Intereses

Opina - Política

2016-09-24

Intereses

De acuerdo con una vieja máxima que aprendimos en política, la gente solo se moviliza en función de sus intereses. Nadie asume causa, ni afronta empresas en las cuales no tiene puesta la esperanza de lograr un futuro beneficio cierto.

La práctica electoral no es una excepción y esa es una de las razones por las cuales en Colombia la participación en los comicios se ha hecho cada vez más inalcanzable para las personas y los movimientos partidistas que no cuentan con ingentes recursos o no están conectados a una fuente oficial de financiamiento.

Dentro de esa lógica perversa, cuando los candidatos son elegidos y logran llegar a los cargos públicos suelen dedicarse a recuperar su inversión, la mayoría de las veces, celebrando pactos non sanctus y contratos por fuera del rigor legal. Es la consecuencia lógica de gastarse verdaderas fortunas en las campañas electorales: hay que recuperar la inversión para pagar las deudas y además aprovechar la oportunidad para enriquecerse.

Eso explica el desmedido afán de muchos candidatos para alcanzar, a como dé lugar,  su curul en las corporaciones públicas.

Todas estas reflexiones me vienen a la mente ahora, a raíz de la campaña electoral previa a la votación por el plebiscito por la paz que ha sido convocado por el Estado.

El gobierno del presidente Santos tiene un evidente interés en que triunfe el Sí, pues es la coronación de un proceso espinoso y complicado, en el cual ha puesto todo su afán y su prestigio, tanto en el plano nacional como en el internacional: Si el gobierno logra dejar como legado al país un exitoso acuerdo de paz con uno de los movimientos guerrilleros más antiguos  (si no el más antiguo) del mundo y resuelto un enfrentamiento de más de cincuenta años, habrá conquistado un innegable lugar en la Historia, al lado de otros personajes notables que han hecho grandes aportes a la humanidad.

Y eso para no hablar de los intereses que los aliados extranjeros puedan tener en aclimatar las condiciones propicias para el desarrollo de sus actividades financieras y comerciales.

En este caso, el interés es evidente y de ahí que no resulte extraño que se haga cualquier clase de esfuerzos económicos para financiar por todos los medios la difusión de los acuerdos y la labor proselitista en función de la participación afirmativa de la población. La paz es una buena inversión que habrá de producir utilidades a tirios y troyanos.

Lo que si no me ha quedado muy claro es en qué consiste, y en qué se afinca, el interés de quienes están haciendo enormes inversiones económicas en la campaña por el NO.

Desde la instalación en varias ciudades de costosísimas vallas que engañan  a la gente haciéndole creer que las FARC son tan imbéciles como para lanzar a Timochenko a la candidatura presidencial, hasta onerosas marchas y manifestaciones, con alquiler de equipos de sonido y de medios de transporte, volantes, camisetas y hasta buses de gran tamaño pintados completamente (con lo costoso que resulta pintar un automotor del tamaño de un bus) con mensajes alusivos al NO.

¿De dónde salen todos esos recursos? ¿Quién está financiando esa lujosa campaña? Pero, sobre todo, ¿cómo piensan recuperar esa inversión? O es que acaso, ¿la ganancia que justifica el esfuerzo económico piensan derivarla de la continuación de las hostilidades?.

Imagen cortesía de: digital.vpr.net

Imagen cortesía de: digital.vpr.net

Porque siempre se ha sabido que la guerra es un buen negocio: contratos para el suministro de armas y municiones, uniformes, raciones, botas y en general todos los elementos que constituyen la logística del enfrentamiento armado, producen muy buenos réditos. Y eso sin contar que, al socaire del conflicto armado, florecen los negocios ilícitos y el narcotráfico, al cual siempre han estado asociados los nombres de algunos de los promotores de esa iniciativa.

¿Será posible que los generosos promotores del NO, nos revelen sus fuentes de financiación algún día? O será que nos vamos a quedar esperándolo, como nos quedamos esperando la declaración renta  de cierto ex presidente y senador y la de sus hijos.

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Armando López Upegui
Historiador, Abogado, Docente universitario y Maestro en Ciencia política.