El nuevo mensaje del rock

Opina - Emociones

2017-07-22

El nuevo mensaje del rock

La muerte de Chester Bennington y Chris Cornell nos llenaron de profunda tristeza. Independiente de si los gustos musicales nos afiliaban o no a distintas bandas o trabajos. El mensaje de sufrimiento, dolor e impotencia desborda hoy a los fanáticos del rock.

No se puede hablar del sufrimiento del otro; no hay palabras, no hay manera de englobar una experiencia de dolor que no nos pertenece. En este sentido, no vale por ningún motivo juzgar una decisión, lo que sí se puede hacer es abordar a partir de lo que acontece, de forma seria, el tema de la depresión. Es necesario sacar el tema de la depresión de las tergiversaciones habituales y comenzar a educar en los aspectos psicosociales que la preceden.

Según la OMS, existen 300 millones de personas en el mundo con esta enfermedad, lo que demuestra que es una situación, trastorno o estructura generalizada en todo el mundo. Las muertes de Chester y Chris manifiestan que, aunque hay diferencias en las formas de la depresión dependiendo de la clase social, es un enfermedad que puede desarrollarse en cualquier persona, sea exitosa, adinerada, estable, famosa y con familia.

Como aborda el filósofo surcoreano Byung-Chul Hang, el giro afectivo de las redes de comunicación ha generado una saturación perversa y un capitalismo de la emoción de en relación a los estados de ánimo: “me siento bien”, “estoy deprimido”, “tengo depresión”. Pero, ¿De verdad hemos pensado qué es? ¿Hemos estado deprimidos?

La depresión no es estar triste, la tristeza es una emoción adaptativa que ha servido para comunicar estados internos, pensamientos e incongruencias entre situaciones que queremos y situaciones que podemos y que movilizan la conducta, etc. La depresión – en palabras simples- es un conjunto de trastornos del estado de ánimo que se caracterizan por la aparición de uno o varios episodios afectivos negativos y por un hecho llamado anhedonia, que es la incapacidad de experimentar placer.

La depresión no es estar triste porque el estar triste es circunstancial, momentáneo y responde a situaciones del ambiente.

La depresión invade toda la forma en la que pensamos, así desde imaginarnos el futuro y nuestros planes, la percepción que tenemos de nosotros mismos y las posibles soluciones a nuestros problemas se ven afectadas.

Que Chester Bennington se haya suicidado –o por lo menos eso parece- en el cumpleaños de Chris Cornell, da cuenta del lado más cruento de la depresión y es cuando se conjunta con las ideas suicidas. Nadie se encuentra exento de ideas suicidas, pero las personas con depresión son más tendientes a suicidarse, la correlación es muy alta.

Lo triste del asunto es que dos cantantes conocidos y queridos de rock tienen un cariño que una persona común –como yo, como usted-  y es el amor de sus fans. Ellos tienen la posibilidad de vivir de lo que les gusta, además de expresarse y siempre ser escuchados.

El ángulo de la depresión puede situarse en elementos netamente individuales, biológicos o netamente sociales, pero considero, por lo menos parcialmente, que en estos casos hay una mezcla: desde adicciones, abusos, pasando por problemas afectivos y familiares, hasta la banalización de la industria del rock.

El mensaje es muy fuerte: la industria exprime el sentido mismo de la música, toman a jóvenes talentosos, rebeldes –en su mayoría-, con ganas de vivir y devuelven personas que pierden el sentido de lo que hacen.

Personas que no disfrutan de una vida que millones de personas quisieran tener aunque fuera solo un día, personas que no tienen ganas de hacer lo que los ha motivado toda su existencia. En conclusión, la industria toma vida y devuelve muerte.

El mejor homenaje que se puede hacer a dos grandes del rock es tratarlos como a dos personas iguales a nosotros, con problemas, sufrimientos y preocupaciones. Pero para homenajear, de la mejor manera, hay que cambiar el mensaje y tratar la depresión como se debe: con redes de apoyo, con profesionales de la salud mental y con mucha empatía.

En un país como Colombia sumido en crisis institucionales, educativas y culturales, el tema de salud mental parece lejano, y más un privilegio. Pero como lo demostró la Encuesta Nacional de Salud Mental, 2015; han aumentado significativamente los casos de depresión en el país. Es cierto que no es lo mismo un millonario cantante que se encuentra deprimido en Los Ángeles, que un colombiano desplazado y deprimido en una zona rural, pero lo que sí nos acerca es la capacidad de sentir dolor y la capacidad de poder ayudar a alguien en esta situación.

El llamado que tienen los profesionales de la salud mental de salir a la calle, de dejar su salón de clase y conocer la ciudad, los problemas y su gente, es muy fuerte.

El nuevo mensaje del rock es que independiente del rol social privilegiado, todos, repito todos, podemos llegar a necesitar ayuda, y que el sufrimiento es democrático –igual para todos- y por ende la capacidad de ayuda también lo debería ser.

 

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Si sientes que necesitas ayuda o conoces a alguien que se quiere quitar la vida, estos números pueden servirte para ayudarte o ayudarlos.

1. Línea Nacional de Ministerio de la Protección Social y Naciones Unidas: 01800113113
2. Línea Nacional ICBF: 01800918080
3. Número único de seguridad y emergencia: 123
4. Línea de los niños y adolescentes: 106
5. En Bogotá, Teléfono de la Esperanza: 571 323 24 25
6. En Medellín, Secretaría de la Salud de Medellín: 574 4444448
7. En Medellín, Teléfono de la Esperanza: 574 284 6600 ó 2845434

 

Juan Pablo Duque
Soy un migrante empedernido. Colombiano. Joven (1992) psicólogo social de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), magíster en Investigación Psicosocial de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y estudiante de la especialidad en Políticas Públicas para la Igualdad de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso Brasil).