, un famoso filósofo alemán del siglo XVIII, ya lo hizo en su momento. Seguidor de la filosofía de Leibniz, Pangloss predicaba que el mundo en donde vivía no podía ser sino el mejor de los mundos posibles porque todo cuanto ocurre obedece un propósito específico, el de dios. Lo que pasaba, pasaba por algo: un terremoto (el de Lisboa), una violación (la de la novia de su discípulo) o una guerra (la de los siete años). No sabemos si Abad ve el mundo así, pero parece que ve hoy en Colombia la mejor versión de sí misma. Pangloss es un personaje ficticio y, aunque Voltaire no lo hizo, le perdonamos la ingenuidad; Abad es, aunque no parezca, un personaje real.

Supongo que uno no puede pensar diferente escuchando el viento que mece las ramas de los cámbulos y gualandayes de Angosta, su finca antioqueña. El mundo debe ser bonito ahí. La tibia brisa, el trino de los pájaros y el ancho cielo antioqueño deben hacer ver cómo Colombia mejora, “poquito a poquito”. En ese remanso, ¡cómo no le va a molestar a Pangloss Abad Faciolince “la queja, la alharaca y el escándalo” que sólo “sirven para desacreditar el Gobierno”!, porque lo que en el fondo al Dr. Pangloss Abad le molesta es que se desacredite el Gobierno. A lo mejor, ¿quién sabe?, para él este gobierno es el mejor de los gobiernos posibles.

Hay muchos espectáculos lamentables en el mundo, pero destaca, entre ellos un intelectual satisfecho con la realidad que le rodea, contemporizando con los poderes locales, indolente, carente de curiosidad, por no decir ya de rigor o solidaridad con quienes sufren.

A Abad le parece que ante un asesinato o un secuestro aquí se reacciona con exageración. ¡Qué ingratitud con el gobierno y de paso con el país! Un escritor colombiano se mojaba hace poco los dedos: un intelectual, decía, “debe levantar la voz, hacerse un par de enemigos, molestar”.

Pangloss Abad Faciolince ha renunciado a eso, a mirar con curiosidad, a indagar o a criticar, y haciéndolo ha optado por tomar y defender la voz del status quo, de quien gobierna.

Yo imagino a Abad sonriente, reclinándose en su hamaca en Angosta, zambulléndose en la piscina y viendo cómo el gobierno, el de ahora, mejora el país, poco a poco. Mientras tanto, aunque sean muchos menos que antes, en el país se siguen sucediendo asesinatos y secuestros que merecen nuestro mayor repudio y nuestra mayor indignación, porque ese es un estado de cosas que es intolerable. Es una realidad contra la cual vale la pena levantar nuestra voz, que no se puede aceptar.

Publicada el: 29 Jun de 2016

( 1 ) Comentario

  1. POR FAVOR PUEDO RECIBIR SUS CONTENIDOS A MI E-M ?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Carlos Benavides
Soy físico. Mi area de trabajo es la química e información cuántica. En la actualidad soy investigador postdoctoral en el Instituto de Física Teórica de la ciudad de Halle, en Alemania.