El vallenato y los narcos

Opina - Cultura

2017-07-17

El vallenato y los narcos

A propósito de la postulación del homenaje a Carlos Vives para la próxima edición del Festival de la Leyenda Vallenata, es necesario volver a esas relaciones no santas del vallenato con los narcos. El asunto no es nuevo, pero sí olvidado: a veces por las ligerezas de las noticias del “entretenimiento” y esa postulación de rancia estirpe elitista.

Algunos vestigios de corrupción ya habían sido advertidos por Rafael Escalona, en temas como La custodia de Badillo o El Almirante Padilla. La primera canción habla sobre un barco pirata “bandido”, que transportaba contrabando, causa de su naufragio; la segunda, habla del robo de la reliquia sagrada de ese pueblo, y dice: “lo que pasa es que la tiene un ratero honrado, lo que ocurre es que un honrado se la robó”. Háganme el favor, ¡rateros honrados! El camino estaba abonado para el narcotráfico.

Tanto que les canto

Todavía retumba en las páginas de las redes sociales, la famosa frase del exsenador Álvaro Araújo, hermano de la entonces canciller del otro Álvaro, Consuelo Araújo Castro, ambos sobrinos de la otra Consuelo Araújo Molina, Ministra de Cultura, quien fuera asesinada, y en ese momento esposa de Edgardo Maya Villazón, Procurador General de la Nación.

En esa ocasión, el exrepresentante a la Cámara expresó: “si vienen por mí, vienen por la Conchi y por el presidente Uribe (noviembre
del 2006)”. Y fueron por él. Y lo condenaron. Nunca más se ha mencionado el asunto y tampoco se cuestionó lo que quiso decir el político. Cabe anotar que, Consuelo Araújo Noguera, fue por muchos años la presidenta de la Fundación Festival Vallenato y una de las fundadoras del evento al lado de Alfonso López Michelsen, Rafael Escalona y Gabriel García Márquez.

A propósito de López Michelsen, en la campaña a la presidencia por el Partido Liberal, después de que finalizara ese adefesio llamado Frente Nacional, Alfredo Gutiérrez interpretó el famoso tema López es el pollo, de autoría de Escalona Martínez. Como premio por escribir y componer esa canción, lo nombraron cónsul en Panamá.

Los saludos en el vallenato que empezaron como elogio a familiares, amigos, amores y al territorio del que conviniera, se convirtieron en un negocio para los intérpretes, y una vitrina para los políticos, los corruptos y los narcos. Hay una larga lista.

En la continuidad de estos saltos históricos y de esas relaciones incestuosas entre mafia y música, está disponible el vídeo en YouTube que se titula: Viva la tierra paramilitar, una parranda con versos improvisados y gritos emotivos de Poncho Zuleta; por el título ya saben a quiénes elogia.

Es recordado el episodio de la sonada boda de Camilo Torres Martínez, conocido como Fritanga, en la Isla Múcura. Durante una semana, una constelación de artistas, entre los que se encontraban Silvestre Dangond y Jean Carlos Centeno, amenizó el sarao. Los dos artistas dijeron a la prensa que lo hicieron de buena fe. El abogado de Dangond en esa ocasión fue Abelardo de la Espriella, el mismo que pidió que asesinaran a Maduro en una columna de El Heraldo de Barranquilla.

El cantante de La gringa, también aparece agradeciendo a Marquitos Figueroa en una canción titulada La pinta chévere. También su voz sirvió para saludar a Emilio Tapia, el hombre del carrusel de Bogotá y oriundo de Sahagún, la tierra de los Noños, en “Así no sirve”. El hombre que se hacía con todos los contratos de la capital no solo era allegado a Dangond, sino a Diomedes Díaz y a Peter Manjarrés.

Jorge Oñate, el Jilguero de América aparece congraciándose con el gobernador de La Guajira, Kiko Gómez y con el narco de Fonseca, Marquitos Figueroa, en la canción Descarga de besos. Repite la dosis de saludos en el tema Plan B, pero esta vez el afortunado es Jorge Luis Alfonso López, exalcalde de Magangué e hijo de la Gata, empresaria del chance y financiadora de la campaña de Uribe. El vástago de la señora del chance acaba de ser trasladado a Bogotá, después de que se pusiera la cárcel de ruana con su fiesta de boda. ¿Quiénes serían los artistas que amenizaron el casorio?

Kiko Gómez ha sido la debilidad de los conjuntos vallenatos y sus cantantes. Farid Ortiz, conocido como el Rey de los Pueblos, también le da su cuota de gratitud en la canción Título de actriz, en la que también menciona a Figueroa. Otros de los que sucumbieron al encanto de Gómez fueron Beto Zabaleta y el Binomio de Oro. El primero en el tema Princesa negra”, y la agrupación lo hizo en El meke.

Diomedes Díaz, el llamado Cacique de la Junta, saludó en El Mundo a Ricardo Palmera, alias Simón Trinidad, y preso en Estados Unidos por ser miembro de las Farc, y quien en su vida civil fuera gerente de un banco en Valledupar.

Pero, los casos más dolorosos por una parte y escabrosos por el otro, tienen que ver con Rafael Orozco Maestre y Carlos Vives. Por un tiempo circularon versiones confusas sobre las razones del asesinato del cantante del Binomio de Oro. Las autoridades establecieron que fue un crimen pasional, no obstante, la Revista Semana publicó la versión de un testigo afirmando otra cosa. Lo pueden leer en el artículo Testimonio Clave.

En cuanto a Carlos Vives, aparece en la misma lista del Pentágono, en la que figura Álvaro Uribe. En este enlace, de la DIA (Intelligence Information Report), pueden encontrarlo con el número 89, página 11, más abajito del expresidente que ocupa el puesto No.82. Este asunto, que ha merecido una que otra columna en medios independientes, es ignorado por la farándula mediática del país y es tema vedado.

Tal como se señala allí, lo vinculan al trabajo de su tío Edgardo Vives Echavarría, condenado por corrupción, exalcalde de Santa Marta y “bien conocido en la Costa Norte de Colombia por traficar con narcóticos”.  Aunque el informe fue cuestionado en su momento porque, según la Agencia de Seguridad de los mismos gringos, el documento no fue sometido a evaluación de inteligencia; sin embargo, no deja ser curioso y sigue circulando como espada de Damocles sobre la vida de Carlos Vives, postulado a homenaje en el Festival Vallenato.

Habrá que decir que Vives no tiene la culpa de lo que haya hecho su tío en un determinado momento, y que no es delito saludar a narcos y corruptos en las canciones. Sin embargo, aquí condenamos a unos por lo que aplaudimos a otros. Y estamos seguros de que esta sociedad de hipócritas condenaría a la Fundación Festival Vallenato si propusiera hacerle un homenaje a Máximo Jiménez: un juglar, este sí, que se debió exiliar en Europa porque el régimen colombiano lo iba a matar, pues puso el vallenato al servicio de las causas campesinas y al trabajo de recuperar las tierras despojadas de los campesinos en el departamento de Córdoba.

No lo alcanzaron a matar, pero sí asesinaron a su hermano, y otros familiares sufrieron los vejámenes del establecimiento. El trabajo de Jiménez fue reconocido por Orlando Fals Borda, con quien trabajó en el fortalecimiento de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos, liquidada por los terratenientes de Córdoba. Igual, su éxito grandioso se llama el Indio Sinuano: una composición de David Sánchez Juliao, el escritor de Lorica, y autor de la obra Gallito Ramírez, con la que Carlos Vives se dio a conocer en la televisión, pues la protagonizó junto Margarita Rosa de Francisco, quien en el seriado la llamaban la Niña Mencha.

Para retomar el asunto de la Fundación con Vives, uno se pregunta, ¿cuál es el aporte real que el samario le ha hecho la música vallenata? ¿Cuáles son las composiciones de Carlos Vives que han soportado el tiempo y que se llevan en la memoria colectiva? ¿Cómo ha sido su virtuosismo en la interpretación del acordeón? ¿Cuántas veces se ha ganado un festival vallenato en alguna de sus categorías? ¿Cuántas canciones inéditas le ha aportado al Festival?

¿Podría entrar en la categoría de juglares como Alejandro Durán, Enrique Díaz, Calixto Ochoa, Luis Enrique Martínez, Emiliano Zuleta Baquero, Náfer Durán? ¿Qué cambio musical y no comercial generó la aparición de Vives en la música vallenata?

Creo que al responder estas preguntas y teniendo en cuenta lo que se ha analizado, llegamos fácilmente a la conclusión de que no se merece ese homenaje.

 

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Marcos Fidel Vega
Comunicador Social Periodista. Docente universitario. Investigador de la cultura colombiana.