Ganó la democracia

Opina - Política

2015-12-14

Ganó la democracia

En este año acaban de concluir las elecciones en Venezuela y en Argentina, un ejercicio pleno y transparente que demuestra la fortaleza de las democracias en esos países en donde la voluntad popular ha sido expresada en las urnas, esto es un triunfo de la democracia.

A partir de la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, también llega una nueva etapa para las izquierdas latinoamericanas, quienes en la mayoría de países lograron consolidar proyectos democráticos defendiendo siempre e impulsando políticas sociales en favor de las grandes mayorías. Los gobiernos de izquierda en la región, con gran apoyo popular lograron mantenerse en el poder a través de elecciones transparentes durante al menos 2 períodos consecutivos, con la excepción de Honduras y Paraguay cuyos presidentes fueron derrocados con golpes de Estado.

No fue tarea fácil, todo gobierno denominado de izquierda o popular recibió continuos ataques en contra de la democracia, orquestados desde la oposición, con intentos de golpes de Estado, golpes legislativos, golpes jurídicos y golpe blando, el cual viene acompañado de una incesante guerra económica y mediática, toda una operación sistemática a nivel local y regional, sin tregua alguna. 

Esta generación que llegó al poder en la mayoría de países, incluyendo la Alcadía de Bogotá, Colombia, son los sobrevivientes de las dictaduras y de gobiernos de extrema derecha donde miles de latinoamericanos fueron torturados y asesinados. Es la primera vez en la historia latinoamericana que después de gobiernos de izquierda o populares, llegan gobiernos de derecha elegidos democráticamente y no de facto o con elecciones forzadas a través de golpes de Estado. Esta es sin duda una de las más grandes victorias de las izquierdas: fortalecer la democracia y alentar la voluntad popular.

Aunque los partidos de derecha hayan ganado estas elecciones en Venezuela y Argentina, hay que estar felices porque va creciendo la nueva e incipiente democracia de los pueblos de América, con elecciones populares y transparentes.

En Venezuela se ha demostrado una vez más la solidez de su sistema electoral, regido por el Consejo Nacional Electoral (CNE), un poder independiente, al cual la oposición siempre ha atacado cada vez que pierden las elecciones. En este país se han llevado a cabo 20 elecciones en los últimos 17 años, y la oposición sólo ha reconocido tres: la primera cuando fue elegido Chávez presidente en 1998;  la segunda en 2007, cuando Hugo Chávez perdió un proyecto de reforma constitucional; y la tercera vez, ahora, cuando la oposición gana las elecciones a la Asamblea Nacional del 2015. El continuo ataque al sistema electoral y el desconocimiento de los resultados electorales ha sido causal de violencia, dejando consigo muertos.

En Argentina, después de 12 años de haber llegado el kirchnerismo al poder, la oposición ganó en las pasadas elecciones presidenciales del 25 de octubre, con un pequeño margen a favor: Cambiemos (formado por el PRO, la Unión Radical y la Coalición Cívica) =12.988.349 (51,34%); FpV=12.309.575 (48,66%). A pesar de lo anterior y, contrario a lo augurado por la oposición y sus medios que venían cantando fraude, se demostró con creces la transparencia del sistema electoral argentino, del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y de Daniel Scioli, candidato a presidente por el FpV, quienes acataron la decisión soberana del pueblo y oportunamente reconocieron la victoria de la oposición.

El kirchnerismo con 12 años en el poder, pierde la presidencia, pero mantiene la mayoría en el congreso y 12 de las 24 gobernaciones; por su parte el chavismo, con 16 años en el poder, perdió la mayoría en la Asamblea Nacional, pero mantuvo la presidencia y 20 de las 23 gobernaciones del país. Después de soportar por tantos años los ataques mediáticos a nivel nacional e internacional, y los ataques de parte de representantes políticos de Estados Unidos, de Europa y de las corporaciones internacionales, es normal que se produzca un desgaste de la opinión pública, de los mandatarios y de sus movimientos políticos.

En el caso particular de la Alcaldía de Bogotá, la izquierda llega al poder en el 2004 y pierde las elecciones en el 2015, después de soportar durante los últimos 4 años -administración actual de Gustavo Petro que termina el 31 de diciembre del año en curso-, la más cruel y despiadada persecución de parte del Estado colombiano, de las clases dominantes y su clase política, apoyados en los medios de comunicación a su servicio.  Ver link 

Imagen cortesía de: urgente24.com

Imagen cortesía de: urgente24.com

Desde su llegada al poder los gobiernos progresistas de la región se dedicaron a luchar contra la pobreza, causada primordialmente por falta de educación y oportunidades, para las mayorías segregadas, discriminadas e invisibilizadas por las clases dominantes y sus políticas neoliberales de exclusión. Para poder lograr estos objetivos llevaron a cabo reformas en educación, salud, vivienda y nacionalización de recursos y de servicios, lo cual exacerbó a las multinacionales y a los poderosos al ver tocados sus intereses económicos y políticos.

Teniendo en cuenta la incipiente democracia latinoamericana donde siempre ha imperado la corrupción y el clientelismo, según las estadísticas mundiales, es un gran logro de la izquierda haber avanzado significativamente en el control de la corrupción, pero el mayor avance de los gobiernos progresistas de la región es haber disminuido la pobreza y la desigualdad social, devolviéndole al pueblo el derecho fundamental a tener salud y educación gratuita y de calidad, a una vivienda digna y a mejorar las condiciones laborales.

Son muchas las victorias que están dejando las izquierdas en su paso por el poder y, a través de las luchas de los movimientos sociales, demostrando que hay otras formas más humanas de gobernar. Victorias que se traducen en importantes avances sociales en toda la región, logrando, inclusive, que las derechas hayan tenido que moderar su discurso virando hacia el centro y en algunos casos hacia la centro-izquierda, reconociendo logros que hasta hace unos pocos meses desconocían y pretendían eliminar.

Esperemos que la conversión de la derecha no sea sólo discursiva para ganar una elección, les recordamos que el pueblo está más despierto que nunca, que ya no hay vuelta atrás, que no queremos más injusticias masivas y que cada vez debemos buscar más inclusión, con desarrollo sostenible, que garantice la adquisición de derechos y mejorar la calidad de vida para todos.

Las izquierdas tienen la oportunidad de demostrar lo que es hacer oposición constructiva en democracia, algo que las derechas no supieron hacer durante todos estos años en donde se dedicaron a sabotear y a tratar de quedarse con el poder utilizando la violencia, sin importar el daño causado a sus localidades, a sus países y a sus pobladores.

Finalmente, después de tantos años, los partidos de derecha vuelven a ganar elecciones, pero quién realmente ha ganado es la democracia. De corazón esperamos que tengan muy buen gobierno en Venezuela, Argentina y en la Alcaldía de Bogotá, que respeten y ejerzan el poder que el pueblo les otorgó, que no traicionen a la patria ni al pueblo.

Ahora, las izquierdas deben mostrar cómo hacer oposición en democracia, no se trata de poner palos en la rueda para recuperar el poder, se trata de hacer una oposición sana, capaz de escuchar al pueblo, conectarse y proponer políticas con su sello ideológico, luchando por construir, mostrando caminos paralelos de cómo hacer las cosas en busca de un mejor país o ciudad. La oposición debe estar para vigilar y cuidar los logros, y proponer nuevas políticas para seguir creciendo más y mejor. Debemos hacer una oposición por y con amor por el pueblo, por nuestra patria y por la Patria Grande.

Hay que seguir luchando por el fortalecimiento de la democracia, la pluralidad, la libre expresión, la libre asociación y la protesta social pacífica, siempre buscando más y mejores derechos para todos.

Es el momento de parar la violencia, ya quedó demostrado que en América Latina hay sistemas democráticos fuertes, y ahora las izquierdas deben continuar dejando su legado, construyendo y fortaleciendo la democracia y al pueblo. Ya demostraron las izquierdas, después de estos años de poder que hay otra manera de gobernar, que se puede ser más justo, que el Estado debe estar presente y activo en la sociedad, que la educación y la salud son derechos fundamentales en los cuales el rol del Estado debe jugar un papel como gestor y garante de esos derechos. Los gobiernos progresistas dejan la vara muy alta para los que vienen a gobernar de nuevo, porque mostraron el camino de cómo debemos avanzar hacia una democracia participativa, protagónica y popular. Ver link

Una gran fiesta democrática fue la multitudinaria despedida a Cristina Fernández de Kirchner el día 9 de diciembre de 2015, en donde queda clara la fuerza de las izquierdas, que no han sido derrotadas ni política ni en su base militante, al contrario hoy están más presentes que nunca, son actores fundamentales en la democracia con un caudal electoral muy fuerte y con un legado político, social y cultural de sus gobiernos. Ver video

Quienes estén gobernando, sean de derecha o sean de izquierda y quienes estén en la oposición tienen ahora una nueva obligación y una oportunidad para hacer mejor las cosas, y así, garantizar que siga ganando la democracia.

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Santiago Carrascal
Coordinador de Bienestar Universitario, presidente del Sindicato de Trabajadores y Empleados de la Universidad Francisco de Paula Santander-Ocaña, entre 1982 y 1989. Estudió Contaduría General, es comerciante y vive en Bogotá desde julio de 1989. Interesado en temas nacionales e internacionales. -En un mundo de mentiras decir la verdad es un acto revolucionario-. George Orwell.