Enrique el pedante

Opina - Política

2017-03-06

Enrique el pedante

Quizá Enrique Peñalosa sabe que lo van a revocar y por eso ha decidido gobernar haciendo gala de su indiferencia frente a lo que los habitantes de Bogotá quieren y necesitan para su ciudad.

La impopularidad de Peñalosa no es gratis, se la ha ganado decisión tras omisión, empezando por echar a la basura 132.000 millones de pesos en estudios de un metro pensado para las condiciones y necesidades de la ciudad, y terminando por su impulso empedernido de urbanizar la Reserva Thomas Van der Hammen.

Mucho se habló del gran gerente que llegaría a recuperar la capital, pero con falsos doctorados y medidas arbitrarias, lo que ha recuperado es la desconfianza de la gente, que lo quiere ahora menos que en su primera alcaldía, según los resultados de la última encuesta Gallup; y si bien poco hay que confiar en las encuentas, basta mencionar que faltan menos de 70.000 firmas para convocar al pueblo a decidir si se va, o no. Más de 200.000 personas se han unido al manifiesto de inconformidad y no van ni dos meses de haber iniciado la recolección oficial de firmas para su revocatoria.

Si al alcalde de Bello lo revocaron por fraude en un diploma de bachillerato, ¿por qué Peñalosa sigue en el cargo si mintió con un doctorado?

Y vaya jugada la de sacar un piano a la Séptima; demostró que tiene de lado a muchos medios, los cuales abrieron noticiero con imágenes de los ciudadanos congregándose alrededor del instrumento. Casi parece un colono, entregándole espejitos a los aborígenes para engañarlos, para que se olviden que recortó en un 9 % el presupuesto de la Secretaría de Cultura, o para contentarlos tras aprobar ─por decreto─ la venta de la ETB, pese a las advertencias y los beneficios que dicha empresa trae para el país. Es simple, el sentido común nos indica que un negocio que deja beneficios cada año es rentable, no se debe vender como si nada.

¿Ignora Peñalosa este simple concepto de administración pública o simplemente le conviene más vender esta empresa? Es muy bonito que se comprometa a fortalecer la educación pública de la capital con ese dinero, pero ¿cómo lo está haciendo?

La Secretaría de Educación Distrital de Bogotá lanzó la ‘Alianza Bogotá Educadora – Suma tu región’ que ofrece créditos condonables a jóvenes de estratos 1,2 y 3 que se hayan graduado de colegios de Bogotá en los últimos 7 años. Una copia de Ser Pilo Paga que va a trasladar 250.000 millones de pesos, por medio de créditos del Icetex, a varias instituciones de dudosa calidad y con ánimo de lucro, mientras que, al igual que a nivel nacional, la administración olvida su obligación con entidades públicas que se encuentran en penurias, como la Universidad Distrital, o a punto de partirse en dos, como el edificio de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional.

Enrique, además, ignora arbitrariamente más de 15 estudios que llevaron a proteger esas 1.400 hectáreas de potrero, como él lo ha llamado. Una clara demostración de pedantería pasar por encima de los académicos, especialistas y ciudadanos que de una y otra manera le han hecho saber que en lugar de pensar en urbanizar la reserva, o relocalizar la parte urbanizable, lo que debería hacer es fortalecer éste y otros pulmones verdes de Bogotá: una de las ciudades con el aire más contaminado del mundo.

No llevamos ni tres meses del 2017 y Peñalosa ya perdió este año. Las encuestas lo sitúan como el alcalde peor calificado entre 24 alcaldes; un récord de impopularidad (75 % desaprobación) que sólo se compara con la de Nicolás Maduro (78,5 % al finales de 2016).

Quizá, por fin, tras dos décadas, Peñalosa logrará lo que no ha podido otro: unir a los ciudadanos para activar un mecanismo que parecía fallido, y que quizá no funcionó en 1999 cuando trataron de revocar su primer mandato y casualmente asaltaron la sede de las firmas llevándose muchas de las planillas; pero en el 2017 quizá Peñalosa sí se vaya, con la tecnología y las redes sociales del lado del ciudadano, no sólo para denunciar sino para tener otras fuentes de información, la gente no está tan a la deriva, y no se deja manipular como en el siglo pasado, así el alcalde crea que se trata de los mismos ciudadanos, con quienes puede hacer lo mismo.

Si la ciudadanía lo puso ahí, con engaños o no, confiados o no, es la ciudadanía quien puede quitarle el título de alcalde a Peñalosa. Y es la ciudadanía quien puede esperar tres años más para quejarse de nuevo porque nada se hizo correctamente, para poner el retrovisor durante meses y meses, mientras la historia se repite.

 

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Ian Schnaida
Periodista, docente, director de conlaOrejaRoja.com