¿Hasta cuándo los reinados de belleza?

Opina - Sociedad

2017-01-30

¿Hasta cuándo los reinados de belleza?

En Colombia llevamos más de 70 años realizando un certamen de belleza que únicamente ha logrado catapultar a las candidatas y a las reinas al mundo del espectáculo, y prepararlas para que participen en el Miss Universo para hacernos sufrir con las respuestas a las preguntas del jurado.

Una vez más otro reinado que a muchos les saca el modo indignación y la tan ya trillada expresión: “Nos robaron la corona”.

Hombre, no, hay que ser sensatos: no nos robaron nada. Dejen de ser tan sobre actuados que los reinados de belleza siempre tendrán la misma dinámica, y no es otra cosa que exponer a un grupo de chicas al escarnio público. En principio alabando su belleza y su porte: destacan su lado humano con un storytelling (la apuesta del concurso este año, que le dio un poco más de relevancia a las candidatas); mostrar su lado soñador, independiente y empoderado que representa a la mujer actual; exponiendo sus quehaceres cotidianos, y así acercarlas más a un público que desconocía su vida, su familia y su cultura. Todo esto para terminar crucificándolas con las preguntas del jurado, sin  tener en cuenta el sacrificio que muchas hacen para llegar a concursar en un evento como Miss Universo y, finalmente, dejarlas como las chicas huecas que no saben analizar lo que pasa en el mundo ni en sus propias vidas.

Me senté el fin de semana pasado a ver el concurso mientras esperaba los SAG Awards y, más que eso, atraída por lo que se comentaba en redes sociales al respecto; ya todos estaban muy emocionados porque Andrea Tovar, Miss Colombia,  iba quedando dentro de las favoritas y como la única representante latina que se disputaba la corona.

Ya muchos la hacían ganadora. El típico triunfalismo prematuro que caracteriza al colombiano que porque había pasado los filtros de las 13, las 9 y las 6 finalistas, pero ojo, que llegaría la primera sección de preguntas:

“¿Por qué cree usted que la violencia está prevaleciendo en la sociedad hoy en día y qué podemos hacer para evitarlo?” Le preguntaron a la señorita Colombia.

Uno entiende que ese momento para ellas es el más duro, que se llenan de nervios, que muy bellas con vestidos de gala maravillosos y todo, pero están expuestas a equivocarse con la respuesta; además, las está viendo un montón de gente. Pero ésa pregunta estaba fácil y, se supone, que las preparan: ellas deben estar actualizadas, y deben manejar cualquier tema.

La chocoana Andrea Tovar contestó: “Pongo de referencia a un país que viene de violencia, y así haya un presidente que no se lleve con otro, trabajamos unidos para conseguirlo. Campañas, respeto, inclusión para poder tener una transformación social que eduque a nuestros niños”.

¡Oh Dios! Tenemos dos presidentes, ¡dos! Primer y terrible error.

Ahí es cuando uno ve reflejado el trabajo de los medios de comunicación en este país ─que no supera a sus presidentes y los sigue tratando como tal a pesar de que ellos ya tienen otros cargos públicos─. Seguro que Uribe estaba feliz con lo que había respondido la reina.

Sin embargo, con esa respuesta, pasó a hacer parte de las 3 finalistas, y el tradicional palo de siempre de todos los “intelectuales” de redes sociales a la candidata no bajaba de: que si ella se ganaba la corona después de lo que había respondido, iban a cambiar de profesión, porque ser reina era muy fácil.

Es en ese momento cuando uno se pregunta: ¿para qué un reinado de belleza? ¿Hasta cuándo nos vamos a seguir sentando frente al televisor a ver esto? Si todo el tiempo lo que hacen es exponer a las candidatas a la crítica de todo tipo,

Imagen cortesía de: Hola

La pregunta para llevarse la corona no la pudieron poner más fácil: era acerca de una experiencia personal. Ni Trump, ni la violencia, ni la corrupción fueron tema, y la Miss Colombia se enredó. Su cara de tragedia lo decía todo mientras caminaba agarrada de gancho al cantante de los Boys II Men, quienes hicieron el show musical de cierre ─cosa más retro caray habiendo tanto artista chévere─, y mientras los jurados deliberaban el resultado. Y luego su cara de real angustia mientras que Steve Harvey nombraba a la nueva Miss Universo, en la que ella sería nombrada en el tercer lugar: ni virreina ni reina. Lástima, lo bella que es, pero tranquilos que de seguro la veremos presentando alguna sección de farándula en un noticiero, o actuando en alguna novela, porque finalmente para eso es que sirven los reinados de belleza.

A ver las feministas, es el momento de lograr los cambios por los que tanto alegan; es el momento de empoderarse de verdad, y trabajar para cerrar esta terrible vitrina humana que sólo las exponen para volverlas picadillo.

Y el resto, en vez de indignarse, aporten en otros procesos para que las que podrían ser futuras candidatas, replanteen su decisión y dejen de ver ese tipo de concursos como la panacea y el ideal de éxito de una mujer; es decir, padres de familia es su tarea también levantar mujeres para un verdadero cambio, no para que otros se llenen de plata a costa de sólo su belleza.

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Lina Díaz Toro