¿El fin del Uribismo?

Opina - Política

2016-06-24

¿El fin del Uribismo?

Ya estamos a menos de un mes de ser 206 años que decidimos independizarnos y darle fin a la opresión de los colonizadores españoles, para, posteriormente, continuarlo entre nosotros en una guerra de la cual, con un proceso de paz muy pronto por entrar en vigor, y con un cese bilateral acordado, no parece gustar a todos.

El fin de la guerra no se limita exclusivamente al alto al fuego entre insurgencia y contrainsurgencia. La cual representa sólo una parte de todo el conflicto. Por otro lado, experimentamos como pueblo una gran disidencia ideario, tan polarizada en sólo dos opciones como la que se vivió en la época del bipartidismo. Pero con la diferencia de que ya no es un asunto de conservadores y liberales, de derecha o izquierda, sino que evolucionó a un debate más elevado: el SÍ o el NO.

En un país con casi 60 años de historia de conflicto armado, donde se han dejado al menos cientos de miles personas asesinadas, otras miles desaparecidas y millones desplazadas, resulta a veces incomprensible que todavía halla que preguntarnos si queremos o no el acuerdo de paz. Pero, si se analiza nuestra historia política y de violencia, encontraremos que esta mentalidad corresponde a año tras año de mentira tras mentira de políticos corruptos, de violencia a diestra y siniestra, incluso por parte de la fuerza pública, sumado a otros temores de muchos colombianos, en su mayoría fundamentados. ¿Se desmovilizarán todos los guerrilleros? ¿Aumentará el crimen? ¿Habrá política con armas? ¿La restitución de tierras desalojará a los campesinos compradores de buena fe? ¿Se crearán nuevos grupos armados pequeños?.

Muchas de estas preguntas han sido gestadas y alimentadas por la oposición, con su máxima representación en el uribismo, generando una muy importante y necesaria presión para exigir más al gobierno en su rol de negociadores con las FARC. Pero, por desdicha, esta oposición es cínica y amañada, y carecen de la autoridad moral para hacerlo. Nada les gusta y poseen de memoria selectiva. Se oponen a todo lo que proponga el gobierno Santos, así en el suyo Uribe también lo haya hecho. Son «tan buena» oposición, que en vez de hacer presión para generar los cambios que favorecerían el proceso de paz, lo que buscan lograr es acabarlo por completo. «O se hace a su modo o no se hace nada».

Con la firma de la dichosa y tan anhelada paz, y la siguiente disolución de las FARC, el uribismo recibe posiblemente el golpe más fuerte de su historia, pero no desaparecerá junto con ellos, como muchos creen. Así pierdan su discurso político bélico, se verán obligados a replantearlo para así perpetuar el legado de Álvaro Uribe Vélez por algunos años más.

Caricatura de Matador

Caricatura de Matador

Saben que nos han vendido la idea de que una vez firmada la paz todo será perfecto, pero el comienzo del post-conflicto será un terreno inestable y estarán ahí cada día para resaltar hasta la paja más pequeña. Serán aún más severos y no perdonarán ningún error que pueda servir de combustible para un «neo-uribismo», con un nuevo discurso que buscará convencernos que fue un error buscar la solución del conflicto a través del diálogo, que efectivamente «le entregamos al país a las FARC» y que ahora seremos semejantes a Cuba o Venezuela consumidas por el castro-chavismo, recordándonos además los ocho años de la presidencia Uribe como si hubieran sido tiempos edénicos.

No existe un proceso de paz con el uribismo, y aunque éste no desaparezca inmediatamente con la firma de la paz, está herido de muerte, y una de las pruebas de esto son los resultados en las últimas elecciones, donde con «ocho millones de militantes» no lograron posicionarse en ninguna alcaldía importante. Por lo que, si los colombianos logramos unirnos y seguir avanzando motivados por ideales nacionales como lo hacemos ahora por la paz, lograremos poco a poco no sólo decirle adiós a la guerra, sino también a la corrupción, la politiquería, la violencia, la ignorancia y, sin sonar redundante, a el uribismo.

Publicada el: 24 Jun de 2016

( 2 ) Comentarios

  1. Pésima redacción. No se entienden muchas ideas pero el contenido es real: el urubismo se queda sin fundamento político.

  2. Excelente columna

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Luis Alberto Salas