Desinforma y reinarás

Opina - Medios

2016-10-04

Desinforma y reinarás

Ni la peor de las tusas puede compararse con el dolor que siento en mi corazón. Con tristeza y asombro vi cómo este domingo una gran parte de mi país rechazaba la oportunidad más sólida que hemos tenido en años por esa búsqueda de la paz. Una Colombia polarizada y un abstencionismo del 62,6 % resumen una jornada para no olvidar.

Las víctimas del conflicto armado ─quienes fueron partícipes de los acuerdos, esperaron con anhelo ese día─; la muestra más contundente es que en lugares afectados por la violencia como Chocó, Cauca, Putumayo y Vaupés, le dieron un respaldo absoluto al plebiscito. Esto debería decirnos algo como sociedad.

Está claro que en estas votaciones importó poco la continuidad de la guerra, esto parecía una contienda electoral que decidieron los fanáticos del uribismo. Al final del día los líderes del Sí y el No eran los protagonistas, pero: ¿Qué estaban pensando las víctimas? ¿Cómo se sintieron en Toribío, en Bojayá o en El Salado?, ¿Cómo le explicas a esa población vulnerable que deben seguir muriendo?

El Centro Democrático en reiteradas oportunidades señaló que los acuerdos eran injustos y rechazaban los privilegios de los que gozaría la guerrilla, pero no le contaron al país que cuando Uribe Vélez fue gobernador de Antioquia creó la Comisión Facilitadora de Paz y allí le apostó a negociar con grupos insurgentes, incluso con muchos más beneficios de los que se acordaron en este proceso. ¿Cuáles son entonces los verdaderos argumentos del No?

La pedagogía para la paz no fue suficiente y se vio embestida por el marketing del miedo que distribuía con premura y sin cesar; frases que carecían de verdad pero que eran contundentes. El argumento del “castro-chavismo” caló en quienes ven la guerra por televisión y despedazó la ilusión de quienes no tienen voz. Es increíble pensar que un país que en 200 años lo han gobernado las mismas familias, un Santos le quiera entregar el Estado a las FARC o que con políticas neoliberales algún día llegásemos a ser Venezuela.

Aun cuando este plebiscito era históricamente la votación más importante de Colombia, más de veinte millones de personas no votaron. Curiosamente hay muchos que decidieron no decidir y que finalmente reflejan la profunda indiferencia en la que está sumergida nuestra patria.

Después de estas convulsas votaciones hay aspectos positivos que hay que resaltar. Gracias a este proceso de paz nos dimos cuenta que quienes padecieron las peores de las tragedias lograron perdonar y sanar su corazón, esto nos enseña que la reconciliación es el primer paso para lograr grandes cosas. De otro lado despertó en la gente el sentido de pertenencia por el país, hay muchos que entendieron que la paz la construimos entre todos y que la desdicha del otro también es nuestra.

La vida misma nos revela que hay que luchar todas las veces que sean necesarias por alcanzar nuestros sueños. Colombia merece la paz y por ella debemos seguir trabajando. Hoy, aunque aún me duele el corazón y no me explico como un acuerdo de vida se convirtió en una trifulca de egos, estoy convencida que las causas justas jamás deberían abandonarse.

Publicada el: 4 Oct de 2016

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Melissa De la Hoz
Comunicadora Social de la Pontificia Universidad Javeriana, Magister en Comunicación Digital. Ganadora del Premio Simón Bolívar 2014. Melómana incansable, cinéfila, politeísta anticlerical. Es caribe.