¿El orden de Dios?

Opina - Sociedad

2016-08-17

¿El orden de Dios?

Actualmente, la mitad de los cargos directivos en las mejores empresas de nuestro país están liderados por mujeres, de otro lado la inclusión de las personas negras en los deportes ha traído varias logros históricos a nivel mundial. La lucha por la igualdad social de ambos movimientos se consiguió con sangre, esfuerzo y miles de voces críticas que se alzaron por un bien común.

Pero, ¿Cómo era antes todo del feminismo y la inclusión racial?

Las mujeres

Votar, ir a la universidad, solicitar un empleo, usar pantalones, iniciar un negocio, obtener un préstamo, escoger ser madre, el uso de los métodos anticonceptivos y que sea ilegal la violencia física, son solo algunos de los derechos que hoy tenemos las mujeres que en décadas atrás era imposible imaginar.

Casarse era lo más alto a lo que podíamos aspirar, era el éxito. Durante las últimas décadas del siglo XIX un grupo de mujeres acordaron organizarse y así reclamar el derecho al voto. Inicialmente sin éxito ni repercusión se concentraron todos los días en la Casa Blanca. Más de 200 activistas fueron detenidas.

Tuvieron que pasar por muchas protestas hasta que un día el movimiento se hizo visible, a tal punto que en 1918 el Congreso aprobó la Enmienda 19 que prohíbe la discriminación de voto por razón de sexo.

Pero la lucha no acabó ahí, entre 1966 -1971 empezó la corriente feminista que estaba en contra de la discriminación laboral. Miles de chicas, señoras y esposas salieron a las calles exigiendo salarios dignos y mejores trabajos. Cabe resaltar que soñar con ser periodista, médica o Ingeniera era una utopía. Este movimiento tuvo de adversario curiosamente a muchas mujeres que aseguraban que no estaban de acuerdo con la nivelación laboral y que no entendían de qué se estaban liberando. Los hombres también salían a marchar en contra del feminismo, “fóllenlas en un callejón oscuro” repetían en sus protestas.

Realmente eran una minoría que se enfrentaron a todas y a todos con tal de alcanzar sus sueños, derechos que se les habían arrebatado solo por haber nacido mujer.

Pero si el feminismo ha sido un movimiento de admirar la lucha contra la discriminación racial trajo consigo un cambio generacional.

El racismo

Los atletas afro estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, el 17 de Octubre de 1968, subieron al podio después de conseguir el oro y el bronce. Al ganar, levantaron sus puños envueltos en guantes negros en protesta por el racismo tan arraigado que imperaba en Estados Unidos. Esta acción les trajo como consecuencia a dichos atletas la expulsión del certamen,  para colmo de males, a su regreso los corredores suspendidos fueron relegados a la marginalidad, el desempleo y el escarnio social.

Imagen cortesía de: thesource.com

Imagen cortesía de: thesource.com

De hecho a todas las personas piel negra se les dio un documento que los señalaba como extranjeros en su propio país e insistían que la segregación racial era “orden de Dios”. Habían puertas especiales para que los negros no se mezclaran con los blancos, las parejas interraciales estaban prohibidas. Parques, calles, teatros, trabajos, buses divididos para blancos y negros. Miles murieron o fueron encarcelados.

En la actualidad

La homofobia que impera en nuestro país ya se vivió hace varias décadas personificada en el racismo y machismo, sistemas de exclusión sostenidos por la famosa frase “la biblia lo dice”.

La marcha del odio en contra de los homosexuales en torno de una cartilla falsa con imágenes pornográficas de un autor belga, desató la indignación en gran parte de las familias colombianas. Tal confusión fue aclarada por el Ministerio de Educación, pero el escándalo estalló cuando se conoció que había otro escrito Ambientes escolares libres de discriminación que buscaba orientar a los rectores y profesores de los colegios con base a la orientación sexual.

Tras la muerte de Sergio Urrego, quien fue matoneado en su colegio por ser gay, la Corte Constitucional emitió un fallo en donde le ordenaba al Ministerio de Educación la inserción del respeto por la diversidad sexual en los manuales de convivencia. Teniendo en cuenta que Urrego personifica a los miles de jóvenes que son burlados por su condición.

La historia nos ha demostrada que somos seres llenos de contradicciones y que la injusticia está a la orden del día. Por un lado, familias se indignan porque a sus hijos se les enseñe a aceptar la diversidad pero esos “aberrantes” como son llamados los homosexuales, tienen que vivir en una sociedad en la que pagan impuestos pero les quitan derechos.

Está claro que quienes salieron a marchar no tienen el conocimiento de conceptos como sexo que se refiere a los rasgos biológicos, género que está enfocado en los roles y actitudes, orientación sexual que da cuenta a la atracción afectiva que una persona siente hacia otra. Esta no es una elección, es una condición natural como lo es el color de la piel. La orientación sexual no se puede cambiar aunque muchas personas aprenden a reprimirlo.

La diversidad no puede ser reconocida como una enfermedad, nos enriquece como sociedad, pero para llegar a respetar al otro se requiere de un cambio de mentalidad y un nuevo modelo pedagógico.

La discriminación de género y racial ha sido debatida históricamente desde el punto de vista teológico y político. Curiosamente he leído como los fanáticos de esta generación atacan el homosexualismo asegurando que va en contra del “orden de Dios”, el mismo argumento con el que tuvieron que luchar las personas de color y las feministas.

Aunque los actos machistas y de discriminación por el color de piel siguen presentes, no hay que olvidar que lo que han logrado estos movimientos ha sido asombroso. No me cabe la menor duda que la lucha por la diversidad sexual saldrá victoriosa porque la historia nos ha demostrada que la igualdad es imparable.

 

 

Publicada el: 17 Ago de 2016

( 2 ) Comentarios

  1. Buen artículo, sin embargo, creo que la autora debería replantear la palabra “homosexualismo” por “homosexualidad”.

    Homosexualismo es como solía llamar a la homosexualidad cuando aún era considerada una enfermedad.

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Melissa De la Hoz
Comunicadora Social de la Pontificia Universidad Javeriana, Magister en Comunicación Digital. Ganadora del Premio Simón Bolívar 2014. Melómana incansable, cinéfila, politeísta anticlerical. Es caribe.