La estigmatización de la paz

¿Es el Museo Casa de la Memoria un lugar para la memoria “selectiva” que tergiversa la información, estigmatiza y segrega?

Opina - Conflicto

2017-11-22

La estigmatización de la paz

La firma del acuerdo de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc está prácticamente de aniversario, y es válido saber qué ha pasado, hacer balance de resultados y seguir analizando los retos de un Acuerdo que a nivel internacional miran como uno de los mejor estructurados en el mundo, pero por el cual seguimos a la expectativa de buenos resultados.

Los escenarios se abren, y por estos días muchas organizaciones sociales y medios de comunicación tienen en su agenda la evaluación de la implementación para darle a conocer al país lo que ha pasado después de un año de la firma.

Pensaría uno que hay sitios en los que debatir el tema sería ideal, pues deberían estar disponibles como una forma de pedagogía para esta paz tan dura de lograr, convirtiéndose en facilitadores para buscar la reconciliación que necesita el país, que por estos días se encuentra inmerso en la polarización gracias a la desinformación, el odio, y el miedo.

Sin embargo, y lastimosamente, la semana pasada hubo un caso particular con el  Foro “Balance del primer año del acuerdo de paz, avances y retos” realizado en Medellín por las organizaciones Mesa Voces de Paz, Común Acuerdo, Centro de Fe Y Culturas, Viva La Ciudadanía, Antioquia Visible,  la plataforma para el seguimiento político en Antioquia SEPA, y Corporación Región, el cual sufrió un cambio de lugar a último momento por parte de las directivas del Museo Casa de La Memoria, donde hacía un mes se había aprobado la realización del foro en sus instalaciones, las cuales pertenecen a la Alcaldía de Medellín.

La justificación para evitar realizar el foro en ese lugar se amparó en la Ley 996 de 2005 (Ley de Garantías), que entró en vigencia el pasado 11 de noviembre y que prohíbe la realización de reuniones u otras actividades en los que haya candidatos a elecciones a la Presidencia de la República, el Congreso, los concejos y alcaldías municipales, las gobernaciones o asambleas departamentales, entre otros.

Sin embargo, en entrevista con el periódico El Tiempo,  la directora del Museo Casa de La Memoria, Adriana Valderrama, sostuvo que hubo otro motivo para la cancelación al conocer la lista de invitados, y enterarse que Pastor Alape haría parte de los expositores.

Por su parte la organización del foro respondió con un comunicado público en medio del evento -que finalmente pudo ser realizado en las instalaciones del Teatro Ateneo Porfirio Barba Jacob- donde plantearon que la mala interpretación de la ley no podría ser excusa para cerrarle las puertas a una actividad netamente académica y pedagógica, que no tenía tintes políticos ni de proselitismo, y contaba con la participación de varios funcionarios públicos del orden nacional.

Además, detallaron el motivo de la participación de los invitados que fueron determinantes a la hora de que Valderrama decidiera cancelar: “Pastor Alape, integrante del partido FARC surgido de la desmovilización de esta organización antes guerrillera, no es candidato a ninguna corporación pública y hace su intervención como integrante del Consejo Nacional de Reincorporación. Por su parte, la señora Gloria López es precandidata a la Circunscripción Territorial Especial de Urabá, pero como bien se sabe, esta nueva figura de participación política territorial aún no ha terminado su tránsito en el Congreso de la República ni ha surtido su examen en la Corte Constitucional.

Pero además, entendemos la creación de las Circunscripciones como una oportunidad para escuchar la voz de las víctimas y en consecuencia, promovemos su participación en espacios ciudadanos. Consideramos que extender de manera mecánica la figura de la Ley de Garantías a un proceso que aún no está definido ni mucho menos reglamentado, constituye mínimo, una extralimitación en la interpretación de la Ley”.

Se pregunta uno entonces ¿para qué está disponible el museo? si no puede ser en realidad un escenario para la reflexión, y la socialización de lo que alrededor del tema paz se construya, donde las víctimas del conflicto y el país en general puedan conocer lo que pasa actualmente con la implementación y los resultados.

¿Es este lugar de la Alcaldía de Medellín, un lugar para la memoria “selectiva” que tergiversa la información, estigmatiza, segrega y sigue ese proceso satanizador de quienes tienen en la absoluta polarización a un país que lo único que quiere es verdad, reparación y reconciliación?

Yo estuve en el foro, nadie hizo campaña, fue una jornada larga, pero muy completa, donde se socializaron unos resultados preocupantes y que van a medias, porque el gobierno le debe mucho a la implementación; la asistencia buena, pero no la esperada, tal vez gracias al cambio inesperado de lugar; y retos, muchos, sobre todo por parte de la ciudadanía, una que sigue indiferente y persuadida por quienes fomentan la desinformación, como el Museo Casa De La Memoria de la ciudad de Medellín.

 

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Lina Díaz Toro