La cátedra de paz y la formación de nuevos ciudadanos

Los educadores y los estudiantes tienen que tener el espacio para el diálogo, la crítica y la reflexión, donde la experiencia personal sea un paso para la creación y la transformación de una Colombia.

Opina - Educación

2017-11-06

La cátedra de paz y la formación de nuevos ciudadanos

Cada institución educativa del país está en la obligación de implementar la cátedra de paz a raíz del contexto del posconflicto, para esto se crea la Ley 1732 del 2014 la cual busca “crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz y el desarrollo sostenible que contribuya al bienestar general y el mejoramiento de la calidad de vida de la población (Parágrafo 2).

Para esto es necesario replantear el modelo educativo tradicional donde básicamente se educa para memorizar, ser competitivo y las calificaciones son una medida estándar. limitando de esta forma al estudiante y dejando a un lado aspectos importantes como las habilidades interpersonales que son primordiales para el desarrollo de una cultura de paz.

Para lograr un poco lo anterior, los educadores y los estudiantes tienen que tener el espacio para el diálogo, la crítica y la reflexión, donde la experiencia personal sea un paso para la creación y la transformación de una Colombia que está en un cambio progresivo ya que las nuevas generaciones a las cuales va dirigida la cátedra son las que tienen un rol importante en la creación de paz.

El Ministerio de Educación Nacional da camino libre para que las instituciones educativas impartan 2 de los 12 temas de forma autónoma partiendo de las necesidades de cada institución, sin embargo, no hay mención de algún tipo de directriz que guíe a los educadores para la implementación de estos temas, lo que lleva a que se puedan ejecutar inadecuadamente y que cada educador pueda hacer lo que quiera siempre y cuando cumpla el objetivo de la cátedra de paz en la institución educativa.

Para ser un tema tan importante y reciente, los educadores y entes administrativos presentan “vacíos informativos” de cómo es la mejor forma de abordarlo y puede generar que los estudiantes no tomen en serio estos talleres o que los profesores no le den la importancia adecuada; sin embargo, es esperanzador ver que en el Decreto 1038 del 2015 donde se reglamenta la Ley 1732 se especifique la capacitación y formación docente en cátedra de paz articulado con los Comités territoriales de capacitación a docentes y directivos docentes (Artículo 7), lo que hace que la cosa sea un poco más seria.

Hay que tener en cuenta que debe haber un proceso pedagógico dirigido a docentes para que se apropien de los temas abordados y modifiquen esquemas que ya están instaurados por la experiencia y el tiempo dedicado a la educación.

Enfocándose en el desarrollo de habilidades que sean coherentes con lo que se quiere mostrar en la cátedra de paz, ya que se puede caer en el error de seguir educando de la forma tradicional y así quedar solamente en buenas intenciones y placebos educativos, donde la cátedra se vuelve una asignatura más que se tiene que implementar dentro de las instituciones educativas y que puede llevar a que los estudiantes la vean como algo aburrido y sin sentido como hace algunos años para mí era la clase de ética y valores.

Un tema como memoria histórica que permite analizar y reflexionar acerca de los acontecimientos pasados que sucedieron en Colombia, permite que  se pueda lograr un proceso de identidad y compromiso para construir una idea de nación y de cambio social para no seguir repitiendo lo sucedido.

El Centro Nacional de Memoria Histórica es un ejemplo claro donde se vislumbra el hecho de reconstruir la historia a partir de los relatos de las víctimas del conflicto armado que ayude a procesos de reparación y verdad que por tantos años se ha quedado en el olvido, ya que antes las víctimas eran vistas como una estadística más en los procesos de violencia en Colombia.

Otro tema es el conocimiento de los Derechos Humanos que es la base donde se desarrolla toda la cátedra y que permite el conocimiento y aplicación de los mismos, ya que implícitamente los seres humanos deberían tenerlos, pero en esta época se ve que se están perdiendo periódicamente y si nos detenemos a pensar muchos no sabemos qué es un derecho y mucho menos ser humanos.

La participación política es un arma de doble filo porque algunos lo entenderían literalmente como dice la frase y podría llegar a politizarse la cuestión y llegar a generar inconvenientes en las aulas y entre los mismos docentes por tener posturas políticas definidas.

Este tema lo que quiere abordar es la formación de los estudiantes para que sean individuos activos en sus comunidades o en sus entornos cercanos con el fin de lograr un vínculo que aporte a la transformación positiva y no que seamos personas pasivas que no aportamos a la sociedad que nos pertenece. No me voy a detener a explicar los 12 temas, pero quería coger de ejemplo estos tres para que se vislumbre un poco los contenidos de la cátedra de paz y que se vea que es algo diferente que fortalece la educación en competencias ciudadanas.

Pero hay que ser cuidadosos al momento de impartirla ya que los públicos son diversos y sería ilógico impartir una clase de memoria histórica a niños de preescolar puesto que no sería pertinente, en cambio, a un adolescente de bachillerato o un estudiante universitario, es un tema que tiene cabida primordial en su formación; los directivos docentes o administrativos están en la obligación de escoger los temas que sean más pertinentes para las necesidades de su institución y de ahí empezar a trabajar para poder fortalecer o desarrollar las habilidades que son tan necesarias para tener mejor convivencia, ser mejores ciudadanos y apropiarnos de nuestro país que tanto daño ha sufrido pero que es necesario que empiece un proceso de cicatrización para poder avanzar y no seguir repitiendo lo mismo.

Y que mejor donde las nuevas generaciones crecen y se apropian de un país que muchos de nosotros pensamos que ya no tiene solución y desde las aulas se generen espacios que permitan que esa utopía que es la paz si se pueda construir.

 

 

Ricardo Rodriguez
Psicólogo de la Universidad El Bosque. Experiencia en intervención psicosocial a población consumidora de sustancias psicoactivas y discapacidad cognitiva. Actualmente liderando y apoyando procesos de educación para la paz en la ciudad de Zipaquirá (Cundinamarca).