¿Dónde está Pambelé?

Opina - Cultura

2017-07-11

¿Dónde está Pambelé?

La historia del primer campeón mundial de boxeo en la división wélter junior fue y sigue siendo reseñada por diferentes medios de comunicación y hasta por cronistas de la talla de Alberto Salcedo Ramos, quien mediante una investigación rigurosa, narra con detalles en su libro “El oro y la oscuridad” la vida de Antonio Cervantes mejor conocido como el “Kid Pambelé”.

Aquel hombre que fue grande dentro del ring, pero minúsculo fuera de él, será recordado como ese legendario y aguerrido luchador de Palenque que convertía en diminutivo el honor de sus rivales, pero que al estar solo en su habitación sería víctima de sí mismo, y de la cruel realidad que afrontaba al ver cómo las drogas y el alcohol le arrebatarían lentamente su corona de campeón, dirigiéndole de esta manera a la derrota, hacia el “knock out”.

No obstante, la trayectoria de Antonio Cervantes tendría que analizarse a partir del contexto en el cual se desarrollaría su carrera y de los factores que le permitieron triunfar en las grandes ligas del boxeo internacional; pues solo así se podría entender el por qué Salcedo Ramos empleó la palabra “oro” en el título del libro.

El hombre del puño de acero, fue uno de los tantos colombianos que surgirían de la pobreza, pues durante su niñez vendió cigarrillos, pescados e hizo las veces de embolador. No tuvo oportunidades de estudio y tanto él como su familia vivieron siempre con menos de lo necesario.

Así fue cómo emergió el Kid Pambelé: del barrio, de la pobreza, de la necesidad. Y al igual que el oro, Cervantes surgió del fango, de lo nebuloso para luego ser pasado por un proceso formativo que le llevaría a ser destacado por su fuerza y jerarquía en el salón de la fama del boxeo mundial, aquella fama que un día estuvo con él pero que así mismo lo olvidó, la que excesivo dinero le prestó pero con el tiempo se lo reclamó. Quizá Pambelé construyó los motores de su barco para abrirse paso a un viaje dentro de mar abierto pero no se percató de las olas que podrían obstaculizar su destino.

Entre tanto, su ambición por el triunfo, lo impulsaba cada vez más a obtener grandes títulos y a derrotar gigantescos rivales. A su vez acumulaba exorbitantes riquezas, su crecimiento como figura pública se hacía cada vez más importante, todo su éxito lo llevó a ser reconocido por los grandes artistas, recibió llamadas del presidente de turno y andaba con las mujeres mas hermosas.

En consecuencia, el limpiabotas del barrio se convirtió en el ídolo del país, en su máximo referente. Ciertamente el rival más grande de combatir para Antonio Cervantes fue Kid Pambelé, personaje que lo hizo famoso, pero rival que nunca pudo derrotar, puesto que su “yo” lo hizo esclavo y prisionero de las drogas y el alcohol, sustancias que comenzaron a jugarle una mala pasada afectando su salud y la disciplina con la que se caracterizaban sus entrenamientos.

Las neuronas de Pambelé dejaron de funcionar de la misma manera desde que fue campeón mundial. Desde entonces olvidó pelear la batalla más importante. La de ser siempre él, esa habría sido la batalla más solemne de librar y la única que realmente merecería la pena entablar.

La historia del Kid Pambelé no solamente puede considerarse para generar rating o para entrener por las noches a los hogares colombianos. Sino también para preguntarse: ¿De qué vale tener casas, fincas e influencia social, si no se tiene un hogar? ¿De qué vale tener mil mujeres hermosísimas, si no saben querer? ¿De qué sirve tener la mejor colección de autos, si no se tiene dirección?

El artista deja de ser el enfermo para convertirse en quien consuela al mundo. Seguramente este fue el caso de el “Kid Pambelé” que fue alegría para muchos, que significó la victoria y la esperanza para todo un país, mientras que su enfermedad, su adicción por las drogas incrementaba cada vez más, dirigiéndolo a un abismo que lo llevó hasta las profundidades del fracaso, empañando así toda una carrera y una familia que de una manera u otra fueron víctimas de las circunstancias.

Por lo anterior ya no quedan rastros de nuestro campeón, tampoco se escuchan noticias de su paradero, ¿Será que sus brazos están cruzados en cualquier parte de nuestro país esperando que alguien haga algo por él? En definitiva. ¿Dónde está la gloria y el honor? ¿Dónde está Pambelé?.

 

Cristian Camilo Rendón
Estudiante de comunicación social y periodismo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios - Periodista Digital en Noticias Telemedellín "Enfoca la cámara de tu vida hacia los objetivos que realmente tienen importancia y sacarás la mejor foto del éxito".