La mala educación de los periodistas colombianos

¿Podría ser acaso que las facultades de comunicación no les dan la debida enseñanza a sus estudiantes, sobre los principios básicos de la misión de ser transmisores de información?

Opina - Medios

2017-11-16

La mala educación de los periodistas colombianos

Los periodistas colombianos afiliados a las cadenas nacionales son maleducados, ignorantes, demuestran su falta de lectura, de estudio, de imparcialidad y sobre todo de capacidad de análisis de la realidad.

Ver a Juan Roberto Vargas y su excesiva ignorancia al formular preguntas a los candidatos presidenciales, así como el discurso manejado por su redacción, nos demuestra la incapacidad de comunicar con imparcialidad. Parece que se basa más en chismes y tuits que en estudios serios de opinión. Este director de noticias demuestra que como entrevistador deja mucho que desear al seguir una línea marcada a favor o en contra del entrevistado.

Vargas Lleras y sus “videítos” demostraron la ética amañada de este medio. La absurda retórica vista en la entrevista con Gustavo Petro ha demostrado lo mal informado, lo pésimamente preparado como periodista y determina la delicada situación del periodismo colombiano.

No es tolerable para nadie con un poco de lectura de la realidad de Colombia, escuchar las ineptas sandeces que pregunta este presentador o “talent” venido a ser director periodístico, cuando los entrevistados o lo contradicen con argumentos reales o simplemente lo manipulan a su antojo. Su falta de perspicacia para hacer de la entrevista un debate político y la total ausencia preparación en temas básicos como la realidad nacional, los procesos judiciales de los candidatos o la simple concepción del discurso, lo limitan a crear un diálogo que permita sustraer las ideas de sus entrevistados y se convierte en un monigote que se confunde y contradice.

De este ejemplo de periodistas maleducados y sobre alimentados por sus idearios políticos personales o de empresa, estamos llenos. Vicky Dávila que mereció una excelente columna de este mismo medio donde demuestra su falta de ética y su irrespeto a los televidentes u oyentes, brindándoles contenidos insulsos y de poca monta. La clase de periodista educada en el negocio del rating y las disposiciones empresariales. La que juega a manda más, pero no le manda a nadie. Hace lo que le ordenan sin criterio ni mucho menos intenciones puramente informativas.

Claudia Gurisatti junto a RCN descaradamente juegan para el equipo del que más a la derecha juega. Su constante justificación de las atrocidades cometidas por asesinos y corruptos. Su innegable parcialidad y la manera miserable y rastrera en que callaron a críticos de su propia casa como Pirry, da un antecedente muy claro. La señora parece ser el matrimonio Goebbels unido en una sola persona.

De ahí para abajo su línea argumental, en los papelones en vivo haciendo que una Claudia López indignada se levante de la silla porque no le permitían dar su opinión en las transmisiones sobre el proceso de paz o la inclusión de las teorías absurdas e incomprobables del uribismo y sus lacayos a sus titulares, dándoles valor de verdad incuestionable. La satanización de los que piensan con coherencia o simplemente critican; son la misma línea que maneja la ultra derecha colombiana para callar intelectuales. Poniendo en riesgo su vida y la de sus familias. Por eso no es tan descabellada la comparación con quien sería el jefe de propaganda del nazismo.

¿Qué clase de periodistas están educando las universidades colombianas? ¿podría ser acaso que las facultades de comunicación no les dan la debida enseñanza a sus estudiantes, sobre los principios básicos de la misión de ser transmisores de información? Al parecer todo tiene su origen en la sobrepoblación de profesionales en esta área y la incapacidad de crear nuevos medios los lleva a vender sus conciencias por miedo a no ejercer su profesión.

Sumémosle la pésima paga que reciben los periodistas en Colombia y la falta de apoyo como gremio. En un país donde el momento coyuntural que vive necesita que la verdad sea expuesta, no existen más que mentiras y amaños en las noticias y la perpetuación de los grandes males de nuestra sociedad por parte de los dueños de los medios masivos.

Con conocimiento de causa al haber sido trabajador de la televisión colombiana, puedo decir que las mismas empresas imponen su propia línea de discurso. Impidiendo la crítica y la percepción de otras formas de ver los contenidos. Por eso medios como La Oreja Roja y otros más que surgen cada día nos da la oportunidad de expresar libremente nuestras posturas, o simplemente dar un punto de vista más amplio y coherente con la realidad de nuestra sufrida patria. La misma que está a punto de caer más profundo por el amaño de la información del que somos víctimas.

Amigo periodista: Recuerde que su deber es informar y estudiar los hechos actuales. Para eso se requiere un nivel intelectual que le permita afrontar con imparcialidad lo que llega a sus manos. No está en su derecho hacer juicios de valor y mucho menos limitar o esconder la realidad que tarde o temprano le va a explotar en las manos. Es su función decirnos la verdad. Así nos duela es mejor que mentiras que nos impidan un futuro mejor.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Dario Hernández
Darío Hernández Orjuela. Escritor colombiano con dos novelas publicadas por Chiado Editorial. "Donde los muertos permanecen en pie", "El último vuelo del zorzal". Ficción histórica. Columnista para La Casilla Ahumada (México), Posdata Digital (Argentina). Realizador Audiovisual, guionista y editor. Trabajador de la televisión. Estudiante de historia. Reside actualmente en Buenos Aires. Desarrollador un emprendimiento de ideas y contenidos para cine y Tv. www.codiceideasycontenidos.com