ETB: Dimos papaya

Opina - Economía

2017-03-02

ETB: Dimos papaya

No hace falta tener maestría o doctorado para darse cuenta que este negocio de ETB parece más la venta de una fruta, que la de un estratégico bien de interés público.

Hagamos el símil: un agricultor cuida en su parcela un único arbusto, en el cual queda una jugosa y pintona (casi madura) papaya, el agricultor se va de la parcela y asume su cuidado un “gerente” del campo (sin formación que lo acredite) y este decide vender el único fruto de la planta que tiene a su cuidado, al darse cuenta que para su propio lucro le sale más “rentable” no esperar a que madure la papaya y de más frutos en una nueva cosecha. Así que decide vender la papaya (y de paso la parcela).

En el proceso de vender la papaya, decide decir que el fruto está verde y que no crecerá este más, llena el terreno de gusanos que empiezan a roer la base el fruto para que este caiga al piso y llegue la rapiña.

¿Quién compraría un papaya en mal estado? La compran quienes de espaldas a la comarca han deseado dicho fruto y saben que está en su punto, aunque éste tiene por dentro un gusano que quiere podrir la fruta desde adentro, conocen que solo deben comerla y sacar el insignificante (o irrelevante, como está de moda decir) gusanito.

Los campesinos moradores de la parcela saben lo deliciosa que puede ser la fruta que crece a la sombra, pero al ser sacados de la finca, creen que la parcela ya no les pertenece o no tienen una forma de defenderla, así que dan papaya, primero por dejar en manos equivocadas la administración de quien creían haría crecer el cultivo y segundo por no intentar sacar al “gerente” vestido de agricultor cuando ven que está destruyendo la parcela.

Así la venta, ya está lista a precio de huevo, bien barata en el mercado, ya que se ofrece como fruta podrida por su mismo vendedor, se encima la parcela por el precio de una fruta tan podrida que hace pensar que la tierra está tan mala que también debe ser vendida, para que el “gerente” tras bambalinas, participe de réditos personales en una empresa de dulce de papaya que nada tendrá que ver con la fruta que antes vendió, la cual la comarca creerá como no relacionada con la malsana parcela que ofertó.

Del cuento de la papaya quedan algunas preguntas:

Los habitantes de la comarca desde el otro lado del cercado, ¿reclamaran la venta del fértil terreno y la jugosa fruta o comerán callados del amargo producto salido del fruto?

¿Dejaremos que el gerente venda la noble fruta (y de paso el terreno)? ¿Dejaremos que los gusanos pululen en el terreno llenando de podredumbre todo a su paso? ¿Fumigaremos para acabar la gusanera sin destruir el fruto y planta que podrá dar más bellos frutos en el futuro?

Ahí se las dejo, con una postdata, ¿sabían que en el campo no hay Twitter y que para que el gerente deje su cargo no basta con trinos? Se necesita movilización de la comarca entera para que no vendan nuestra papaya, su árbol y el terreno.

¡No hay que dar más papaya!

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Luis Velasco
Médico y cirujano egresado de U. De Caldas. Chocoano, apasionado de la buena música, la justicia social y la naturaleza. Librepensador. @luisveres