Colombia en vía de (des)información

Opina - Medios

2017-06-07

Colombia en vía de (des)información

En la última columna de Daniel Coronell, en la Revista Semana, se hace referencia a las declaraciones de Juan Carlos Vélez Uribe sobre la manipulación y tergiversación de la información en el plebiscito. El entonces gerente de la campaña por el “No” a los Acuerdos de Paz afirmó en una entrevista que la estrategia del CD (muy cobarde, por cierto) consistió en “emberracar” a las personas haciéndolas creer que algunos se quedarían sin pensión porque ese dinero iría para los sueldos de los ex combatientes; a otros les hicieron creer que Timochenko iba a crear una dictadura similar a la de Venezuela y que el país se llenaría de homosexuales que podrían atentar al ideal de familia establecido por la religión.

Lo anterior nos lleva a pensar qué pasó y qué ha pasado con la presencia de los medios de información en todo el territorio nacional, esto porque es inevitable no reflexionar sobre el papel y la responsabilidad social que tienen los medios a la hora de difundir con veracidad y transparencia la información que nos interesa a todos.

Y es que aquellos que vivimos en las ciudades capitales tenemos acceso a diversos medios (impresos y digitales) donde fácilmente hemos podido averiguar y enterarnos de todo tipo de posturas y situaciones que repercuten en la situación política, social y económica de la nación. Nosotros en las ciudades principales no nos podemos quejar de la falta de recursos para informarnos, pues las herramientas están. Lo que quizá no está para algunos es el interés y la responsabilidad cívica de averiguar cómo andamos y para dónde vamos.

En otras palabras, nosotros como ciudadanos de las capitales no podemos salir y decir que no hubo suficientes medios para conocer el contenido de los Acuerdos cuando todas las redes sociales y todos los medios impresos inundaron sus espacios de datos y resúmenes acerca de lo pactado entre el Gobierno y las FARC.

El punto es que esa campaña de desinformación y “posverdad” (como le llamarán algunos), tuvo éxito en las ciudades más pequeñas y en los municipios donde escasamente se tiene acceso a una emisora local (si es que la dejan trabajar libremente).

Esto entonces nos hace pensar en que existe una crisis del periodismo y un olvido del gobierno por hacer valer el derecho a la información y el acceso a internet a los habitantes de las áreas rurales y de ciudades como Caquetá, Guaviare, Nariño, entre otras.

La Federación para la Libertad de Prensa (FLIP) realizó un informe llamado: “Cartografías de la información” donde se lleva a cabo un análisis acerca de la presencia de los medios en aquellas ciudades que no son las principales y en aquellos espacios donde se dificultan las redes de información, internet y televisión. Datos que incluyen igualdad de género, condiciones de pago y cantidad de medios por región, nos permiten entender la difícil situación que atraviesa el país en términos de comunicación y de acceso a la información.

Según datos de la FLIP, menos del 10% de la población posee acceso a internet. Esto ya dificulta los ejercicios de investigación y se restan las fuentes a medios radiales y de televisión. A esta restricción en las posibilidades de información hay que sumarle que, en caso de medios televisivos, las alternativas en una gran porción del territorio, no pasan de los canales de RCN y Caracol, los cuales poseen intereses particulares y por ende su información tiende a ser parcializada y enfocada a partir de inclinaciones políticas, sobretodo en el caso de RCN donde claramente hemos podido notar que se ha convertido en el canal de la derecha en el país.

Imagen cortesía de: Eden Shopping Centre

Lo anterior entonces nos deja con pocas posibilidades de acceder a diversas fuentes que nos permitan entender, en el caso del Plebiscito, diversas posturas que aclaren nuestra intención de voto. Según la FLIP, el 65% de los municipios posee una alta restricción de la información. Infortunadamente solo el 8% posee todas las garantías necesarias para conocer desde distintos puntos de vista la situación actual del país.

Y aunque fueron diversos los factores que pudieron contribuir a que el “NO” ganará en el Plebiscito, si sería necesario mencionar la posible influencia de la ausencia de medios en algunos departamentos donde se impuso la negativa a los Acuerdos de Paz entre el gobierno Santos y las FARC: En el caso de Arauca, donde 28.653 personas votaron por el Sí y 30.274 votaron por el No, existen 7 municipios donde 3 de estos poseen suficientes medios de comunicación y 4 no tienen la posibilidad de enterarse sobre la realidad que los permea.

Otro caso interesante es el del departamento del Meta: Allí 109.676 personas votaron a favor de los Acuerdos y 191.489 estuvieron en contra de éstos. De 29 municipios que pertenecen al meta, 20 no poseen medios de comunicación. De los 9 restantes solo hay 3 con óptimas condiciones y los otros 6 están en el limbo. (Ver estudio)

La situación está complicada. De casos como los anteriores se sabe que hay un alto porcentaje de medios que no poseen informativos locales y que muchos de esos medios presentes (que son pocos) pertenecen a la Fuerza Pública, lo cual representa cierto riesgo ya que los consumidores de esa información pueden obtener información sesgada y parcializada.

Y como si fuera poco, cabe resaltar que el ejercicio del periodismo en este tipo de territorios se ve constantemente amenazado por grupos paramilitares o pequeños narcotraficantes que no permiten que algunas personas realicen investigaciones sobre la situación del conflicto aún latente en el país.

Hay mucha tela por cortar y mucho camino por recorrer. No toda la información puede recaer en manos de Caracol, RCN, El Tiempo, El Espectador, El País, El Heraldo, etc. Aquellos que vivimos en las ciudades principales debemos inculcar la cultura de la investigación y la información con medios alternativos e independientes. Hay que confiar en aquellos que son la otra voz de la información.

Pero más allá de eso, hay que hacer la tarea de promover la llegada de medios de comunicación a todos los rincones de Colombia. Más que una obligación, es un derecho que merecen todos los habitantes por alimentar su conciencia desde diversos puntos de vista sobre una realidad que nos afecta a todos.

No se trata de conquistar territorios con los medios en los que trabajamos. Se trata de ofrecerle a los campesinos y a los habitantes de zonas pequeñas, la oportunidad de conocer lo que se dice en la Internet y de lo que se comenta en otras emisoras y otros canales regionales. Eso sí, no hay que olvidar que ante todo se debe trabajar para mejorar las garantías del trabajo investigativo y así evitar crímenes contra la libertad de prensa en el país.

 

 

Jorge Andrés Osorio
Estudiante de filosofía y letras. Interesado en reconstruir historias y narrar al país desde el periodismo. Trabajo temas en cultura, sociedad, memoria, conflicto y literatura.