Homolesbotransbiodio

Opina - Cultura

2016-06-17

Homolesbotransbiodio

Leí esa palabra esta semana, es difícil de pronunciar, más de entender, mucho  más de apropiar para luchar en contra del significado que carga. No está en el pequeño Larousse, tampoco en el diccionario en línea de la RAE, está en discursos y acciones como la que sucedió en Orlando, Florida, pero que no son las únicas que asesinan y persiguen a personas lesbianas, gais, bisexuales y trans.

Odio al diferente, al que no se encuentra en el canon personal de “normalidad”, al que no se ajusta a las exigencias morales. Odio que impulsó a ese hombre a disparar en contra de quienes no entendía, de quienes consideraba una plaga merecedora del exterminio. “La paga del pecado es muerte”.

Lo de Orlando es desgarrador, un número elevado de muertos y heridos, un sinnúmero de historias de vida. Juan y Christopher  “Drew” (quienes aparecen en la foto que acompaña estas líneas) hacen parte de ellas, tenían dos años de relación, se casaban en pocos días,  fueron a festejar esa decisión al bar Pulse y encontraron la muerte. Hoy es el sepelio, porque alguien truncó su sueño.

Claro que lo de sucedido en Orlando nos hace llorar, nos hace sentir miserables, pero no olvidemos los actos de odio diarios en nuestro país, muchos de los cuales, no requieren el uso de fusiles, pero sí del poder de los cargos o uniformes. Hace algunos días vi el video en el que una pareja de hombres se besa en medio de la Plazoleta Botero, frente al Museo de Antioquia en Medellín. Lo que reciben, además de las miradas que juzgan, es la visita de dos policías que a la fuerza les obliga a abandonar el acto que para ellos es bochornoso y contranatura.

Cómo olvidar el acto de odio continuo de la Procuraduría en cabeza de Alejandro Ordóñez, quien al igual que el asesino de Orlando, busca frustrar los matrimonios, uniones solemnes o como las quieran llamar de dos personas del Juan y Drewmismo sexo que tomaron una decisión libre de unirse legalmente.

Igual de asesinos son los congresistas Colombianos que le han hecho el quite a legislar en procura de los derechos de la población LGBT del país.

Asesinos como el de Orlando, tenemos en todas partes, el jefe del combo que le manda a dar una pela al chico que es “muy amanerado”, o que ordena violar a esa mujer lesbiana que no responde a sus coqueteos. Asesinos esos policías de la Plaza Botero que creen que el beso entre dos hombre es anormal. Asesino ese pastor que se lamenta porque fueron sólo cincuenta los muertos, asesinos quienes usan el discurso del pecado para perseguir y señalar.

Publicada el: 17 Jun de 2016

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Óscar Marín Garcés
Hablo, enseño, hago política. Detesto la corrupción, el clientelismo, desconocer al otro y a los mesías políticos. Quod scripsi, scripsi.