Las prostitutas con pene

Narra - Sexualidad

2017-05-06

Las prostitutas con pene

—¿Cuánto cobras? –Fue lo primero que escuchó ella cuando contestó la llamada.

—Papi, yo…

—Mentiras, no me digas precios –Interrumpió el hombre antes de poder escuchar la respuesta– yo sé cuánto vale alguien como tú. A las 08:00 p.m. te recojo en el Parque de El Poblado.

Colgó la llamada y a los dos minutos el mismo número aparecía en la pantalla.

—¿Cuál es tu carro favorito?

—¿Cómo así? –Preguntó extrañada.

—Es que yo te quiero recoger en un carro que a ti te guste.

—A mí me gusta el MiniCooper, me parece bonito.

En efecto el hombre llegó en el vehículo mencionado. Ella se separó unos cuantos cabellos que le tapaban el rostro y dejó ver unos labios carnosos y finamente contrastados con sus ojos miel recubiertos de abundantes pestañas naturales, única herencia de su madre.

—Eres más bella que en las fotos. –Le dijo el hombre mientras ella se subía al vehículo.

—Tan querido. –Le respondió con coquetería.

Él empezó a sobarle la pierna con una mano y con la otra piloteaba el volante mientras ella calculaba con base a su ropa cuánto podía cobrarle por su compañía, quería cerrar la noche con una buena cifra antes de irse de rumba con una amiga que la estaba visitando y a la cual, sin saberlo, tardaría más en ver de lo que planeaba.

Tenía 15 años la primera vez que Cristian Ocampo se aplicó maquillaje, 16 cuando empezó a dejarse crecer el cabello y 17 el día que decidió que sólo usaría ropa de mujer. Aún su cuerpo de hombre no se había terminado de formar y era el momento perfecto para empezar a tomar hormonas femeninas que más tarde terminarían por ensanchar su cadera, reducirle el vello facial y descolgarle un poco los senos que 6 meses más tarde llenaría con unas prótesis que se costeó ella misma en tan sólo 4 semanas de ahorro.

En una cultura tan machista como la caleña cualquier símbolo de feminidad era motivo para una dañada de extensiones más paliza dada con los mismos tacones que llevaban puestos, o un ataque a distancia con pistolas de paintball que disparaban balines a las “habichuelitas” –Forma despectiva que usaban para referirse a los jovencitos homosexuales que por esa época vestían con la ropa muy ceñida al cuerpo–; sin embargo, Bárbara Mantilla, nombre que adoptó desde entonces, contaba con su padre, quien la apoyaba a pesar de los comentarios temerosos de su madre sobre lo que se escuchaba por ese tiempo del transexualismo.

Sin terminar su bachillerato, se planteó un futuro que pocos caminos le ofrecía, pues en Colombia, casi por regla general, si uno es transgénero tiene dos opciones: estilista o puta, y Bárbara no quería una peluquería. Empezó a publicarse a través de páginas web donde colgaba fotografías insinuadoras y coquetas pero sin revelar su rostro y a través de las cuales podía ganar hasta 3 millones al mes, por lo cual pensó que en otra ciudad, donde no tuviera que guardar apariencias ni recato, podría irle mejor. Contra todo pronóstico de amigos y deseo de la familia se trasladó a Medellín y en tan sólo ocho días se ganó 5 millones de pesos.

En Cali guardaba sus apariencias, pero en la tierra de la bandeja paisa no había necesidad, pues no era “la hija de” sino la hembra con pene que se paraba con sus senos de copa 34 a seducir a quienes buscaran un poco de Amor, o de Amor Rincón, como se hizo conocer en las calles y en páginas web.

En unos pocos años había pasado de ser el niño insípido que no se identificaba con el sexo masculino a ser una mujer de rostro hermoso y cabello envidiable que podía borrar con sus curvas a cualquier fémina que se le parara al lado, y si bien acostarse con hombres por dinero no era algo que le fascinara, tampoco encontraba muchas alternativas laborales que le llamaran la atención, pues le cerraban la puerta cuando veían la cédula de varón y la comparaban con su apariencia.

Tampoco es que se quejara, aún tenía semanas en las que hacía hasta 4 millones de pesos y con eso podía vivir cómoda y tranquila donde quisiera, y si bien para trabajar prefería la zona de El Poblado, donde le llegaban los mejores clientes y donde la recogió el extraño en el MiniCooper, eran más los días que la reservaban por completo para uso y disfrute uno de sus clientes regulares.

A pesar de estar impresionada porque la habían recogido en el carro que ella había dicho, el hecho en sí le causaba más miedo que satisfacción, pues nadie tiene que impresionar a quien le está pagando por gustarle.

Acordaron un millón de pesos desde el momento en que se montó al auto hasta las 02:00 de la madrugada y ya tenía en su billetera un adelanto de 400 mil pesos, lo que cobraba normalmente por un rato.

—Quiero coca. –Le dijo él en tono mandón.

—Yo sé dónde hay. Vamos que allá venden la mejor. – Le respondió con el mejor ánimo de complacer a su cliente y de traerlo a su harem personal de hombres que pagaban casi semanalmente por ella y de los cuales obtenía las mejores ganancias, ya que prefería repetir sólo con los más generosos o con aquellos que realmente le atraían, características que, por otro lado, casi nunca coincidían.

Se dirigían al sur y llegando al barrio Sandiego él mencionó que por ahí cerca trabajaba una amiga suya que le encantaría saludar. Bárbara empezó a tragar entero porque en ese sector se paran sólo las mejores transexuales de Medellín y ella no es que fuera la más querida entre sus colegas. Según ella porque foránea y bella no eran una buena combinación para la competencia.  

—¿Vos recogés cualquier travesti de la calle? – Le preguntó con intención de hacerle cambiar de rumbo.

—No, cómo se te ocurre, yo soy un caballero. Yo no recojo travestis en la calle. –Y acto seguido gritó enérgico: ¡Paloma!

Una de sus colegas, alta y rubia se acercó al vehículo y lo saludó con confianza.

—Montate pa’ que pasemos bien bueno.

—Un momento –Dijo Bárbara- ese no es el trato que acordamos y no me siento cómoda con la situación. Si ella se va a montar dejemos así, yo me llevo la plata que ya me diste y todos tan felices.

—Tranquila, princesa –le dijo- yo no le voy a hacer nada que no le guste.

Ante la mirada de inconformidad de Bárbara, el hombre volvió a arrancar el vehículo sin incluir esa segunda invitada hasta que llegaron al expendio de droga. Compró 3 gramos en 3 bolsitas plásticas por 15 mil pesos, armó 2 líneas con el contenido de una de ellas y las esnifó sin más.  

Bárbara no le hacía el feo a las drogas, pero prefería no consumirlas mientras trabajaba porque ya en varias ocasiones había amanecido sin memoria y sin dinero en cualquier hotel por haber perdido la conciencia con los clientes menos inescrupulosos, así que se negó ante el usual ofrecimiento por precaución y esperó paciente.  

Imagen cortesía de: YVNOTICIAS

Avanzaron 3 bloques hasta una calle oscura y él volvió a tocarla, parecía que había llegado la hora de trabajar. Como de costumbre, Bárbara empezó a pretender que él le encantaba, como tenía que hacer con todos los clientes para que no notaran su desinterés ante una barriga grande y peluda, un rostro viejo o un pene desagradable, ya que si bien ninguno de estos le gustaban, también llegaban a pedir sus servicios.

La calle estaba poco iluminada y había que acercarse mucho al vehículo para poder observar qué sucedía al interior; pero tampoco había mucho para ver. El hombre, pese al morbo con que la tocaba, no parecía muy excitado.

—Pero no te estreses. – Le dijo Bárbara al notar que él no lograba la erección y su humor iba poniéndose desagradable a pasos agigantados.

—Desnúdese. –Ordenó él.

Sumisa, terminó de subir el vestido hasta quitárselo, desabrochó su sostén y luego bajó sus tangas por las cuales ya se asomaba un miembro viril impropio de su apariencia femenina.

Él trató de abarcar todo su cuerpo con manos y labios; pero tras dedicarle unos minutos a recorrer su figura, seguía sin reaccionar, así que se subió el cierre y arrancó el vehículo nuevamente mientras maldecía y arrugaba el ceño.

Bárbara empezó a vestirse apresuradamente y ya hacía cálculos de cuánto faltaba cobrarle al hombre, al fin y al cabo, ella cobraba por su tiempo, lo que hicieran con ella en esos minutos ya era asunto del cliente. Él aceleró el vehículo todo lo que pudo y sus ojos, llenos de sangre, ni siquiera volteaban a mirarla.

Metros más adelante, el MiniCooper se estrelló en una curva que el conductor no supo medir, dejándolos a ambos inconscientes y heridos a pocos metros del vehículo. Bárbara se despertó minutos después algo confusa, preguntando qué había pasado mientras un paramédico le administraba suero y otro le limpiaba las heridas que tenía en sus piernas, brazos y rostro.

—¿Quién estaba con mi marido? –Gritaba una mujer con desespero mientras veía las heridas de su esposo, hasta que uno de los policías le señaló la ambulancia.

—¿Cuánto se te debe? –Le dijo a Bárbara sin mirarla.

—No entiendo, señora. –Dijo ella, pensando que en ese momento lo menos que quería eran problemas con esposas, y el dinero no le hacía falta.

—Sí, por lo que fuera que estuviera haciendo con mi marido, sinvergüenza.

Bárbara, herida pero tratando de evitar un escándalo mayor, se paró de la camilla y cojeando se fue a tomar un taxi. Los paramédicos trataron de impedírselo pero tampoco insistieron mucho ante su negativa. Ella no los necesitaba, tantas veces la dejaron sin atención por tratarse de un transgénero, que ya se había acostumbrado a hacerse sus propias curaciones.

Antes de llegar a su apartamento, ubicado a pocos minutos del Parque Lleras, se bajó del taxi en una farmacia de guardia y compró algunos implementos que le hacían falta a su botiquín; pero antes de que se lograra subir nuevamente al vehículo, la tomaron por el cabello con tanta fuerza que terminó tirada en el piso. Era la esposa del cliente, alcanzó a reconocerla mientras esta le pagaba la carrera al taxista para que se marchara, ya que habría podido defenderla.

En una situación normal, Bárbara la habría enfrentado, pero tras el accidente se encontraba bastante lastimada y con pocas energías para defenderse, así que no puso mucho resistencia cuando la mujer se le fue encima con una piedra a golpearla mientras la maldecía. Sintió varios golpes en el rostro hasta que perdió la conciencia.  

Era más de media noche y al tratarse de un mundano martes las calles ya estaban desoladas, así que la mujer tuvo todo el tiempo para desahogar su ira contra Bárbara que casi se convierte en una más de las 600 personas LGTBI asesinadas entre 2011 y 2015.

De ese encuentro le quedaron 3 huesos rotos, múltiples heridas alrededor del cuerpo y 2 cicatrices: una en rostro y otra de la prótesis de seno explotada que por poco le cuesta la vida. Estuvo hospitalizada 45 días y tuvieron que pasar 12 meses para que pudiera volver a ponerse busto, esta vez dos tallas más grande para así compensar la espera. En el tratamiento médico y el proceso de recuperación se gastó hasta el último viso de sus ahorros, así que apenas pudo volvió a colgar sus fotografías y rescató la línea telefónica que usaba para los clientes.

Tras un par de días notó que algo había cambiado en ella, encontraba repulsivo casi cualquier hombre y evitaba contestar las llamadas que pretendían sus servicios, especialmente las de aquel cliente que insistía en buscarla aún con lo sucedido. Con poco dinero y muchas preguntas se fue a vivir al centro de la ciudad a un apartamento compartido; pero tras un par de semanas de cuestionamientos que no llevaron a ninguna parte y necesidades que no podía satisfacer sin dinero, se puso los tacones y se fue a la calle a encontrarse con el destino que tenía tan aprendido y del cual está convencida es lo único que puede hacer en este país, donde las ‘mujeres con pene’. como algunas de ellas se definen, sólo pueden ganarse la vida cortando cabello o ejerciendo la prostitución. Una problemática sobre la cual hay progresos, pero a la que le falta mucho camino para llegar a feliz término. 

 

( 18 ) Comentarios

  1. No estoy de acuerdo con qué los golpeen o los maten pero por favor llamemos las cosas por su nombre,¿mujeres con pene?, no son mujeres, son hombres con un trastorno que necesita atención psicológica y principalmente espiritual. Me parece un insulto a las verdaderas mujeres llamar “mujer con pene” a estas personas. Dios creó hombres y creó mujeres, es un hecho objetivo nada de construcciones sociales como lo quiere vender el lobby hay.

    • Tal vez sí sea erróneo definir a estas personas como “mujeres con pene” y puede resultar insultante; pero no es más erróneo que decir que la solución es “atención psicológica y PRINCIPALMENTE ESPIRITUAL” es decir, no niego que en muchos casos sea una gran necesidad pero lo que quiero decir es que no es propiamente de esta comunidad esa necesidad y mucho menos la solución (En caso de que hubiera alguna problema en el transexual) No basta con decir “Es que necesita un psicólogo y ya” o “Que vaya a la iglesia, ore, y breve se le pasa” tenemos que buscar es la forma para que ninguna persona tenga que requerir tratamientos (Ni psicológicos ni médicos) sólo por el rechazo de otros.

    • Cualquier argumento pierde credibilidad una vez meten mitos religiosos de mierda en sus argumentos, que no dejan sino en claro la tremenda ignorancia y prejuicio, desconociendo la diferencia entre sexo, género e identidad de género, reduciendo la feminidad a un esencialismo totalmente absurdo y fuera de contexto. Dios no creo a nadie, el hombre en su ignorancia creo a sus dioses para el control político y social.

    • Replysebastian bonilla sierra

      par su informacion, una persona transexual no tiene ningun trastorno ni nada parecido, lo unico que lo diferencia de usted, es que su insignifiqacante, vida llena de vacios se deprime cada vez que ve que un hombre, que no es lo que piensa la sociedad logra cumplir sus sueños. si fuera el caso de su hijo, hermano o padre, tambien fuera lo que dice?

    • Alguien que invoca un supuesto Dios para exponer retrogrados y paleozoicos pensamientos esta sumergido en la completa ignorancia.
      El jefe de tu iglesia que es el representante de dios en la tierra, no aprueba tus dichos.

    • Me parece catrastofico que nos sigan viendo desde el machismo capital ,creo que mas halla de evidenciar cuanto ganamos o no deberian de evidenciar la forma peligrosa en la que ejercemos ese trabajo los mismos medios se encargan de generar informacion a grupos extorcionistas y tratantes porque oigame ganar de 4 a 5 millones de peso ala semana es algo que les llama la atencion por eso no me gusta de la forma que se abordo este articulo solo el titulo me gusto lo demas me parece algo falasico sierto pero mentira no a todas nos va igual eso es estereotipo de la prostitucion trans eduquemonos
      Saludos cordiales ,gracias

    • Que comentario tan retrogrado.Definitivamente esos pensamientos tan godos, hacen que la gente se vuelva tarada.

    • Ayuda espiritual? personas que piensan esto son las mismas que buscan travestís y prostitutas en las noches. pienso que ayuda espiritual necesita la mujer que golpeo a la persona transexual queriendo ocultar lo que hizo su esposo. en Colombia ocurren a diario estos casos y los único que dicen y comentan las personas es que fue culpa de la prostituta … todos merecemos un trato digno y creo que el tal “problema” no ocurriría si hombres que aparentan vidas que no son y se creen tan religiosos no buscaran estos servicios si les parecen tan anormales…La gente debería de darse cuenta en la realidad en la que vivimos y aceptar las diferencias de los otros y las personas que piensan que una persona que se sale de los prototipos de la sociedad esta mal SI DEBERÍA BUSCAR AYUDA PSICOLÓGICA Y ESPIRITUAL.

    • ReplyFranchesca gutierrez

      Pues creo que la creacion lo hizo asi hombre y mujer solo para procrear pero para ser feliz o enamorarse no en la naturaleza hay muchas otras creaciones que no se comportan como hembra macho y pienso que el libre albedrio es para eso tomar desiciones buenas o malas pero desiciones para cada uno o una

  2. Después de lo que le pasa y no coje escarmiento para cambiar su estilo de vida. Después aparece muerta en una quebrada y es “persecución contra la comunidad LGBT”.

    Por eso es que estamos como estamos mi hermano.

    • O sea, tu criticas a la víctima en lugar de darte cuenta que quien está mal es la enferma mental que casi mata a alguien a pedrazos. Con toda intención de ofenderte: vete a cagar.

    • Danilo, es muy peligroso que alguien tan pelotudo como vos ande suelto.Suicidate o trata de no salir solo a la calle

  3. ReplyLisandro Ramírez

    Muy buen artículo logra retratar la realidad que en el país de vive, si las personas no se preocupara en cuestionar y en verdad ayudar con oportunidades a está gente créame que en la calle disminuirían el número de travestis. Por que como lo dices sólo tienen dos oportunidades.

  4. Pues muy mal si aun siguen pensando que las trans solo servimos para putas o peluqueras, yo soy trans, tengo 19 años y voy en el segundo semestre de veterinaria y no tengo ningún tipo de trastorno como dice la “señora” del primer comentario.

  5. Los dos esposos se dan la mano, ella se atreve a llamar “sinvergüenza a Bárbara, pero no se da cuenta que la belleza de esposo que tiene lo es más…

  6. ReplyClark Enrique Ruiz Ramirez

    Muy Buena Historia y es la realidad que muchos queremos ocultar o no sabemos de verdad que es lo que pasan y pasaran muchas personas, si quieren esa vida de ser Transgenero, pero tan bien son seres humanos que merecen respeto y igualdad de derechos. Saludos desde Perú

  7. Considero que este artículo hace parte del montón que se han encargado de confirmar el mito de que la población Trans solo tiene dos opciones. Éstas dos son reales, y acogidas por muchos y muchas, pero No son las únicas, pues al igual que todas las personas podrían ubicarse en el ejercicio profesional que deseen, lastimosamente con dificultades de aceptación, pero sé que es posible hacerlo.
    Comparto el sentir de Johana en su post, y lo único que puede leerse es la ignorancia de la población colombiana, que por mala información y tabúes responsabiliza a un dios de lo que cada uno desconoce.
    Cuando comprendamos que el sexo, el género, la identidad de género y la preferencia genérica no determina quiénes humanamente somos, vamos a dejar de leer publicaciones en las que mujeres y hombres con absoluto desconocimiento y clara transfobia, agreden y asumen poder sobre la vida ajena.
    Por último, me cuestiona que en este tipo de espacios, un periodista apruebe este tipo de relatos que confirman todo tipo de estereotipos sociales, sin una reflexión sobre lo que realmente es motivo de discusión aquí. La violencia ejercida en contra de Bárbara.

  8. ReplyAndrés Calderon

    Inadmisible que después de ganarse la plata que se gana diga que sigue en eso por falta de oportunidades, será que no podía comprarse un negocio o si quiera invertir en ella en formación profesional.

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Ian Schnaida
Periodista, docente, director de conlaOrejaRoja.com