La Justicia de los ricos

Opina - Judicial

2017-02-22

La Justicia de los ricos

Antes de que la justicia colombiana diera su fallo sobre la responsabilidad de Laura Moreno y Jessi Quintero en el asesinato de Luis Colmenares la opinión pública ya las había condenado.

Lo único que hasta el momento está claro es que Luis Andrés Colmenares no se suicidó ni se mató tratando de saltar el caño, como argumentaban las jóvenes. A Colmenares lo mataron. Y desde principio fue clara la intención de ocultar los verdaderos hechos y los verdaderos responsables de su muerte, lo cual nos lleva al panorama actual, donde ninguno de los implicados ha sido encontrado culpable ni cercanamente responsable del crimen.

Aún cuando desaparecieron todas las cintas de las cámaras de seguridad a la redonda, cuando la segunda autopsia tenía 70 inconsistencias en comparación con la primera, cuando alguien autorizó maquillar el rostro de Luis para que no se vieran los golpes, o aún cuando no aparezca la ropa que tenía puesta cuando llegó a medicina legal.

Con esto y mucho más, el caso Colmenares ha dado para que centenares de personas se vuelquen a resumir la sentencia en “Esto es tener plata” o “Esa es la justicia de los ricos”, utilizando el fallo y las inconsistencias previas al mismo como ejemplo del funcionamiento judicial del país cuando una familia estrato 6 está implicada en un crimen.

Y Quizá Laura y Jessi no sean culpables, pero el tono de sus declaraciones y la sutil sonrisa que exhibieron al declararse inocentes, parecen hablar más desde la tranquilidad económica que de la paz que brinda el no ser responsable o cómplice de un asesinato.

¿Inocentes? No se sabe qué tanto si durante estos años de investigación se han enfocado en confundir y tratar de enredar más el curso de la misma, callando aquello que algún día, de algún modo, por fin sabremos. ¿Inocentes? También depende de qué tanto tengan que ver con los trucos de magia que han desaparecido pruebas incriminatorias, pero eso quizá ni se haya investigado aún, ni se vaya a conocer, porque así funciona en ocasiones el dinero, como un borrador. Y por eso la opinión pública hace meses determinó que son culpables, quizá no de obra, pero sí de quedarse calladas, de omitir la verdad y probablemente de omitir socorro a Colmenares.

La sociedad y el momento histórico que atraviesa el país requieren cambios estructurales en la manera en que funciona la ley y la justicia, porque las cárceles están llenas de pequeños ladrones y corruptos que en últimas se han dado por las condiciones sociales y económicas derivadas de los millonarios desfalcos que han cometido nuestros políticos; esos que aún gobiernan, que están en casa por cárcel o caminan por la calle sin esposas habiendo sido, supuestamente, condenados.

El caso Colmenares, entonces, no es sólo una muestra de dinero, es el ejemplo vivo de la corrupción política, judicial y social culpables del panorama de escándalos —los actuales, los pasados y los que vienen—. Y seguiremos teniendo casos Colmenares mientras sigamos votando las mismas familias que se han rotado el poder desde los inicios de esta democracia que muchas veces parece de papel.

Ya las apelaciones se están preparando por parte de la Fiscalía y de la familia Colmenares, buscando conocer esos hechos que se encuentran secuestrados entre intereses y abogados del talante de Jaime Granados ¿Qué más se podía esperar? Ah sí, una jueza con mejores calidades éticas. 

( 1 ) Comentario

  1. Esas miradas de soslayo
    Esas sonrisas cómplices
    Esos labios apretados de comisuras crueles

    Esperando que el mismo Andrés Colmenares las mire TODO EL TIEMPO desde cualquier rincón

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Ian Schnaida
Periodista, docente, director de conlaOrejaRoja.com