Necesidad de planeación integral obligatoria

Opina - Ambiente

2017-04-13

Necesidad de planeación integral obligatoria

La verdadera planeación tiene que hacerse con toda la población, consultando desde las necesidades y proyectos de los barrios, de las veredas, de los municipios y departamentos hasta las demandas de orden nacional. En cualquier caso, hay que basarse en los estudios científicos: geológicos, geográficos, hidrológicos, biológicos, climatológicos, etc. Y además, debe ser de obligatorio cumplimiento.

El más reciente ejemplo de carencia de planeación integral obligatoria es Mocoa: la deforestación, la minería incontrolada, la violación de las normas ambientales, la permisividad para construcciones en zonas de alto riesgo, etc.

Cuando la planeación se reduce a unas meras indicaciones acerca de acciones recomendadas para buscar el desarrollo de una región, anteponiendo a las mismas el derecho a la propiedad privada y el de libre inversión, es decir, en el marco del sistema capitalista, no se pasa de un inoficioso botadero de corriente.

El calentamiento global no es una amenaza irreal; está ocurriendo, se anuncian aumentos desmesurados de temperatura, de lluvias, de inundaciones, de riadas, de remociones en masa, de tsunamis; los témpanos de hielo en los polos se están acabando al igual que las nieves permanentes de nuestros nevados de otrora. Como acertadamente lo resume el doctor Gustavo Wilches Chaux: “Los desastres no son ni naturales ni castigos de Dios”. Los humanos somos los únicos responsables de los desastres.

En todo el país sucede lo mismo. En el Quindío le permitieron a Smurfit Cartón de Colombia sembrar pinos y eucaliptos exóticos en la cordillera, pero esta empresa no cumple la ley del medio ambiente, según la cual, el cauce de los ríos debe estar protegido por plantas y árboles nativos al menos en los 30 metros inmediatos en ambas orillas. Esto sin contar los perjuicios que estas coníferas causan al medio ambiente. Por otra parte, se permite la construcción irresponsable de altos edificios sin siquiera haber realizado la microzonificación sísmica de la región.

Imagen cortesía de: eltiempo.com

¿Qué han hecho efectivamente Planeación, la CRQ y demás entidades implicadas para frenar estas irregularidades? En Medellín deforestan para permitir nuevas construcciones, en Cartagena se proyectan muelles inadecuados, en Santa Marta colapsó el acueducto, se dispara la contaminación y hay barrios en alto riesgo; en Barranquilla no resuelven el problema de los arroyos. Enumeremos mil cien municipios colombianos y en cada uno encontraremos problemas similares.

Unas 20 organizaciones sociales del Putumayo acaban de publicar un comunicado titulado “Que la tragedia de Mocoa no quede impune”, donde afirman: “El Putumayo es una región cuya historia está cruzada por el extractivismo, especialmente petrolero y en los últimos años con prospecciones mineras de gran envergadura en su parte alta, en el Valle de Sibundoy y en los cerros que circundan a Mocoa. Bloques petroleros y títulos mineros dibujan hoy el mapa del departamento por encima de ecosistemas estratégicos y culturas ancestrales”.

La Planeación, si no se proyecta y ejecuta a cabalidad, no pasa de ser pañito de agua tibia, un simple saludo a la bandera. Las organizaciones de MINGA, autoras del comunicado, concluyen: “Para que el desarrollo económico y la inversión nunca más vuelvan a estar por encima de la vida, la naturaleza y los pueblos… ¡Recuperemos nuestros territorios para la vida digna!”

Libardo García
Docente Universitario en U. del Tolima, U. de Caldas, U. Tecnológica de Pereira y U. del Quindío. Dirigente de la Asociación de Derechos Humanos Demetrio Prieto.