En la Medellín asfixiada hasta el deporte escolar se ahoga

Opina - Educación

2017-03-15

En la Medellín asfixiada hasta el deporte escolar se ahoga

El vaho que en los últimos años asalta el cielo de la ciudad de Medellín, parece desprenderse no solo de los automóviles sino ante todo de sus administraciones, en presente y en pasado. Si una cosa es consecuencia de la otra, podría afirmarse que la mugre que se respira en nuestra ciudad es más el resultado del quehacer de las administraciones municipales que de los mismos autos, motos y buses que la inundan. No es al revés como se ha querido mostrar.

La contaminación, en este caso, no es un fenómeno natural, es un fenómeno social que en nombre del progreso ha justificado su presencia en la ciudad innovadora. Estas justificaciones escudan el fracaso, axioma al que el orden burocrático ha recurrido con eminente prontitud para llenarlas de contenido.

El martes 28 de febrero, es declarada la alerta naranja ambiental y se da una serie de recomendaciones para la población en general. Una de esas recomendaciones va dirigida a los establecimientos educativos para “reducir el esfuerzo prolongado al aire libre de niños y adolescentes”, en razón de los efectos negativos que puede causar en el sistema circulatorio y a sus síntomas asociados. Sugerencia que implica encierro y reducción de la actividad física. Aparece entonces una conexión frágil pero evidente: urbe y escuela entre el vaho ambiental y administrativo.

La escuela hace parte de la ciudad, no como ornamento sino desde el potencial educativo que la configura. Una y otra establecen sus nexos. Salir de la escuela para jugar un partido de fútbol, de baloncesto o de voleibol oxigena en términos sociales (ya sabemos que en términos biológicos no lo hace, por lo menos, en esta ciudad) a los estudiantes, los revitaliza, les provee de otros aprendizajes a los que difícilmente se puede acceder desde la escuela. La ciudad se convierte en currículo porque la ciudad es currículo. Un currículo potente.

Los Juegos del Sector Educativo, organizados por el Instituto de Deportes y Recreación (INDER), han sido una valiosa oportunidad para integrar a los estudiantes de los establecimientos escolares en el que el deporte se constituye en un medio para su formación integral; se convierten en la excusa adecuada para que la ciudad se convierta en el mejor libro de texto. Ahora, estos juegos se han llenado desde hace varios años (como la misma ciudad) de un vaho burocrático que impide respirarlos desde su esencia. Un despropósito los ha recubierto en razón del desorden administrativo y a la incomunicación interinstitucional entre el INDER y la Secretaría de Educación de Medellín.

Cada entidad está en lo suyo, hace lo suyo desde su ladera, pero descuida a los sujetos. Parecen operar desde una lógica meramente técnica. La ética se descuida. Básicamente el INDER programa los juegos y la Secretaría entrega a sus estudiantes y profesores. Desde esa lógica técnica, en los últimos años, ha habido gran confusión respecto a la póliza de seguro estudiantil, a la manera en que los cubre, al riesgo del profesorado y a su protección como trabajadores, a una información oportuna a padres de familia y a los mismos centros escolares.

Tal desajuste interinstitucional se ve reflejado, por ejemplo, este año al emitirse una circular con fecha 27 de Febrero, relacionada con las pólizas para los estudiantes, cuando las inscripciones para los deportes de conjunto habían vencido el 24 de Febrero. Un evidente despropósito, que paradójicamente se esperaba, pues en reunión programada el 8 de Febrero por el INDER con asistencia nutrida del profesorado de la ciudad, se dieron respuestas pálidas frente a estas y otras inquietudes. Información imprecisa, desarticulada y parcial.

Imagen cortesía de: http://cuartogradoeugeniofuentes.over-blog.com

Y este no es un asunto vacío. Recordemos que para el Nobel Amartya Sen la claridad en la información y su divulgación corresponde a una de las libertades que contribuyen a la mejora de las capacidades de las personas. La falta de confianza, en este caso, afecta a estudiantes, profesores y padres de familia. La información a destiempo no es un asunto superficial, como lo han señalado algunos funcionarios, aún cuando existan las condiciones para participar en los mencionados juegos. La información transparente en tiempos coherentes y por los medios adecuados corresponde a un asunto ético ligado a la libertad de las personas

Ahora, valdría la pena que ambas entidades se sentaran a dialogar, pues como en toda relación, si no hay diálogo ni confianza, la posibilidad de su prosperidad será mínima, si es que la hay. En todo caso, es la administración municipal a la que le corresponde revisar que este diálogo redunde en sinergias, de lo contrario el derecho al deporte y a la recreación de los escolares seguirá regido por la vana estadística, en la que los números tienen mayor valor que los sujetos que hacen parte de estos procesos sociales.

A todas estas, la mugre que respiramos en la ciudad, en la casa, en la escuela va por cuenta del arrancamiento de la ética en las administraciones de nuestra ciudad y en las que el mito del progreso se ha erigido como faro.

La relación fragmentada entre entidades y la poca coherencia entre unas y otras, solo demuestran que tanto vaho no se incuba en el mofle de los autos y de las motos sino en las oficinas de aquellos que regentan la ciudad.

 

( 2 ) Comentarios

  1. ReplyGuillermo Betancur H

    Bien Profesor Marco Fidel, estamos intoxicados pero de intolerancia, ineptitud, desorden, irresponsabilidad y de una gran politiquería.

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Marco Fidel Gómez Londoño
Profesor e investigador. Magíster de la Universidad de Antioquia.