Mundo diverso

Opina - Sociedad

2016-07-05

Mundo diverso

Acaba de terminar el mes del orgullo gay, en el cual se realizan un sinnúmero de conmemoraciones en los cuatro puntos cardinales de la Tierra. Dichas conmemoraciones, tienen como fin celebrar la diversidad sexual y de género. El Día Internacional del Orgullo LGBT, es el 28 junio y este tiene sus orígenes en los disturbios de Stonewall, los cuales marcaron el inicio del movimiento de liberación homosexual.

Las preferencias sexuales son algo de libre elección. Así como podemos elegir si queremos tener hijos o no. Así como decidimos nuestra profesión u oficio. Así como nos sentimos más a gusto escuchando determinado tipo de música, leyendo determinado género literario o viendo un determinado tipo de películas. O, del mismo modo, si para nosotros es primordial formar una familia, bien sea por unión de hecho o con un matrimonio legalmente constituido.

Todo es tan variado, que hay tantas cosas, personas y situaciones en el mundo como gustos. Sin embargo, y a pesar de todo lo mencionado, que es bastante obvio, las preferencias sexuales de algunos para los ojos de otros, genera un impacto negativo. Impacto que no tendría porque existir, porque todos los seres humanos nacemos libres en derechos y podemos escoger qué es lo que más nos gusta. Qué es lo que más amamos. Con qué nos sentimos bien, tranquilos y plenos.

¿Cuántas veces no hemos tenido en nuestro entorno a alguien que tenía que mostrar lo que no era, solo por la presión que tenía que soportar de la sociedad, de su grupo primario de apoyo y del mundo en general? ¿Acaso no somos capaces de ponernos en los zapatos del otro y darnos cuenta que el amor es un sentimiento tan puro, que no tiene por qué ser estigmatizado? ¿Quién dijo que solo es válido y genuino el amor entre un hombre y una mujer? ¿Es tan complejo entender que todos estamos obligados a respetar las individualidades y eso no tiene ningún tipo de discusión?

Imagen cortesía de: hablemosdesexualidadblog.wordpress.com

Imagen cortesía de: hablemosdesexualidadblog.wordpress.com

Todos los días, uno conoce casos similares de alguien cercano (o lejano). El amigo de un amigo, la prima de una prima, el papá o la mamá de alguien… Viviendo en un mundo donde las normas y reglas están preestablecidas y diversas situaciones son vistas como pecado, a estas personas no les queda más remedio que ocultar sus verdaderos sentimientos, su verdadera esencia. No tienen (según el entorno donde están inmersos) otra alternativa que la de mostrar lo que no son. Por ejemplo, hay casos que es tanto el temor, que llegan a conseguir y tener una pareja del sexo opuesto para dar a entender que aman a la persona que tienen al lado. Incluso, en algunos casos (no muy remotos) llegan a formar una familia con matrimonio e hijos a bordo, sin saber que es peor el remedio que la enfermedad como se dice coloquialmente hablando.

Y digo que es peor, porque todo cae por su propio peso, llegando el día que quienes «padezcan» dicha situación, no soporten más y con el temor, el miedo y quién sabe cuáles otros sentimientos más, tengan que enfrentarse a su círculo y a ellos mismos, sincerándose, manifestando qué piensan, qué sienten (sin importar desde cuándo y por qué, porque creo, eso es lo que menos importa) y cómo actúan.

No debe ser fácil para una persona viviendo en un ambiente bastante tradicional, donde el patriarcado es el pan de cada día, asumirse o reafirmarse como homosexual. Aceptarse, dar la noticia, debe traer consigo miles de sentimientos y de sensaciones no muy positivas, las cuales no tenemos que experimentar los heterosexuales cuando llevamos a la casa a nuestra pareja (así sea la de turno), cuando le manifestamos a nuestros seres más cercanos que alguien nos atrae física o sexualmente, o cuando vamos a informar que vamos a «formalizar» la vaina.

No, no debe ser fácil en un mundo donde aún uno escucha que lo normal es un hombre unido a una mujer o una mujer unida a un hombre. Donde a pesar del mundo moderno, las nuevas tecnologías y la abertura de espíritu, el que ama a alguien de su mismo sexo, es visto como raro (o lo peor: no es bien visto). Donde el que piensa distinto, es catalogado como anormal. Donde las religiones y sus fanáticos creen que tienen el «derecho a castigar» el homosexualismo, la independencia femenina y la libertad de no creer en ningún dios, pero aplauden o dan su consentimiento para que se sigan presentando casos de misoginia y machismo, por decir lo poco. Donde como padres de familia, muchos siguen educando hijos llenos de prejuicios y de estereotipos absurdos.

Debe ser complejo amar, actuar y pensar diferente a lo que está establecido por cánones religiosos y sociales, los cuales están mandados a revaluar. Debe ser complejo porque a pesar del mundo diverso que tenemos, con diferentes tonos, formas y matices, muchos siguen viendo la vida monocromática, a blanco y negro y sin dar cabida a las miles de transformaciones.

¿Y usted, mira la vida a color o sigue pensando que todo está obligado a ser o blanco o negro?

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Natalia Arango
Inmigrante. Leer, escribir y contemplar la naturaleza en sus diversas expresiones son mis pasiones. Tengo un DESS en Administración Social y soy estudiante de maestría en Trabajo Social. Montréal, Canadá.