Éxito sexual

Opina - Sexualidad

2016-06-21

Éxito sexual

Hemos creado muchos parámetros para medir el nivel de éxito de una persona en la vida: instantáneamente pensamos en cuánto gana, cuánto guarda, cuánto gasta; dónde vive, qué medios de transporte utiliza, cuánto y adónde viaja; cuánto pesa, cuánto come y hasta cuánto coge.

Sí, quizá hace diez años, la vida sexual quedaba por fuera de la imagen de una persona exitosa, pero hoy, a fuerza de masificar una revolución sexual que posiblemente sólo pueda ocurrir como la suma de evoluciones sexuales muy personales, hemos convertido a la sexualidad en un ítem más en la lista de quien consume la imagen del triunfo y la derrota como ley de vida.

La misma siempre me pareció más de perdedores que de ganadores, un intento mediocre de diferenciarse de los demás mediocres en una determinada escala de mediocridad. Será porque para mí ser exitos@ es algo que se aparenta más que algo que se vive y disfruta. ¿Cuántas veces imaginamos que alguien es feliz porque se muestra contento y sin embargo es aún más infeliz que uno que se muestra descontento?

Me niego a creer que todas las personas tengan exactamente los mismos objetivos de vida y la misma manera de medir sus logros de acuerdo a sus propias expectativas. Es esa imposición de un único modelo de vida y una única forma de alcanzar la plenitud la que me impide dejarme seducir por una sola forma de prosperidad. También por la dualidad de que se es ganador o perdedor, de que no hay términos medios, de que no hay buenas y malas rachas, de que todo es absoluto: si algún objetivo no se alcanza en el término corto o medio, nos creemos que será imposible alcanzarlo en el largo plazo.

Me recuerda demasiado a la dicotomía religiosa del bien y el mal, de un dios y un demonio, y ahí es cuando mi intelecto hace sonar la alarma de pensamiento independiente de Groening en la forma de la duda razonable y mi cuerpo automáticamente hace sonar la alarma de sexualidad independiente en la forma de sequedad vaginal.

Quizá sea por eso que la cama me resultó atrayente como espacio de desarrollo personal sin posibilidad de competencia: quien logra una vida sexual satisfactoria, a su propia imagen y semejanza, es quien descubre lo que le gusta y consigue compartirlo con otras personas a quienes también les gusta (y hasta disfrutarlo en soledad).

No hay perdedores, no hay posibilidad de compararse con nadie más, porque cada persona es única y lo que puede dar en la cama, no lo puede dar nadie más. Podrás lograr tener más compañeros sexuales, o más estéticamente aceptables, o más homo o hetero, o más flexibles o creativos, pero lo que tengan para dar y recibir en la cama seguirá siendo irrepetible. Si existe un lugar en el que puedes ser tú mismo es en la cama, y entonces, cada encuentro sexual se vuelve un Gran Éxito, como una canción más en el álbum de los mejores temas de un cantante.

A mi entender, es exitoso sexualmente quien logra:

  • tener sexo con la frecuencia con la que lo necesita (y primero, descubrirla).

  • tener sexo con las personas con las que lo desea, siempre y cuando ellas lo deseen (no puedo imaginar mayor perdedor/a en la cama que quien consigue sexo con quien lo desea mediante el forzamiento o el chantaje sexual).

  • no auto-obligarse a tener sexo para seguir modas, tendencias y presiones sociales.

  • realizar las prácticas que le gustan (y encontrar otros que disfrutan las mismas prácticas).

  • disfrutar la masturbación a solas y en compañía, sin dejar de tener sexo en compañía por maturbarse, ni de masturbarse por tener sexo en compañía.

  • planificar las implicaciones y consecuencias de cada acto sexual (qué tipo de relación se busca y/o se ofrece, planificación familiar y protección de ETS a través de anticoncepción).

Imagen cortesía de: elpopular.pe

Imagen cortesía de: elpopular.pe

El éxito en la cama no depende de con quien logres acostarte, porque eso ya entra en el terreno de la competencia: que sí con personas de plata, delgadas, rubias, de ojos celestes, de tal o cual género u orientación sexual. El éxito en la cama no depende de cantidades: no importa cuántas veces acabas, ni siquiera si acabas, mientras te desconectes de todo lo demás y te reconectes con tu cuerpo, con tu mente, con tu alma, con quien tienes al lado, debajo o encima. Incluso una persona asexual podría considerarse exitosa sexualmente si logra justamente el objetivo de llevar una vida sin sexo, sol@ o acompañad@, sin tener que estar fingiendo interés en público o recibiendo cuestionamientos sociales por su elección poco convencional.

Quien necesita que otros fracasen para sentirse mejor consigo mismo es como quien necesita de la existencia de los malcogidos para hacer de cuenta que se siente pleno sexualmente. Creo que quien realmente gana, quien alcanza el ÉXITO, es quien disfruta sus elecciones de vida, logrando alejarse del punto de partida (lo que le tocó) y consiguiendo vivir a su manera (lo que eligió). No creo que sea tan difícil oponer la idea tan vasta de placer al concepto tan reducido de éxito, el de procesos de vida al de progreso.

¿Disfrutas? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿Estás en vías de encontrar tu forma de disfrutar? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿No mides tu éxito en comparación con el de otras personas? Entonces, al menos para mí, eres una persona exitosa. ¿No te interesa la noción de éxito o no te planteas si eres existos@ o no? Mejor aún, porque es posible que el éxito sea cosa de mediocres y que en el simple devenir placentero de la vida como cada uno quiere vivirla, haya menos fracasos de los que nos quieren hacer creer, y en el de la vida sexual como cada uno quiere orgasmearla, haya menos fracasados de los que nos quieren hacer dejar de coger para pensar.

Publicada el: 21 Jun de 2016

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Pélvica
Personaje y persona escriturra. Pensadora sexual y opinadora sensual. Siempre pelvicando. Más en www.twitter.com/pelvica