No me pegues

La violencia de género que amenaza el bienestar, la dignidad y los derechos de las mujeres se extiende a través de las fronteras sociales, culturales, económicas y regionales.

Opina - Sociedad

2017-10-06

No me pegues

En los últimos meses en nuestro país se han conocidos varios casos a través de redes sociales (Facebook, Instagram, entre otros) y medios de comunicación acerca cada forma de violencia que amenaza a todas las mujeres y limita nuestra capacidad de tomar decisiones sobre nuestras vidas, es por esos hechos mi motivación para escribir el siguiente artículo de opinión en donde me referiré al abuso físico definido como cualquier comportamiento en el cual el cuerpo del perpetrador afecta deliberadamente al cuerpo de otra persona, de manera que es un patrón de control coercitivo que una persona ejerce sobre otra.

Históricamente, la mujer en Colombia ha sido obligada a adoptar roles contradictorios. Se evoca la fuerza de una mujer para asegurar que las mujeres desempeñen efectivamente sus roles tradicionales de cuidar como hijas, madres, esposas e hijas. Por otro lado, el estereotipo de “una mujer débil e indefensa” se fomenta para asegurar la completa dependencia del sexo masculino. Este último debe parar.

Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que aproximadamente 1 de cada 3 mujeres (35%) en todo el mundo han experimentado violencia física o sexual o violencia sexual no asociada en su vida. De lo anterior se puede inferir que, la mayor parte de esta violencia es la violencia de pareja. En todo el mundo, casi un tercio (30%) de las mujeres que han estado en una relación informan que han experimentado alguna forma de violencia física y / o sexual por su pareja íntima en su vida.

Estos abusadores usan la violencia física y sexual, las amenazas, los insultos emocionales y la privación económica como una forma de dominar a sus víctimas y salir adelante. Cabe resaltar que la violencia contra las mujeres es una cuestión social, económica, de desarrollo, legal, educativa, de derechos humanos y de salud (física y mental).

El maltrato suele comenzar con conductas de abuso psicológico, difíciles de identificar porque están enmascaradas en apariencia de cariño y afecto. Estos comportamientos restrictivos y controladores van socavando la capacidad de decisión y autonomía de las mujeres. Los celos, la censura sobre la ropa que usas habitualmente, las amistades, las actividades, los horarios y las salidas de casa, son ejemplos claros de lo que se está enunciando.

Pero paso a paso vamos despertando, el mundo ha entrado en un nuevo milenio, pero desde el amanecer de la civilización hasta la fecha, la mujer de la sociedad patriarcal sigue siendo oprimida y maltratada. Ella es dependiente, débil, explotada y enfrenta discriminación de género en todos los ámbitos de la vida.

La violencia de género que amenaza el bienestar, la dignidad y los derechos de las mujeres se extiende a través de las fronteras sociales, culturales, económicas y regionales.

Es por lo anterior, que debemos destruir estereotipos y actitudes negativas de género, y no atacar a toda mujer valiente que denuncie su caso, porque todos tenemos la responsabilidad de prevenir y poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas. Esto tiene que comenzar por desafiar la cultura omnipresente de la discriminación contra las mujeres y las niñas que permite que la violencia continúe.

Aunque en la actualidad la violencia contra la mujer figura en la agenda nacional y desde varios frentes de los gobiernos locales se estén haciendo esfuerzos frenéticos para encontrar soluciones, uno se pregunta cómo esto podría ser posible en una sociedad dirigida hacia la educación superior, el desarrollo económico y tecnológico, donde los medios de comunicación han desempeñado un papel fundamental destacando el problema para las masas.

Sin embargo, lo que se grita a voces es la necesidad de que los profesionales de la salud mental tomen el desafío y presenten una propuesta integral para la acción definitiva para prevenir todas las formas de violencia contra las mujeres, al mismo tiempo que se debe reevaluar que un proyecto de ley por sí solo no ayudará a prevenir el abuso doméstico; porque lo que se necesita es un cambio de mentalidad, para que paren los casos de violencia en contra de las mujeres.

Por lo pronto, queda mucho por hacer, pero por favor, No seamos cómplices #Niunamás

 

Katerina Páez
Politóloga, Soy Caribe, Fotógrafa amateur, amo el arte, los libros, la moda, la política, y quiero a través de las letras servir de inspiración a muchos en Colombia. Twitter: @KatePaez