¿Feminismo cisexista?

Opina - Sexualidad

2017-07-15

¿Feminismo cisexista?

Hablaré desde mi lugar de enunciación como un hombre socialmente designado, pero no desde el privilegio de ser un hombre heterosexual, sino desde mi construcción identitaria como hombre maricón o como marica, que me quita privilegios pero, por lo cual, no quiere decir que aún no los tenga por el hecho de ser un “hombre” cisgénero, aunque mis expresiones de género no sean tan masculinas.

Me acerqué al feminismo porque sufrí ese patriarcado que subordina y violenta a las mujeres, por el hecho de no ser el macho alfa, heterosexual. Por esa razón me sentí identificado con esa lucha y me hice feminista, pero eso no quiere decir que con eso quiera justificar que pueda explicar mejor el feminismo, porque no quiero pasar por ser juzgado de practicar el mansplaining para explicar mucho mejor el feminismo a una feminista como se ha llamado Carolina Sanín a sí misma. Quiero hablar desde mi experiencia como activista dentro del feminismo, en donde he aprendido a descolonizarme, a despatriarcalizarme y desde donde espero seguir emancipándome.

Carolina Sanín ha sido una feminista a la que he apoyado con admiración por la inquina con la cual denuncia la violencia contra las mujeres, el machismo en los medios y el patriarcado estructural de las instituciones, pero de la misma manera cómo ella ha denunciado el machismo en los discursos de los varones, quisiera denunciar la transfobia dentro de su discurso que se dice feminista, porque parece desconocer la realidad de los hombres trans, los cuales también son víctimas del patriarcado por no encajar en el orden binario que la sociedad les impone.

Y no estoy diciendo que sea una feminazi, porque ante todo reconozco su trabajo como una mujer que ha luchado en contra de la violencia machista de todo tipo, pero sí quiero señalar el prejuicio del cual padece su discurso, y tal vez no es tan conocido, el cisexismo.

Sanín comienza a cuestionar el significado de las palabras, pero después parece que recurre a la gramática misma para asentar el sentido que quiere posicionar, esa misma gramática que de forma colonial, le ha impuesto a la mujer los significados más denigrantes para calificarla y justificar su inferioridad.

Pero lo que más me sorprendió fue la intención del artículo, o más allá de la intención, trataba de leer entrelíneas, el texto no dicho, lo que estaba en la cabeza de Sanín al momento de escribirlo, y no pude más que decepcionarme al terminar el texto y confirmar que Sanín es cisexista.

¡Horror! Una feminista cuya voz retumba en los medios, reproducía la misma violencia que los varones cometen contra las mujeres, pero ahora contra los hombres trans. ¡Carolina Sanín piensa que los hombres trans no son hombres, sino que siguen siendo mujeres! ¿Lo mismo pensará de las mujeres trans? ¿será que permitirá que las mujeres trans participen de organizaciones feministas o las cuestionara porque solo son hombres que parecen mujeres, pero no lo son? Al escribir “Si el hombre que se presenta como hombre está gestando un hijo, puede estarlo porque es una mujer, no un hombre”, me mató.

En primera instancia, parece que el hecho de que un hombre pueda gestar no cabe en su lógica, gestar es un acto “femenino”, por lo tanto este hombre no es un hombre, todavía es una mujer, y con esto nos da otro significado, que ser mujer implica poder gestar, o sea, que eres mujer si puedes embarazarte y tener un hijo. ¿Acaso esa no es la idea contra la cual el feminismo ha querido luchar para separar el ser mujer de ser madre? ¿Acaso no habíamos superado esa discusión dentro del feminismo hace tiempo? ¿ahora resulta que gestar un hijo implica ser mujer?

Pero lo peor no fue eso, para Sanín no es concebible que este hombre trans no se haya “transformado” del todo. Para poder reconocerlo como un hombre trans debe someterse a la transformación quirúrgica para ser “enteramente” un “hombre”, de lo contrario, aún es una mujer.

¿Será que la compañera Sanín concibe aún el género relacionado con los genitales? Y si es así, parece que no estaría tan en desacuerdo con el bus del odio que dice “Los niños tienen pene, las niñas tienen vulva, que no te engañen”. Tan parecidos eran sus argumentos que terminó diciendo que de no ser así, las mujeres se acabarían, cual pastor evangélico profetizando el fin de la familia.

Después del shock emocional que me generó la lectura del artículo, leí algunos comentarios, pregunté a algunos amigos trans y fue inevitable volver a las páginas del Género en disputa de Judith Butler para responderle a Sanín.

Pensar que los géneros se definen a partir de reducirlos a su genitalidad es un esencialismo binario que en últimas está afirmando el orden heterosexual, ya que al minimizarlo a su rol reproductivo, lo que hace es normalizar el binarismo como referente para definir el género, entonces, de un momento a otro, para Sanín, eso de que “la mujer no nace, sino que se hace” se le pasó, para afirmar una supuesta esencia de la mujer en el cuerpo de las mujeres al tener útero que les permita gestar.

Esta postura que asume que las mujeres con vulva y los hombres con pene son normales, y las mujeres con pene y los hombres con vulva son anormales, a eso se llama cisexismo: pensar que las personas cisgénero son más personas que las personas trans y por culpa de eso se violenta a las personas trans, por no encajar en el orden binario, por no ser mujeres y hombres “de verdad”.

Le recuerdo a la compañera Sanín que por el motivo de no reconocer la identidad de género de los hombres trans, estos sufren los vejámenes de la violación correctiva y disciplinante, para enseñarles que son “mujeres”, de allí también que mucho de estos hombres queden embarazados, por lo cual, no quiere decir que dejen de ser hombres, porque siempre lo han sido, aunque hayan parido a sus hijos.

Lo que me dice el artículo de Sanín es que hay un gran desconocimiento de la experiencia trans, sobre todo de la experiencia de cuerpos transmasculinos, por lo cual la invito a conocer a estas personas para que pueda escuchar sus experiencias de vida como hombres que menstrúan, hombres con tetas, y que no necesitan acomodar sus cuerpos quirúrgicamente para encajar en el rígido orden binario que solo acepta mujeres con vulva y hombres con pene.

Pues no, también hay hombres con vulva y mujeres con pene, también hay mujeres cisgénero que no tienen hijos y por eso no dejan de ser mujeres, hay mujeres cisgénero que tienen hijos y no pueden lactar. Hay muchos cuerpos y muchas formas de vivirlos y por ese motivo esos cuerpos son violentados por ese patriarcado binario que privilegia los cuerpos de las personas cisgénero, incluso la de los hombres gay y las mujeres lesbianas.

Es por eso que Butler en ese libro plantea por qué el género está en disputa, y sobre todo, cuestiona a la mujer como el sujeto único del feminismo, criticando su esencialismo al momento de construirse como una identidad que representa la lucha del feminismo. Gracias a ese libro descubrí esta nueva ola del feminismo que es el transfeminismo, un feminismo en donde caben todos esos otros cuerpos que no importan, esos cuerpos trans, esos cuerpos intersexuales, esos cuerpos maricones y machorros, y que compartimos junto con las mujeres cisgénero la opresión del machismo y el patriarcado.

Por eso invito a la compañera Sanín a conocer lo que dice el transfeminismo, para que pueda superar el cisexismo que la abate, para que pueda criticar su feminismo blanco, burgués y cisgénero.

No siendo más, dejo hablar a Judith Butler, para reivindicar todos esos otros cuerpos que no encajan en la norma binaria: “los géneros no pueden ser ni verdaderos ni falsos, ni reales ni aparentes, ni originales ni derivados. No obstante, como portadores creíbles de esos atributos, los géneros también pueden volverse total y radicalmente increíbles”.

 

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Jean Paul Saumon
Ibaguereño. Profesional en Filosofía y Letras de la Universidad de Caldas. Polemista. Performer. Maricón. Activista transfeminista y ecologista.