Incertidumbre por la posible reapertura del basurero a cielo abierto El Guacal

Infórmate - Ambiente

2017-06-04

Incertidumbre por la posible reapertura del basurero a cielo abierto El Guacal
  • Luego de dos años del cierre de El Guacal no se tiene certeza de si se reabre o permanece inhabilitado.
  • Los incumplimientos de Evas plantean un riesgo para el agua y la vida

La contaminación del agua y la pérdida de fauna y flora son dos de las consecuencias que ha traído El Guacal para el municipio de Heliconia y el corregimiento de San Antonio de Prado. La comunidad está inquieta por la posible reapertura de este basurero que fue cerrado de manera temporal hace dos años y que espera una modificación en la licencia para poder operar.

El Guacal es un basurero a cielo abierto que se encuentra ubicado entre los límites de San Antonio de Prado y el municipio de Heliconia. Inicia su operación en el año 2006 bajo la modalidad de Centro Industrial del Sur donde se debían separar los residuos, procesar los lixiviados y enfardar los desechos, es decir, que en este lugar los residuos sólidos serían procesados para el mayor aprovechamiento. Sin embargo, luego de 4 meses de operación El Guacal deja de funcionar bajo esta modalidad para convertirse en un basurero, por lo que la empresa Enviambientales S.A. E.S.P. (EVAS), dueña del proyecto, recibe una millonaria multa por parte de Corantioquia, además de que traería consecuencias para las comunidades.

En un principio, el Centro Industrial del Sur fue licenciado por la autoridad ambiental para intervenir en dos vasos de disposición final de residuos sólidos: vaso norte y vaso centro; donde serían ubicados los desechos después del debido proceso. El vaso norte fue el primero en iniciar su operación para el municipio de Envigado, pero luego de un tiempo, se sumaron 22 municipios del Suroeste de Antioquia por temas de proximidad geográfica.

El 11 de octubre del 2015 El Guacal se cierra por efectos de capacidad, pues para esta fecha el vaso norte llega a su tope máximo, después de 9 años de operación donde se dispusieron aproximadamente 2 millones 17 mil toneladas de basura. Posteriormente, la comunidad hace un entierro simbólico en el parque principal de San Antonio de Prado, pues ya habían pasado dos años de continua movilización para terminar con EL Guacal, pues el cierre de este significaría la terminación de los perjuicios que este trajo durante los años en que operó.

Además, la autoridad ambiental ya había negado la licencia para abrir del vaso centro, lo que aún no sería un hecho, porque EVAS pronto apelaría a hacer una modificación en la licencia. El 22 de abril de 2016 se le solicita al gobernador de Antioquia, Luis Pérez, vincularse económicamente al proyecto para lograr una pronta reapertura, a lo que Pérez responde de forma positiva proponiendo una comisión de estudios y ofreciendo intermediar ante posibles socios del sector privado; fundamentado en la necesidad que tiene Antioquia de un lugar de disposición final para los municipios del suroeste.

Este cierre afecta económicamente a la empresa dueña del proyecto, al dejar de percibir ingresos, y a los usuarios por el incremento de la taza de aseo en la cuenta de servicios; todo esto gracias a los sobrecostos que se generan al transportar la basura hasta la Pradera que es otro relleno sanitario en el que dispone el municipio de Medellín, algunos de los municipios del área metropolitana y otros del norte de Antioquia.

Paralelamente, San Antonio de Prado y Heliconia empiezan a gestar un movimiento llamado No Más Guacal que tiene como objetivo la lucha por el agua, el territorio y la vida, donde se articulan las mesas ambientales y otras organizaciones en pro del cierre definitivo de El Guacal, pues este implica la contaminación del agua por el indebido procesamiento de los lixiviados y la muerte de fauna y flora gracias a su ubicación estratégica en un corredor biológico como lo es la cuchilla de El Romeral.

Ahora, en 2016, las circunstancias son diferentes, ya que para el momento en el que se inició el proyecto los líderes sociales de San Antonio de Prado fueron acallados creando una atmosfera de conformidad, cuando realmente lo que sentía la comunidad era rechazo.

Carlos Andrés Garzón, asistente de comunicaciones de Pro Romeral y miembro del movimiento, manifiesta que “hablar de El Guacal en el 2005 era cosa de miedo, pero ahora es posible hablar con la gente y opinar”. Mientras que en Heliconia la situación fue diferente, según Adriana Pérez, habitante de San Antonio de Prado, este municipio accedió por dos razones, la primera fue la realización de una fiesta que anunciaba otra causa para legitimar las firmas de los heliconenses y la segunda fue la promesa de empleo que se le hace a la comunidad y que efectivamente se aplicó, pero luego, al momento en que la planta de separación deja de funcionar, solo quedan 8 de esos trabajadores.

Imagen cortesía de: Colombia Informa

Para los miembros del movimiento No Más Guacal y para la comunidad, el centro industrial ha operado todos estos años de forma ilegal, dado que la licencia que se dio contiene unos parámetros específicos que no se cumplieron a cabalidad, asimismo opinan que la autoridad ambiental ha sido permisiva en cuanto a este tema debido a que todo esto daba para el cierre inmediato.

Hoy por hoy, a pesar de que se diga que El Guacal está cerrado siguen subiendo, por día, alrededor de siete carros con desechos peligrosos y el basurero a cielo abierto sigue generando lixiviados que contaminan el agua de las principales fuentes hídricas de Heliconia y San Antonio de Prado.

La movilidad
La presencia de El Guacal en San Antonio de Prado ha traído grandes implicaciones sociales notándose así el tema de la movilidad como una problemática constante, si bien el corregimiento tiene grandes falencias en este ámbito, el proyecto ha traído muchas más, pues el recorrido que deben hacer los carros de basura para llegar a su destino final se da en el casco urbano, donde el paso constante de estos vehículos genera alta contaminación en las calles del parque principal y en el ambiente por el derramamiento constante de lixiviados. Igualmente, las vías del corregimiento no son aptas para el alto flujo vehicular que genera la presencia de los carros de basura y que trae como consecuencia el embotellamiento vehicular, el deterioro de las carreteras y la alta accidentalidad.

En los 9 años en que estuvo activo el mencionado relleno sanitario, en San Antonio de Prado murieron 13 personas atropelladas y en el 2009 se volcó en el parque principal del corregimiento una tractomula que transportaba cianuro, lo que dio pie a que la comunidad se enterara más a fondo de lo que estaba ocurriendo.
El medio ambiente

El Guacal se ubica en medio de la cuchilla El Romeral, una cordillera que atraviesa varios municipios de Antioquia donde la biodiversidad es abundante por ser un corredor biológico y un bosque de niebla ubicado a 2.700 metros de altura sobre el nivel del mar donde están presentes los yacimientos de agua de la quebrada Los Morros de Heliconia y La Doña María, principal afluente de San Antonio de Prado.

Dicha ubicación sugiere el deterioro de la biodiversidad que transita por este corredor biológico, ocasionando la muerte de la fauna y flora que allí habita, lo cual se reafirma en el plan de desarrollo de Heliconia donde se reconoce que el relleno sanitario está acabando con el ecosistema estratégico que tiene en su territorio.

Imagen cortesía de: El Fichero

Según Marcela Agudelo, gerente de Evas, El Guacal no se encuentra ubicado en un bosque de niebla, pues estos poseen otras características y están a mucha más altura sobre el nivel del mar. Sin embargo, María Cristina López, docente de Ecología de la Universidad de Antioquia, afirma que toda la zona andina corresponde a un bosque de niebla, visto que se encuentran a una altura que oscila entre 1.500 y 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Al día de hoy, esta zona es declarada reserva natural, pero en 2005, momento en el que apenas se estaba pensando el proyecto, La Cuchilla El Romeral no era una zona protegida por lo que fue posible la implantación de este centro industrial. No obstante, 10 años después, cuando la comunidad reclama “Corantioquia responde que la ley en Colombia no es retroactiva, por lo tanto, no aplica, ya que primero fue El Guacal y después la declaratoria de zona protegida”, explica, Garzón.

 

El agua

Los lixiviados han sido un tema crucial para la comunidad en cuanto a la defensa del No Más Guacal por la contaminación de los principales afloramientos de agua de la zona. La alarma comienza en 2010 durante el fenómeno de La Niña cuando tuvo lugar un vertimiento desproporcionado de lixiviados que no se ajustaba a la norma en la fuente hídrica, que, según Agudelo, es la autorizada para el procedimiento.

Pero es en el año 2014 cuando EPM y la mesa ambiental realizan unos estudios donde se verifica que han existido otros vertimientos de lixiviados que no fueron previamente tratados y que sobrepasaron el límite establecido, lo que para Heliconia ha significado la pérdida de una fuente de agua potable como la Morros y para San Antonio de Prado la tentativa de deterioro de la principal fuente hídrica que surte todo el corregimiento y que por el crecimiento acelerado de la población no permite un equilibrio ecológico.

Sin embargo, aún no hay claridad con respecto al futuro de El Guacal, pues Evas afirma que no se cierra mientras la comunidad sigue su movilización en pro de la causa y la autoridad ambiental, Corantioquia, no responde de manera clara lo que va a ser de este basurero a cielo abierto.

 

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Mariana Escobar
Soy periodista en formación y escribo para mostrar las cosas pequeñas o aquellas que a veces no queremos ver.