La encrucijada de Armitage

Opina - Deporte

2017-06-07

La encrucijada de Armitage

Estos no son buenos días para el alcalde de Cali Maurice Armitage, las impopulares medidas tomadas en materia de pico y placa, pero sobre todo, y nótese el subrayado y negrilla en la palabra “sobre todo”, la negativa a permitir el ingreso de público al partido del jueves en el estadio Olímpico Pascual Guerrero, ha desatado toda clase de comentarios en su contra en las redes sociales.

Si yo fuera la alcaldesa, a propósito de su respuesta a mi pregunta sobre este tema, seguramente tampoco, permitiría el ingreso de público porque si algo me ha enseñado el ejercicio de ser mamá, es que una vez impones un castigo, levantarlo te resta autoridad, y tus hijos piensan que pueden seguir “metiendo la pata” porque mamá o papá, finalmente les perdonarán la falta y levantarán la sanción ante sus rogativas y súplicas.

Hay momentos en la vida de la gente que no suelen repetirse y quizá ese debería ser un argumento válido para los buenos hinchas del fútbol, esos que de verdad sienten la camiseta del equipo de sus amores y deliran por su “mecha” del alma.  Esos que hoy están sintiendo que no podrán ver a su equipo jugarse el paso a la final del fútbol colombiano por cuenta de unos desadaptados que generaron, como suelen hacerlo, múltiples problemas dentro y fuera de la cancha.  Una vida se perdió en un bus del MIO, muchas personas resultaron lesionadas, por fortuna y al parecer sin gravedad, pero decir que la vida está por encima del fútbol, señores y señoras, no es una exageración.

Quizá no sea justo, seguramente no lo es para la hinchada, no poder entrar al estadio mañana, pero los vándalos no son los únicos responsables, también lo es el gobierno y la dirigencia de los equipos que ha hecho oído sordos al clamor de una ciudadanía que queda prácticamente secuestrada e inerme ante los excesos de quienes camuflados bajo la camiseta roja del América, o la Verde, del Cali, hacen de las suyas en los alrededores del estadio y aún más lejos.

Las “manadas” de delincuentes “encamisetados” se mueven por toda la ciudad dejando una estela de pánico y daños.  Responsable un gobierno y unos equipos que esperaron el “ojo afuera” en lugar de haber actuado con el tiempo necesario para exigir a los equipos lo que el pasado lunes se les exigió con el reloj en contra, cumplir con las normas del Código de Policía que les traslada a los equipos la responsabilidad de la seguridad en los partidos.

A la dirigencia del fútbol no le gusta tener que pagar la seguridad de los encuentros en los diferentes estadios del país, pero, pregunta mi ignorancia, si el fútbol es un negocio de particulares ¿porqué debería el Estado municipal, en este caso Cali, asumir los costos de esa seguridad? Ante la sanción impuesta el Presidente del América pudo presentar un plan de seguridad que es el que debería implementarse en todos los estadios y en todos los partidos, con cargo a los equipos y no a las ciudades.  El tema, como se lo dije al alcalde “está sobre diagnosticado”, debieron actuar a tiempo, y no esperar un nuevo  muerto, una balacera o una invasión a la cancha, para decidir que sí podían hacer lo que hace mucho tiempo debieron hacer.

Imagen cortesía de: Blu Radio

A los hinchas del América no les parece justo, que habiendo sido el Deportivo Cali el equipo local, porque aun, teniendo estadio propio, pidió prestado el san fernandino sin haber garantizado la seguridad que un clásico exige, el castigo sin embargo, lo han padecido solo los “diablos rojos”, y eso huele a injusticia.

Algunos dirigentes del fútbol han dicho que cumplir el Código de Policía es igual a acabar con este espectáculo, pero de manera alguna puede ser justo que las ciudades y las vidas de las personas, la ciudadanía, tenga que soportar el peso del descontrol y falta de organización para garantizar unos negocios lícitos y otros no tanto, como el microtráfico, que circula en los alrededores, con ganancias multimillonarias para los dueños de la droga.

El momento es coyuntural y parece harto injusto que el América, tenga que perderse la oportunidad de hacer la taquilla ante el Deportivo Cali en su patio, pero también es injusto exponer a la ciudad a una nueva tragedia que nadie perdonaría.

Los buenos hinchas deberán exigir a sus dirigentes ponerse a tono con las realidades, entender que no se trata de perseguir al fútbol pero sí de exigir a nuestras autoridades manos dura contra quienes incurran en conductas delictivas que se camuflan en esta actividad deportiva.

Los estadios que fueron considerados alternativa cerraron la puerta al América, y la Dimayor sentenció que no es opción jugar fuera de Cali.  Los hinchas quieren ver a su equipo y no tendrán opción alguna, tendrán que resignarse a leer en redes sociales cómo va el partido.

Resulta inadmisible, insoportable que una vida se pierda por el logo de un equipo de fútbol, y si no somos capaces de entender que la vida está primero que el fútbol, entonces la hinchada debe asumir que la decisión del Alcalde es acertada.

La sociedad debe aprender a amar y privilegiar la vida, aunque no sea la nuestra, porque mañana podríamos ser nosotros o nuestros seres queridos los muertos o heridos.

Sé que mi hijo no será el más feliz leyéndome, pero ni siquiera todo el amor que te tengo, puede estar por encima de lo prioritario.  No está listo el Olímpico Pascual Guerrero, para garantizar la seguridad ciudadana, no es una opción permitir el ingreso de público, aunque ello signifique la pérdida de la taquilla que seguramente permitiría hacer la inversión que se necesita para la compra de equipos de seguridad como detectores de metales y otros.

Pero como los grandes hombres y mujeres son los que saben convertir una situación desventajosa en lo contrario, el América pondrá hoy en circulación la boleta virtual, para que los hinchas de todo el mundo, puedan apoyar a su equipo del alma, y tener así la taquilla que unos desadaptados y vándalos le hicieron perder.

Ahora bien, de nada servirá la seguridad, si a los vendedores no se les somete a una requisa exahustiva al ingreso de sus productos: los cuchillos y las drogas alguien las ingresa al estadio y alguien lo está permitiendo.  Ojo con eso.

La vida es primero, y si la seguridad no está garantizada, yo acompaño la decisión del alcalde.

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Alicia Sarmiento
Periodista, abogada de la Universidad Santiago de Cali y libre pensadora.